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domingo, 22 de noviembre de 2009

Buena estampa

Hola a todos.
La fotografía es sin duda un gran invento. Permite el captar momentos inolvidables para ayudarnos en nuestros recuerdos. Las fotos nos muestran expresiones de alegría o de angustia, de sorpresa o indiferencia: de estados de ansiedad o de júbilo que quedan plasmados con el solo hechizo de que alguien dispare en la cámara. ¿Quién no se siente subyugado por las fotografías antiguas que muestran a nuestros mayores, serios y graves, mirándonos con sus ojos sorprendidos y fijos en nosotros? ¿O contemplando sitios que han cambiado y que reconocemos?

La cámara digital es una delicia de invento. Fácil de usar, pequeña de tamaño y con capacidad que excede con mucho a los antiguos carretes de dieciséis tomas, nos permite a los aficionados obtener instantáneas que en algunos casos nos permiten considerarlas obras bellas. Pienso en ello viendo la fotografía que acompaño que tuve la suerte de hacer en El Hierro. Me gusta. Y no por lo que haya podido yo hacer para el encuadre porque el mérito es todo del hermoso animal fotografiado. Afianza las patas, sube la cola, y dobla la cabeza como pudiera hacerlo el modelo más experimentado ante el fotógrafo más exigente.
.

Pero no es de mi foto de lo que quería hablar sino de la posibilidad que tenemos los mayores de utilizar esta herramienta para entretenernos. Podemos recoger en la cámara lugares, animales, situaciones. y sobre todo a nuestros seres queridos. ¿Por qué no te atreves?

Te deseo un buen día.

domingo, 7 de junio de 2009

Oh! Quién supiera escribir

Hola a todos.

Llega a mis manos una foto en blanco y negro de un caballero bien trajeado, zapatos lustrosos pantalón y chaleco negro y chaqueta a rayas de cuatro botones, camisa de manga larga que asoma en una muñeca y cuello almidonado de los de quita y pon con corbata pajarita, flor en el hojal y pañuelo en el bolsillo superior y leontina en el chaleco que asoma por la chaqueta entreabierta. El caballero es joven, de ojos profundos y mirada franca, nariz arrogante y labios fuertes, su pelo abundante peina hacia la izquierda y su mano derecha se apoya suavemente sobre una mesa con pata curvilinea en donde reposa su sombrero. La foto, de mediados del pasado siglo, está tomada en un estudio como lo indica la decoración del fondo con una pintura o foto grande algo difusa de árboles y flores, una columna y alguna media edificación. A la izquierda de nuestro caballero un pedestal sin ninguna maceta ni figura. Me dicen que este señor es mi padre a quien casi no conocí, pues murió siendo yo pequeñín, y me ilusiona la idea que de pueda serlo. Luce tan apuesto que cualquiera lo querría para tan alto parentesco.

Está la fotografía enmarcada en un papel amarillento y seguramente estuvo encuadernada. En el reverso del papel un poeta de los del pueblo de mi padre, que firma con igual nombre y primer apellido que él y que resulta ser mi primo, ha dejado escrita una poesía que me ha gustado por lo que tiene de familiar. Al margen del poema escribe la exclamación del título de esta entrada: "Oh! quién supiera escribir". Se considera, hombre pegado al terruño, con pocas dotes para la escritura y a lo mejor no sabe que esta su poesía, aún cuando no vaya a engrosar las Mil Mejores de la Lengua, a alguien -tal es mi caso- pueda llegarle al alma.
Dice así:

Manos que me ayudáis a levantarme,
izar la vela azul y echar la carta
al viento.
Manos con que abotonó mi tristeza
enhebró una esperanza mi alegría.
Manos que me llevaron dulcemente
por el mundo cuando niño y sin fin
fui por la vida.
Manos ceniza que ahora dormidas y
todavía mi sangre repitiendo.
Manos en que apoyarme ya cansino
en la postrera tarde de mi viaje.
Hermanas compañeras mías, para
abrir ventanales al olvido.
Manos blancas rugosas desgüezadas.

