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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Hera

Hola a todos.
No quisiera despedir el año (para no atraerme la ojeriza de los dioses) sin antes haber escrito unas notas sobre la diosa del Olimpo que nos faltaba en la lista de los dioses mayores. Recordarán ustedes a Zeus, dios del trueno y el cielo y supervisor del universo, a Deméter, diosa de la agricultura y portadora de las estaciones, a Hades, dios de los muertos, encargado del inframundo, a Hestia, responsable del sagrado fuego del hogar y de los altares, a Poseidón, el que agita la tierra produciendo los terremotos y dios del mar y de las tormentas; y recordarán, seguro que sí, que no habíamos hablado de Hera, esposa y hermana de Zeus, a cuyo cargo están los nacimientos y los matrimonios.

Hera, quien eligió la vaca, y luego el pavo real y el león como emblemas, pues queriendo dar buenos ejemplos a dioses y mortales no quería parecer tan simple como una vaca. Tenía que hablar de Hera, la de larga cabellera, para no atraer sobre nosotros los males que por mi descuido pudieran mandarnos los señores mitológicos.

Aunque bien mirado, estos seis hermanos, hijos de Crono y de Rea, no siempre coinciden en sus deseos, y posible fuera que no se pusieran de acuerdo para castigarnos. Cuenta Homero en La Ilíada que mientras Zeus estaba a favor de los teucros que defendían Troya, Hera no ocultaba sus preferencias por los dánaos y los aqueos de cóncavas naves. Y pone en sus bocas estas palabras:

Zeus: ¡Desdichada! ¿Qué graves ofensas te infieren Príamo y sus hijos para que continuamente anheles destruir la bien fortificada ciudad de Ilión? Si trasponiendo las puertas de los altos muros, se comieran crudos a Príamo, a sus hijos y a los demás troyanos, quizá tu cólera se apaciguara. Haz lo que te plazca; no sea que de esta disputa se origine una gran riña entre nosotros...

Hera: Tres son las ciudades que más quiero: Argos, Esparta y Micenas la de anchas calles, destrúyelas cuando las aborrezca tu corazón, y no las defenderé, ni me opondré siquiera. Y si me opusiese y no te permitiere destruirlas, nada conseguiría, porque tu poder es muy superior...

Hera se gastaba su buena dosis de mala uva. No solo se disgustaba con su hermano y esposo sino que como diosa de los nacimientos retrasaba éstos a su conveniencia para perjudicarle. Así retrasó el nacimiento de Heracles, sentándose en la puerta, hasta que Euristeo, su protegido, nace primero. También, secuestrando a Ilitía diosa de los partos, evitó que Leto se pusiese de parto ya que Zeus era el padre de Artemisa y Apolo, los hijos que iba a tener. Y cuando iba a nacer Atenea, hija de Metis y de Zeus, Hera, celosa, engendró a su vez a Hefesto sin que Zeus fuera el padre.

La pobre Hera, cansada de infidelidades conyugales, dedicaba la mayor parte de su tiempo a tramar venganzas contra las ninfas que eran seducidas por su voluptuoso marido, dios de los dioses del Olimpo.

Con todo ello te deseo un buen día, y que todos tus sueños y deseos, con la ayuda de los dioses, se cumplan en el año que va a nacer.

P.S. Foto tomado de imágenes de Google:
Zeus con su hermana y esposa Hera.
Pintado por Annibale Carracci 1560-1609.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Oraciones

Según he ido avanzando en la lectura de La Iliada, que hago con lentitud y sosiego, he ido apreciando en casi todos los Cantos (o capítulos) las oraciones comparativas que me han ido saliendo al paso, preciosas todas ellas, que comienzan, casi siempre, con el adverbio comparativo como y en algunos casos con una expresión equivalente. Tenemos por ejemplo:

Como el perro que acosa con ágiles pies a un jabalí o a un león, le muerde por detrás, ya los muslos ya las nalgas, y observa si vuelve la cara; de igual modo perseguía Héctor a los melenudos aqueos, matando al que se rezagaba, y ellos huían espantados.

O esta otra:

Como el Céfiro cayendo sobre el mar encrespa las olas, y el ponto negrea, de semejante modo sentáronse en la llanura las hileras de aqueos y teucros.