Sedme fieles de mi vida al doblar la
última hoja.

Quizás te guste. Por si o por no, te deseo un buen día.

lunes, 30 de marzo de 2009

A seguir

Hola a todos.

Paco Nadal, bloguero de excepción pues escribe estupendamente sus impresiones en viajes inolvidables, ha tenido la amabilidad de contestar a un comentario mío a su blog con otro dándome ánimos. Así que pienso: a seguir. A seguir contando cosas de esta isla mía que es tan bonita como otro cualquier lugar de este precioso y variado mundo.

Ayer a pesar de la lluvia fui a pasear a la avenida de Las Canteras. Esta avenida es uno de los sitios más frecuentados en Las Palmas pues en su largo recorrido vamos acompañados por la visión y el rumor del mar. La playa que da nombre a la avenida se estira entre dos puntos, La Puntilla y Los Muellitos, formando lugares distintos que tienen cada uno su encanto particular. El día estaba agradable, sin viento y sin frío, y la lluvia se podía soportar perfectamente abriendo y cerrando el paraguas según el capricho del agua. Poca gente bañándose aunque como siempre hay alguien que se atreve a dar unas brazadas. Grupos de chicos jugando y algunas parejas paseando por la orilla dan la nota deportiva y playera.

Veo un grupo escultórico hecho de arena por lo que, pienso, su vida va a ser efímera. Su título La Cena de la Humanidad. Es una reunión de mujeres y hombres que han sobresalido en el pasado siglo por sus cualidades o por su dedicación a la humanidad: Teresa de Calcuta, el Che Guevara, Indira Gandi, Rigoberta Menchú comparten pan y mantel con otras personas merecedoras de nuestros respetos. Acompaña a la escultura una relación de todas ellas y tal y como leemos, "en la mesa ha quedado una silla vacante con la esperanza de que en el futuro aparezcan más y nuevas personalidades como las aquí representadas". Que así sea.

Si quieres leer buenos artículos de viajes, ahora sobre Noruega, entra en el blog http://lacomunidad.elpais.com/paco-nadal/posts y pásalo en grande con sus relatos y fotografías.



Te deseo un buen día.

sábado, 21 de marzo de 2009

Soutoura

El nombre de la mujer es "soutoura".

Esta palabra remite al mismo tiempo al conocimiento,
a la estima y al respeto a uno mismo, que son exigencias
que hay que cumplir si se quiere obtener el respeto de
los demás, algo que, según mi madre, es esencial para
una mujer.

Aminata Traoré

Hola a todos.

He tenido oportunidad entre ayer y hoy de acudir a tres exposiciones interesantes. La primera, a la que fui a propósito porque participo en ella con tres fotografías lleva por lema "miradas al agua" y tiene lugar en la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme en su sede de Arucas y en la sala Abraham Cárdenes del Museo Municipal de la misma localidad. Es una exposición bien lograda con fotografías muy lindas. En tema del agua como es lógico está en todas si bien hay una diversidad de tomas. Unas son de ríos (las mías son así), otras marinas aquí cerquita en la costa de Bañaderos o bien de acequias y estanques y en algunas vemos las gotas de lluvia o de rocío en las ramas de árboles. Estará abierta hasta el 16 de abril.

En dicha exposición fotográfica me encuentro con otra de pinturas. En este caso expone un artista de origen americano, afincado en el sureste de Gran Canaria, que capta con sus pinceles la luz de las islas. Robert C. Murray II ha visto lo que muchos isleños no hemos conseguido ver y recrea en sus acuarelas paisajes y casas, personajes isleños y útiles de trabajo o del folclore con una minuciosidad que los hacen perfectamente reconocibles. La muestra que estará abierta hasta el 29 de este mes puedes verla también en el Museo de Arucas. Y de su biografía y de su obra podemos enterarnos a través de su página http://www.murray2.com/.

En Casa África de Las Palmas está la tercera exposición, ésta con fotografías estupendas de mujeres de África. Su título: soutoura. Mejor que hablarte de estas fotos o de la belleza de la mujer africana dejo a tu contemplación algunas de las expuestas que me he permitido tomar prestadas de su autor Ángel Luis Alday.


























P.S. En la exposición podemos leer las palabras de Aminata Traoré con las que he empezado este post.

Te deseo un buen día.

sábado, 24 de enero de 2009

Feliz paseo

Hola a todos.


Subo hasta Tenteniguada que es un barrio que está más arriba de Valsequillo, situados ambos, pueblo y barrio, en las medianías de Gran Canaria en la zona centro-sur de la isla. Bien acompañado por familiares, voy a la llamada del almendro en flor ya que esta zona es parte de la denominada Ruta de los Almendros. Hacía muchos años que no venía por aquí. Encuentro todo muy cambiado y donde recordaba barrancos y laderas casi vírgenes veo casas y más casas casi ya desde la salida de Telde y en todos kilómetros que separan ambas localidades. La carretera, ésta si, sigue como siempre, sinuosa, en ligera pendiente y con abundancia de árboles a uno y otro lado.


Llegados a Tenteniguada preguntamos a dos viejitos sentados en la puerta de una casa hacia donde dirigirnos para ver los almendros. "Mejor hacia abajo -nos dicen- porque por arriba lo que más abunda es la retama; vayan hasta la Era de Mota y en la montaña verán muchos". Bajamos pues carretera adelante, sin prisa alguna, recreándonos en el paisaje. El día se portó estupendamente para la caminata sin lluvia ni viento y con algo de sol que hizo que pensáramos que las ropas de abrigo que traíamos eran una carga innecesaria.




Por el camino la explosión de flores en los almendros, anticipo de la primavera, me hace feliz. Rosadas o blancas van apareciendo en cada recodo recortándose sobre el azul del cielo a veces, sobre las nubes otras o entre el verdor de los árboles y matos. Algunas destacan delante del ocre del risco, al lado del color rojizo de una casa o simplemente aparecen en cualquier sitio por donde quiera que vamos. Aprovecho para disparar la cámara y tomar fotografías. Muchas flores se ven algo marchitas ya por la acción de viento y agua, posiblemente, o porque ya es tiempo de que dejen paso a la fruta. Muchas almendras, pequeñas aún, se ven en las ramas. Se hacen la competencia, flor y fruto, en busca del agarre al árbol. Algunos ramilletes son preciosos y no puedo dejarlos atrás sin llevarlos conmigo en formato digital.



Seguimos nuestro camino y no subimos a la Era de Mota sino que llegamos a Las Vegas de Valsequillo. En este otro barrio, ya cerca de las tres de la tarde, recalamos en el bar-asadero El Guajara, pequeño y acogedor, con una cocina de leña en la que carnes, chorizos y morcillas se ponían a punto para los comensales. Repusimos fuerzas con una parrillada excelente con vino de la zona y nos dispusimos para seguir nuestra caminata hasta el pueblo. La carretera, por la que hay que caminar con las debidas precauciones, nos fue llevando mansamente, sin agobios. Caía la tarde y el juego de luces y sombras del sol poniente hacía resaltar casas, sembrados y montañas. En una de éstas, como un faro en lo alto, veo el restaurante-mirador que no se si está en funcionamiento.


Ya en Valsequillo, en donde comercios y bares están cerrados, vemos una imagen en la plaza de la iglesia de San Miguel, seguramente dedicada al Perro Maldito; esperamos la guagua de regreso y, ahora sí, el frío no muy intenso se deja sentir y agradecemos entonces nuestros queridos abrigos.


Te deseo un buen día.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Contrastes

Hola a todos.