Me gustan mucho estas oraciones. En mi opinión resultan un alarde de estilo del buen escritor que fue Homero, (a quien se atribuyen La Ilíada y La Odisea), quien en la primera recoge de los rapsodas el poema de los hechos de guerra en el último año del asedio a Troya. Veamos algunos de los comienzos:

Como un cazador azuza a los perros de blancos dientes contra un montaraz jabalí o contra un león, así...

Como los perros y los florecientes
mozos cercan y embisten a un jabalí que sale de la espesa selva aguzando en sus corvas mandíbulas los blancos colmillos, y aunque la fiera cruja los dientes y aparezca terrible, resisten firmemente, así...

Como el hinchado torrente que acreció la lluvia de Zeus baja rebosante por los montes a la llanura, arrastra muchos pinos y encinas secas y arroja al mar gran cantidad de cieno, así...

Al encontrarme con una de estas frecuentes oraciones la leo, sigo con todo el párrafo en el que está hasta un punto y aparte, y entonces vuelvo atrás para saborearla.
Como trato de saborear ahora y en esta vida todas las cosas buenas.

Te deseo un buen día, y una muy Feliz Navidad.

martes, 30 de noviembre de 2010

Zeus

Hola a todos.
En verdad que Zeus tiene sus buenos bemoles. Zeus, que amontona las nubes; Zeus, que se complace en lanzar rayos; Zeus, que lleva la égida; Zeus, ufano de su gloria; Zeus, inmortal; Zeus, que reina desde el Ida gloriosísimo, máximo...

Homero da a Zeus, en la Ilíada, cuantos piropos se le ocurre. Y así el gran dios, engreído, dice de sí mismo:

¡Oidme todos, dioses y diosas, para que os manifieste lo que en el pecho mi corazón me dicta! Ninguno de vosotros, sea varón o hembra, se atreva a transgredir mi mandato; antes bien, asentid todos, a fin de que, cuanto antes, lleve a cabo lo que pretendo. El dios que intente separarse de los demás y socorrer a los teucros o a los dánaos, como yo le vea, volverá afrentosamente golpeado al Olimpo; o cogiéndole, lo arrojaré al tenebroso Tártaro, muy lejos, en lo más profundo del báratro debajo de la tierra (...) y conocerá en seguida cuánto aventaja mi poder al de las demás deidades. Y si queréis, haced esta prueba, ¡oh dioses!, para que os convenzáis. Suspended del cielo áurea cadena, asíos todos, dioses y diosas, de la misma, y no os será posible arrastrar del cielo a la tierra a Zeus, árbitro supremo, por mucho que os fatiguéis; mas si yo me resolviese tirar de aquella, os levantaría con la tierra y el mar, ataría un cabo de la cadena en la cumbre del Olimpo y todo quedaría en el aire. Tan superior soy a los dioses y a los hombres.

Lo dicho, Zeus.

Te deseo un buen día.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Poseidón

Hola a todos.
Zeus, desde su trono en el Olimpo, me ha regañado cariñosamente. Para ello ha pedido a su hermano Poseidón enfurecer las olas que llegan hasta las orillas de los acantilados y de las playas. Por ello en esta última semana nos llegaron olas con fuerza descomunal como solo corresponde al lenguaje de los dioses. El dios Poseidón, llamado Neptuno por los latinos, tiene en Melenara, playa de arenas negras, su asiento en forma de estatua que se levanta en el mar, y las olas en esta ocasión no perdonaron ni al mismo dios. Le rompieron, inmisericordes, la mano y el tridente.

Vi en ello una señal y no quise retrasar más mis deberes de cronista. Los hechos de los dioses deben ser loados y por ello me dispuse a leer y escribir sobre Poseidón, dios de los océanos y de los terremotos. Y así leí en La Iliada que los aqueos, durante la guerra de Troya, construyeron una muralla enorme con altas torres a partir de un túmulo funerario en el que habían quemado a sus muertos y un gran foso; este hecho lo comunicó Poseidón, el dios que sacude la tierra, a Zeus, y éste conminó a su hermano en estos términos:

-¡Oh dioses! ¡Tú, prepotente y batidor de la tierra, qué palabras proferiste! A un dios muy inferior en fuerza y ánimo podría asustarle tal pensamiento; pero no a ti, cuya fama se extenderá tanto como la luz de la aurora. ¡Ea!, cuando los aqueos, de larga cabellera, regresen en las naves a su patria tierra, derriba el muro, arrójalo entero al mar y enarena otra vez la espaciosa playa para que desaparezca la gran muralla aquea.