El Ayuntamiento de Arucas, en Gran Canaria, convocó hace unos meses su 3º Concurso de Fotografía Arucas en la Solidaridad con el título Contrastes. Me animé a participar y envié dos fotos que me parecieron apropiadas al tema propuesto en las bases y que dice: Relacionado con los Derechos Humanos. En una de mis fotos se ve a una señora sentada en la calle, pelo cano y ropa obscura, mirada inexpresiva, pañoleta a los hombros como con descuido, y un cuenco rojo en sus manos a la espera de unos céntimos, seguramente; detrás de ella un hermoso traje de novia o de fiesta dentro de un escaparate luce precioso: traje largo de cola, color rojo, y velo de tul que cae desde la espalda al suelo del maniquí. En la otra fotografía un hombre mayor de edad, de vuelta de muchas batallas aparece sentado en un banco de la calle con el cuerpo algo ladeado, pelo y barba blancos, con un periódico, al parecer, entre las manos y el bastón tendido a su lado y la mirada perdida sabe Dios en que recuerdos; detrás de él una oferta de alguna entidad bancaria ofertando su Nómina Estrella y un reloj de pulsera precioso con la sugerente palabra al lado diciendo "llévatelo".

Mis fotos están expuestas entre un total de 128 con la que concursan 54 aficionados. Todas ellas en conjunto es como una recreación de la parábola de Jesús. Ya sabes, aquella en la que el rico epulón “vestía de púrpura y lino finísimo, y todos los días celebraba espléndidos banquetes” mientras que “un pobre llamado Lázaro yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían a lamerle las llagas”. Es el contraste, viejo como el mundo, entre los opulentos y los pobres, entre los inmigrantes y los que les recibimos, entre el primer mundo y el tercer mundo...

La fotografía que mereció el primer premio individual muestra la cara de una mujer joven con moretones; su título: maltrato. En otras vemos niños: unos comiendo arroz con las manos, otros en trabajos que deben ser realizaados por adultos, y otros en aulas -derecho a la educación- desprovistas de todo. Hay fotos de saharauis en los campos de Tinduf, de inmigrantes recién llegados a la costa que para ellos representa la esperanza. Una serie me llamó la atención: las tres tomadas en conglomerado de chabolas; en una, una antena parabólica aparece desafiante sobre los techos de hojalata; en otra, un letrero de un ciber café ofrece conexión a internet; y en la tercera foto un coche mercedes con su inconfundible estrella luce lindo en el callejón sin asfaltar con las chabolas a uno y otro lado.

Me gustaría que vieras esta exposición. Personalmente o al menos con los ojos del alma. Si lo haces, harás buena las intenciones que lleva a la Concejalía de Solidaridad de Arucas al convocarla. Se expone en una casona que está justo en la entrada del Parque de las Flores de esta ciudad (cerquita de la iglesia) hasta el 5 de diciembre próximo.

Te deseo un buen día. Sé feliz.

lunes, 17 de marzo de 2008

No hay dos sin tres (2)

Hola a todos. Finalizamos en el Reina Sofía y Hugo y el 'Jefe' se despiden pues tienen un compromiso ineludible, y el resto de los componentes de la quedada nos vamos otra vez al CC El Muelle a reponer fuerzas. Tuve que irme a casa a recargar la batería de la cámara, y lo que son las cosas me quedé dormido como un tronco seguramente para recargar también mis neuronas. Tras la siesta voy en guagua hacia la Puntilla, en la playa de Las Canteras, y desde aquí caminando hacia el segundo punto de encuentro que es el Confital. La primera parte del camino, de unos veinte minutos, es una prolongación de la avenida de la playa con vueltas y revueltas siguiendo el trazado de las calas que el mar ha formado entre las rocas. Aprovecho para hacer unas fotos y sobre todo para admirar el paisaje que aunque visto anteriormente siempre resulta agradable. A la izquierda el mar y a la derecha casas terreras la mayoría, con otras más modernas y altas, entre las que está la del club Hespérides. Algunos restaurantes y tascas ofreciendo pescado como plato típico de la zona. Bajo las peñas en los entrantes del mar una pequeñísima playa ocupada por una pareja y un perro. Me acuerdo de Pancho ¿cómo le vendrá al perrito de Lule el traerlo aquí? Más allá una mujer sola sentada mirando al mar a estas horas de la tarde cuando el sol empieza a declinar. Veo una barca a lo lejos y obtengo la que para mí es la reina de mis fotos de hoy; me produce sensación de inmensidad y de paz verla en el mar en calma.



Llega un momento en que el paseo da paso a una carretera estrecha de tierra por la que algunos coches van y vienen teniendo que ceder el paso unos a otros. Otro cuarto de hora y estoy en el Confital sin ver por ningún lado al resto del grupo lo que me permite seguir haciendo fotografías en solitario de los surferos que intentan volar sobre las pequeñas olas, de las rocas que se adentran en el mar, de la espuma de las olas al llegar a la orilla, de alguna gaviota que me sobrevuela... y mientras, quedo a la espera de los amigos y de que el crepúsculo llegue y ver como se porta la puesta de sol.






Hay bastante gente en la playa. Un camino preparado por el Ayuntamiento de tablas y pequeñas plazas de pavimento hacen el recorrido fácil. En un punto un coche con dos altavoces enormes dan música gratuita para los que están junto a él y para los demás viandantes. Se ven vasos con bebidas y refrescos, y algún enyesque, y gente satisfecha después de pasar un día o unas horas junto al mar. Algunas madres cambian a los pequeños y un pequeño grupo de surferos dejan las tablas y se quitan sus trajes contra el frío y las aletas, y todo ello amontonado forma un bonito cuadro de colores. El sol va cayendo y mientras unos surferos salen llega otro y a aquella hora de la tarde se apresta a entrar en el mar. Sigo esperando y tirando alguna que otra foto a las nubes que no se abren para dejar pasar al sol y el frío se va haciendo notar. Llega por fin mi salvador en la figura de Waldo acompañado por Marimar y Miri y el calorcito del coche se agradece. Nos vamos con otros componentes del grupo y un ratito después damos por terminada la jornada.



Y como no hay dos sin tres, ya estoy esperando a la próxima quedada, la tercera para mí, para volver a pasar un día estupendo.



Te deseo un buen día.

domingo, 16 de marzo de 2008

No hay dos sin tres (1)



Hola a todos. Como no hay dos sin tres, a mi grupo de mayores y a la asociación de vecinos con los que me muevo para hacer excursiones, se une un tercer grupo (ya presentado hace un mes) de fervientes aficionados a la fotografía. Se trata del Gran Canaria Flicker Meeting cuyos componentes se entretienen en convocar una quedada mensual para ir en grupo a captar imágenes para la posteridad. Habíamos quedado hoy en el centro comercial El Muelle y allí fueron apareciendo todos, cada cual con sus máquinas correspondientes. El día sin excesivo sol y sin lluvia estaba espléndido para nuestra actividad, y más todavía seguramente, para los turistas del crucero "Thomson Destiny" atracado en el Santa Catalina que ya a estas horas hacían cola para coger la guagua turística en la que dar vueltas por Las Palmas. Con paso tranquilo, de paseo, nos movemos por este muelle haciendo fotos a cuanto flota en el agua de la bahía, desde el grandioso barco de pasaje que luce majestuoso con su color blanco atracado en el espigón lateral, hasta un remolcador color rojo fuerte y otro barco a la izquierda de color negro. Un caleidoscopio de colores a nuestra disposición.