Más no solo se entretenía Poseidón con las fuerzas telúricas y de los océanos. Era el dios de los caballos, ya que se convertía en caballo para seducir a las mujeres. Tuvo una ristra de hijos pero no todos fueron humanos. Pretendió a Deméter. Ésta rechazó sus avances, transformándose en una yegua para poder esconderse en un rebaño de caballos, pero Poseidón advirtió el engaño, se convirtió en un semental y la raptó. El hijo de ambos fue un caballo, Arión, que tenía el don de la palabra. También violó a Medusa en un templo dedicado a Atenea por lo que esta diosa la convirtió en un monstruo, y de ella nació Pegaso y Crisaor. También Poseidón fue el padre de Tritón y del cíclope Polifemo.

En fin que los dioses y diosas se entretienen como pueden y mejor será dejar a Poseidón ocupado en sus asuntos amorosos para que se olvide de enviar sobre las playas tsunamis devastadores.

P.S. Apuntes de La Iliada, Wikipedia y otros. Foto de Imágenes de Google.

Te deseo un buen día.

viernes, 15 de octubre de 2010

Hestia

Hola a todos.
Habíamos dejado a la diosa madre Deméter y a su hija Perséfone recibiendo complacidas los honores que los griegos les dedicaban mediante los misterios eleusinos. Hoy, los caminos nos llevan hasta la diosa Hestia, hermana de Deméter y de Hera y de los tres dioses varones Zeus, Hades y Poseidón. Veamos lo que nos dicen, nuestros amigos informantes en la red.

En la mitología griega Hestia es la diosa del fuego que da calor y vida a los hogares. Se entiende que era, por tanto, una diosa tan importante como especial pues sabemos que en aquellos tiempos no tenían luz eléctrica, ni cerillas ni mecheros, y ella se ocupaba de que el fuego no faltara en los altares de cada casa. Tan especial era, que Zeus le reservaba los lugares preeminentes de todas las casas y en las comilonas los mejores bocados eran para ella. Claro que Hestia, la pobre, tuvo que ceder en algo. Se comprometió a ser virgen siempre y por tanto hacía oídos sordos a los requerimientos de amor que le hacían estre otros Poseidón y Apolo. Como era virgen para ella sacrificaban una ternera menor de un año.


Una vez -nos cuentan- Príapo, que estaba borracho y era el dios menor de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola, (vean como lo pintaron en Pompeya con un gran falo), intentó violar a la vírgen Hestia aprovechando que estaban todos dormidos. Entonces, el burro de Sileno, dios menor de la embriaguez, rebuznó despertando a la diosa. A partir de ese momento el asno fue su animal favorito, y supongo que la acompañaba en sus paseos por el Olimpo, pues casi que no salía a inmiscuirse en asuntos humanos.

Te deseo un buen día.

lunes, 4 de octubre de 2010

Misterios eleusinos

Hola a todos.
Deméter es la diosa madre: la diosa de la agricultura, del grano, de las cosechas. Nutricia pura de la tierra verde y joven, ciclo vivificador de la vida y la muerte, (nos dicen en Wikipedia). Seguramente, cuando el Hombre primitivo pasó a ser recolector y sedentario comenzó a adorar a aquellos seres superiores que le abastecían de comida complementaria a la carne. Y muy posiblemente el culto a Deméter y a su hija Perséfone tuvo lugar en Grecia ya desde los tiempos cretenses.

Recordemos que Deméter era hermana mayor de Zeus, de Poseidón y de Hades. De la hermosa hija de la diosa quedó prendado el dios de las riquezas del inframundo, Hades, quien la secuestró y la llevó con él a los infiernos, cuando la joven diosa jugaba con unas ninfas. Deméter deprimida abandonó el cuidado de la Tierra, y la Tierra se congeló, llegando el primer invierno. Entonces Zeus, preocupado, intervino y envió a Hermes a rescatar a la agraciada joven. Antes de liberarla, el dios Hades la engañó y la hizo comer seis semillas de granada, lo que la obligaba a retornar con él cada seis meses. Cuando Deméter y Perséfone estaban juntas, la Tierra florecía de vegetación, pero cuando Perséfone volvía al inframundo la Tierra se volvía un erial.

Los misterios eleusinos tuvieron lugar en la antigua Grecia aproximadamente desde el año 1.500 a.c. y se celebraron anualmente durante unos dos mil años. Eran ritos de iniciación al culto a las diosas de la fertilidad Deméter y Perséfone. Deméter había enseñado a los griegos los secretos de la agricultura y a quien primero lo hizo fue a Triptólemo, que fue así el primer iniciado.

Era Eleusis una población cercana a Atenas, a unos treinta kilómetros, en donde había un templo dedicado a la diosa madre. Y allí se celebraban honras en su honor. Y fue en el santuario de Eleusis en donde comenzaron a celebrarse los ritos de iniciación que dieron lugar a los misterios.

De los ritos propiamente dicho no se sabe nada pues a ellos solamente asistían los sacerdotes y los que iban a ser iniciados, y no ha quedado constancia escrita de lo que ocurría en el interior del templo. Se especula con la posibilidad de que en ellos se consumieran sustancias alucinógenas para intentar entrar en contacto con la divinidad.

De la parte que podemos llamar festiva sí han quedado datos. En los misterios mayores se hacía una procesión desde Atenas hasta Eleusis al estilo de las romerías que celebramos hoy. Duraba nueve días y la gente iba balanceando ramas, y en un determinado punto del camino, gritaban obscenidades en conmemoración de una vieja que —contando chistes impúdicos- había hecho sonreír a Deméter cuando ésta lloraba la pérdida de su hija. En los misterios menores los sacerdotes purificaban a los que iban a ser iniciados, sacrificaban un cerdo a Deméter y entonces se purificaban ellos mismos.

P.S. Notas tomadas de Wikipedia; fotos de Imágenes de Google.


Te deseo un buen día.

viernes, 1 de octubre de 2010

El Hades

Hola a todos.
Contanto a Zeus, los hermanos eran seis; tres y tres, diosas y dioses: Hestia, Deméter y Hera; Hades, Poseidón y Zeus. Tras la revuelta que se conoce como Titanomaquia que promovió Zeus al llegar a adulto para derrocar a su padre Crono, y a los Titanes, los dioses varones se repartieron el Universo echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire; Poseidón los mares; y Hades, el inframundo, que es el mundo de los muertos, y todo lo que está bajo tierra.

No es Hades el dios de la muerte pues a éste se le personifica en Tánatos. Sí es quien gobierna el reino invisible al que van los muertos al dejar el mundo. Morada de los muertos que recibe el mismo nombre del dios: El Hades.


El Hades es, pues, el sitio al que tenían que ir los griegos antiguos cuando abicaban, o sea, cuando se iban pa'las plataneras. Y nos cuentan que los griegos no querían muchas amistades con el inflexible Hades pues sabían que una vez llevados a este su infierno, o su cielo, (Tártaro o Campos Elíseos, según fuera) no los dejaban volver. Para disuadirles del regreso contaba con el Can Cerberos, perro de tres cabezas, que era capaz de destripar a cualquiera. Y contaba, para que los muertos penetraran al inframundo a través del primero de los cinco ríos que tenía El Hades con la Barca de Caronte.



Los cinco ríos tenían nombres lúgubres: Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio).

En la otra orilla del Aqueronte, en donde vigilaba Cerberos, las sombras de los difuntos entraban en la tierra de los muertos para ser juzgadas...

P.S. Fotos tomadas en Imágenes, de Google.

Te deseo un buen día.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Crono

Hola a todos.

En el Museo del Prado hay dos cuadros con el mismo tema: Saturno devorando a sus hijos. En uno, pintado por Rubens, el niño se nos muestra con sus ojos y boca abiertos mientras el dios le muerde en su pequeño cuerpo. En el otro, obra de Goya, el dios, o más bien el mostruo, devora a la escualida criatura, y sus ojos saltones denotan una tremenda locura.