Enfrente, más allá del faro que daba terminación al Santa Catalina, el Muelle Grande o del Generalísimo que ha perdido su estilizada figura. Antes era un largo muelle de tres kilómetros de longitud terminado en el faro y que visto desde la ciudad parecía estrecho. Ahora aparece como escondido con tantas cajas metálicas a las que llaman contenedores y que no contienen en mi opinión, al menos por fuera y apiladas, ninguna belleza. Me viene a la mente la belleza del Queen Mary atracado justo al final del muelle y de otros tantos barcos de la Cunard Line. Ahora a este Muelle Grande le han salido unas explanadas como si fueran verrugas que le afean y ya ha perdido hasta su expresivo nombre.

A la izquierda, llorando su pasado esplendor, el Muelle Pesquero recuerda mejores tiempos cuando el Puerto de la Luz era base de las flotas pesqueras en los caladeros canario-sahariano. ¡Ojos que te vieron dí! Eran otros tiempos cuando entraban las cajas de pescados y mariscos por este muelle como Pedro por su casa. Antes de esos años también tuvo su importancia, y no menor era la de las fábricas de pescado de Lloret y Llinares y de Hijos de Angel Ojeda que estaban donde hoy tiene su asiento el Auditorio. También está a nuestra vista la Dársena Comercial con el Silo de Cereales. Me viene a la mente nombres recientes de barcos de cabotaje: "Cala Bona" y "Cala Deya", y otros más antiguos: "Herbania" y "Paloma". Y por supuesto que me acuerdo de los esforzados hombres que hacían las cuadrillas en la carga blanca. Porque, sin contenedores, ni carretillas elevadoras, ni grúas, nuestros mayores cargaban los barcos llevando a hombros los fardos o los racimos de plátanos o las cajas de tomates para la exportación. ¿Para cuándo una estatua tan merecida a su esfuerzo continuado?

Con estos pensamientos nos llegó la hora de desplazarnos al Reina Sofía, hecho realidad gracias a la tenacidad de los hombres del Muelle de la Luz y de Las Palmas que parece no querer descansar en ampliar los atraques y los servicios. Este muelle sobrepasa sus buenos kilómetros al Grande y tiene un ancho apreciable a simple vista. Entramos en él en coche (a pie se haría interminable) y llegamos hasta un punto en que nos impiden seguir, justo al lado del gigante que vemos desde hace meses, una plataforma que hoy por fin me entero para que sirve: se trata del "Acergy Piper" que nos vino desde Noruega huyendo de los temporales del mar del Norte y que se dedica a la construcción de oleoductos marinos. Si de lejos parece enorme, de cerca parece algo imposible que pueda flotar; es como un barco pero no es un barco: es otra cosa. Lleno de grandes plumas para elevar pesos y bultos voluminosos, sus boyas, por ejemplo, son inmensas con decenas de ruedas de coches a su alrededor. De sus entrañas fluyen continuamente agua que cae al mar y que supongo es para refrigeración de sus potentes máquinas. Hacemos fotografías de este gigante y otras de la ciudad vista desde esta distancia y un grupito de nosotros nos llegamos hasta la punta del Reina Sofía donde el faro. Por cierto que en el recorrido por el dique vi placas con los nombres de los pueblos de Gran Canaria y de su patrona la Virgen del Pino y de las restantes islas del archipiélago canario incluyendo La Graciosa en los enormes bloques que forman el espigón.


Para mañana dejo las impresiones del resto del día, las fotos y el paseo por el Confital, que espero darán mucho juego para contar.