A uno, qué quieren que les diga, le da repelús la escena en ambos casos. Pero en este mundo de los dioses mitológicos cualquier cosa, incluso el infanticidio más cruel, parece ser el pan nuestro de cada día.

Saturno, sabrán ustedes, es el dios de la Mitología romana que se corresponde con Crono en la griega. En ambos casos se cuenta lo mismo. De Crono dice la Wikipedia: Crono supo de Gea y Urano, poseedores del conocimiento del porvenir, que estaba destinado a ser derrocado por uno de sus propios hijos. Por ello, aunque fue padre con Rea de los dioses Deméter, Hera, Hades, Hestia y Poseidón, se los tragaba tan pronto como nacían. Cuando fue a nacer el sexto hijo, Zeus, Rea engañó al dios dándole una piedra envuelta en unos pañales que fue lo que éste se zampó.

Entiende uno que estos seres mitológicos podían ser engañados pese a ser dioses. Así a Crono lo engañaron dándole un veneno o un vomítivo para obligarle a regurgitar o vomitar lo que había tragado en orden inverso, y así sus hijos volvieron para seguir haciendo de las suyas.

Crono fue venerado como una deidad de la cosecha, supervisor de cultivos como el trigo, de la naturaleza, la agricultura y la progresión del tiempo en relación con los humanos en general. Es el dios del calendario, las estaciones y las cosechas. Se le solía representar con una hoz (normalmente de pedernal), que usaba para segar la cosecha y que también usó para castrar a su padre, Urano.

Se debo indicar que hay otro Chronos (éste con hache intercalada) que es como el dios remoto e incorpóreo del tiempo que rodeaba el universo, conduciendo la rotación de los cielos y el eterno paso del tiempo.

En unas guerras entre Titanes y Olímpicos terminó el reinado de Crono. Si éste había llegado al poder tras derrocar a su padre Urano, fueron sus hijos encabezados por Zeus, con la ayuda de los Gigantes y los Cíclopes, quienes venciendo a los Titanes lo pusieron de patitas en la calle. Así se cumplió aquello que habían pronosticado al dios que se comía a sus hijos crudos: que sería derrocado por uno de sus retoños.

Te deseo un buen día.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Hefesto

Hola a todos.
Escribe Indro Montanelli en su libro Historia de los Griegos, hablando de la época del rey Minos o sea de la civilización minoica, lo siguiente: "El dios de aquella gente se llamaba Vulcano, y corrrespondía al que entre los griegos fue Zeus y con los romanos Júpiter. Era un personaje omnipotente e iracundo (...) La gran fuerza de Minos, en tanto que rey, fue la de descender de aquél, o por lo menos de haber logrado hacérselo creer a sus súbditos". Comoquiera que estoy interesado en desenredar la madeja que para mí supone tantos dioses griegos, mayores y menores, me pongo a buscar información sobre Vulcano, y me encuentro con Hefesto.

Vayamos por partes:

Empecemos por Cronos, quien era el más joven de la primera generación de titanes, descendientes divinos de Gea, la tierra, y Urano, el cielo.

Continuemos con Rea, hija igualmente de Gea y de Urano y por tanto hermano de Cronos, pero además, esposa de éste. Tuvo varios hijos que fueron siendo devorados por Cronos, al nacer, pues éste estaba advertido de que un hijo le arrebataría el trono. Cuando fue a nacer Zeus, Rea engañó a Cronos dándole una piedra envuelta en pañales que devoró, por lo que Zeus pudo vivir.

Zeus pasó a ser el más importante de los dioses del Olimpo. Era el dios del cielo y el trueno.

Hera era la esposa y la hermana mayor de Zeus, y lo suyo era presidir como diosa los nacimientos y los matrimonios. Fue tragada por su padre, Cronos, y luego regurgitada.

Hera con Zeus tuvo como descendientes a Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de de la juventud), Eris (diosa de la discordia), e Ilitía (diosa de los partos). Por esos líos entre los dioses engendró a Hefesto ella sola, sin el concurso de Zeus, (algunos dicen que a todos sus hijos igual), y viendo la fealdad de Hefesto lo expulsó del Olimpo.



Vulcano, por Rubens.

La Fragua de Vulcano, por Velazquez. (El dios Apolo visitando el lugar donde Vulcano se encuentra fabricando armas).

Hefesto tuvo mala suerte. No sólo fue expulsado del Olimpo por su madre debido a su fealdad, sino que en otras versiones se afirma que fue su querido padre, Zeus, quien cabreado con él lo tiró porque liberó a su madre que estaba atada con una cadena de oro entre la tierra y el cielo. Hefesto cayó nueve días y noches hasta el mar y así el pobre quedó lisiado y cojo además de feo.

Era Hefesto un artesano, y el dios del fuego y la forja, de los herreros y los artesanos, de los metales y la metalurgia. Fabricó con sus manos un trono mágico de diamante para su madre (en venganza por haberlo expulsado del Olimpo) en el que Hera al sentarse en él quedó atrapada sin poder levantarse. Para liberarla pudo unas severas condiciones, una de las cuales fue que consintieran su matrimonio con Afrodita.

¿Verdad que es un lío de mucho cuidado? Pueden ustedes creer que sí. ¿Y a qué viene este principio de culebrón con lo que nos dejó escrito el bueno de Indro Montanelli?. Veamos: Indro pone al mismo nivel a Vulcano, a Zeus y a Jupiter. Sin embargo por lo que leo en la red Vulcano es el dios romano que se corresponde con Hefesto, dios griego. ¿Error de Montanelli, o error en la traducción de su libro? Preguntas para las que, de momento, no tengo respuesta.

Te deseo un buen día.

sábado, 28 de agosto de 2010

El hilo de Ariadna

Hola a todos.
Habíamos visto a la vaca loca de Pasifae gozar como una novilla con el toro blanco. Sabíamos del porrazo que se pegó Ícaro cuando junto a su padre, Dédalo, remontó el vuelo y subió más de la cuenta en busca de más altos horizontes. Y teníamos noticias de que el cornudo rey Minos había encerrado al Minotauro y a su infiel esposa Pasifae en un castillo lleno de corredores y puertas que no llevaban a ninguna parte, y al que llamaban Laberinto. Lo que ignoramos hasta el momento, es en qué se ocupaban la infeliz mujer y el pequeño monstruo para distraer tantas horas de mortal aburrimiento. Podemos suponer a la reina tejiendo lana, que era uno de los pasatiempos preferidos de las señoras, y al joven bruto jugando al ajedrez o practicando boxeo si conseguía contrincante tal como nos muestran a los hombres de la época pinturas encontradas. No nos dice la historia, y es una pena, si estos dos desventurados estaban solos en su encierro o si compartían estancia y comida con otros huéspedes.

Lo que si nos cuentan, es que Minos guerreó y ganó a muchos pueblos en aquellas reyertas con las que se entretenían tan a menudo, y que a todos los vencidos exigía la entrega de siete jóvenes y siete doncellas, (unos dicen que todos los años, y otros que cada nueve años,) para dar de comer y entretener al Minotauro. También tuvo su guerra particular con Atenas, al morir su hijo Androgeo muerto por un toro con el que se enfrentó en lucha desigual, tras participar y ganar en los juegos. En la ciudad de Atenas reinaba Egeo, y éste se vio obligado a pagar su cuota correspondiente de botín; y aquí aparece el 'muchacho'. Teseo, hijo del rey, se ofrece para ser uno de los siete jóvenes en la tercera entrega de las catorce víctimas inocentes. Y aparece, como no, la 'muchacha': con nombre de Ariadna, hija de Minos y de Pasifae, que se enamora de Teseo a quien conoce en palacio. Éste le da cuenta de sus planes y ella le provee de un ovillo del hilo que estaba hilando. De esta suerte pudo Teseo, al penetrar en el Laberinto, dejar en la puerta atado el hilo, que irá desenrrollando, y que le permitirá encontrar la salida una vez haya matado al monstruo.