Te deseo un buen día.

domingo, 10 de febrero de 2008

Almendros en flor


Hola a todos. Empiezo pidiendo disculpas a mis innumerables fans que estaban esperando como agüita de mayo por mi relato sobre el siempre triste entierro de la Sardina. Mi dolor era tan profundo por tal irreparable pérdida (momentánea pues ya es sabido que don Carnal vuelve siempre con más ánimo) que fui a buscar consuelo en la belleza del campo. ¿Y qué mejor sitio para estas fechas, ya avanzado el invierno, que donde florecen las blancas o rosadas flores del almendro?
Sabía de una quedada (o sea de una reunión en un determinado lugar) de un grupo de amigos recientes, amigos que se han hecho al soco de una común afición por la fotografía, a través de internet, concretamente de flicker, y conseguí la invitación para ir mi mujer y yo pues sabía que el destino era Tejeda, en el centro de la isla, y más concretamente la llamada ruta del almendro ya que por estas inmediaciones abunda este bonito árbol, que no sólo sirve de adorno, sino que además nos da deleitosos dulces como el mazapán o el bienmesabe que los artesanos de este bello pueblo saben hacer.
Nos fuimos a San Mateo donde habíamos quedado y poco a poco fueron apareciendo los componentes del grupo menos los que iban directo a Tejeda. En el mercadillo compramos queso, semicurado con gofio de la Cumbre, que como se comprobó luego estaba de agute, aceitunas del país y chochos, y pan de matalauva; llevábamos vino en el bolso así que ya teníamos resuelto nuestro almuerzo. Los cerca de veinte integrantes del grupo de retratistas, mujeres y hombres, nos fuimos por el pueblo a poner a punto el objetivo de nuestras cámaras, haciendo cada cual las fotos que su olfato le iba indicando. Entiéndase que no se trata de una competición sino de un encuentro de amigos donde nadie esconde el objeto de su predilección y comparte lo capturado.
Al cabo de un buen rato comienza una ligera lluvia que presagia daños mayores pues teníamos mala predicción del tiempo, y un poco con las orejas gachas nos vamos hacia Tejeda. Ya desde aquí empiezan a verse almendros en los márgenes de la carretera aunque no son abundantes y al llegar al cruce que conduce a la cumbre por Cueva Grande o por Las Lagunetas tomamos esta última carretera. Esta zona -de Las Lagunetas- siempre me ha hecho pensar en un nacimiento con sus casas esparcidas por las montañas, sus paredes rocosas, el musgo y las plantas; pena es que en lugar de burros y pastorcillos abunden los coches de tracción mecánica. ¡Pero qué se le va a hacer! La lluvia va arreciando lo que obliga al uso continuo del limpiaparabrisas y a que el ánimo decaiga.
Llegamos a la Cruz de Tejeda y ni siquiera pudimos salir del coche por la lluvia así que seguimos hacia el pueblo. En éste las gotas parecian granizos y casi nadie se atrevió a sacar la cámara de fotos por temor a que el agua las estropeara. Nos metimos en un restaurante a hacer tiempo y a tomar un refrigerio y mientras, la lluvia y el sol parecían jugar al escondite. Al final para nuestro gozo venció el astro rey y pudimos deambular a nuestro gusto por las calles mojadas yendo, poco a poco, en dirección a la iglesia. Otra vez el rito de la fotografía al gusto de todos con preferencia a los almendros (muchos con las flores por el suelo debido a la lluvia), al Roque Bentaiga, a las casas, las calles, la plaza, la iglesia... Alrededor de ésta está el llamado rincón de Néstor, dedicado al inolvidable autor de canciones canarias entre las que destaca la del Roque Nublo, y también hay un museo con esculturas de Abraham Cárdenes, que exhibe hoy preciosas pinturas de Elisa Calleja con motivos de lo más variado de nuestras islas.

Para no cansarte te diré que seguimos hacia el pie del Bentayga y allí nos deleitamos con los almendros de la zona, junto al bien cuidado y pequeño museo etnográfico que el Cabildo Insular tiene a disposición de los visitantes, del que a lo mejor algún día te cuento algo. Y también te contaré del frío que pasamos en un mirador por los Pinos de Gáldar para obtener cada uno la foto del Bentayga bendecido por los rayos del sol.
Ven a Tejeda, me lo agradecerás.

Te deseo un buen día.