Y colorín colorado: Teseo se lleva con él a Ariadna con quien se casa, pero, corazón desagradecido, la deja abandonada en Naso, en una playa.
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Ariadna abandonada (1774)

Descripción: Óleo sobre lienzo. 63,8 x 91 cm.
Localización: Museo de Bellas Artes. Houston
Autor: Angelica Kauffmann

Tomada de: epdlp.com

Te deseo un buen día.

jueves, 26 de agosto de 2010

Icaro

Hola a todos.
El bueno de Ícaro se pegó un partigazo al caer al mar desde las alturas que lo dejó todo desclavado. Veamos la historia: Pasifae, esposa del rey Minos de Creta se enamoró, (por aquellas cosas de los dioses de entonces, en este caso de Poseidón), del toro blanco que se había librado del sacrificio. Contó su pasión zoofílica a Dédalos, arquitecto de muñecas de la casa real, y éste preparó una vaca de madera de tamaño apropiado, en la que Pasifae entró y se colocó de forma tal que el toro pudo poseerla. A su debido tiempo nació Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano, hijo bastardo del rey Minos. Éste se cabreó, -como no podía ser de otro modo- al sentirse con el peso de los cuernos, y encargó a Dédalos la construcción del Laberinto para encerrar de por vida, y así castigar, a su infiel mujer y al pequeño monstruo.

A Dédalos y a su pequeño hijo Ícaro prohibió Minos el salir de Creta para que no pudieran contar a nadie el secreto de el Laberinto. A Dédalos, que ya estaba hasta las narices de estar sin poder gozar de sus vacaciones reglamentarias, se le ocurrió hacer para sí unas preciosas alas unidas a su cuerpo, curvadas en forma de las de un pájaro, y atadas pluma a pluma con hilo las grandes y con cera las pequeñas. Como sastre amoroso confeccionó otras alas para Ícaro, y un día, ambos levantaron el vuelo, no sin antes haber enseñado Dédalo a volar a su hijo y haberle advertido que no volara alto pues el sol derretiría la cera de sus alas.


Volaron sobre Samos, Delos y Lebintos... Ícaro, quiso llegar hasta el paraíso y subió y subió sin tener en cuenta los consejos de su padre. La cera se derritió, las plumas de las alas se fueron soltando, y al fin cayó en el mar como cae un mocetón que se tira mal desde una peña y se pega un barrigazo. No cuenta la historia, o sea la mitología, si el mar en aquel momento estaba apacible como un plato o furibundo con olas impresionantes. Lo que si debe ser cierto es que a Poseidón debió darle un susto de muerte la caída del pobre Ícaro en su acuoso reino.

P.S. Foto tomada de Imágenes, en Google.

Te deseo un buen día.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El laberinto

Hola a todos.
Terminé de leer en la playa, en estos días, un libro que estoy dispuesto a comenzar otra vez desde el principio. Ahora, con un cuaderno y un bolígrafo para ir tomando apuntes, desmenuzándolo en pequeños comentarios y haciendo cuadros nemotécnicos de forma que pueda quedarse en mi memoria como si fuera a pasar un examen de grado. Este libro, que ha venido de perilla a mi interés por el mundo antiguo, se titula Historia de los Griegos y su autor es Indro Montanelli. Está escrito de forma amena y didáctica a la vez. Dice su autor que es una historia de hombres, más que una historia de pueblo, de nación o de Estado (que ha dejado) reducido a lo esencial la trama de los acontecimientos políticos para dar preferencia a los que determinaron el desarrollo de la civilización y jalonaron sus grandes etapas, (y que en el libro) los poetas y los filósofos cuentan más que los legisladores y los caudillos, (y que) la huella dejada por Sócrates y Sófocles me parece más profunda que la dejada por Temístocles y Epaminondas.

La historia de la Grecia antigua es apasionante por sí misma y por lo que representa para la Civilización de la Humanidad. Filósofos, dramaturgos y poetas, médicos y escultores, van sentando las bases del pensamiento occidental. Con la lectura de este libro me han quedado unas pocas ideas: que la historia contada va desde la civilización minoica y micénica en los siglos XX y XXI a.C. hasta el año 146 a.C. con la destrucción de Corinto; que al parecer es una constante la guerra en el devenir histórico del ser humano y este largo período no se libra de ella; que la mujer, ya desde entonces, ocupa un segundo lugar en la sociedad ya que, junto a una larga nómina de hombres, solamente se nombra a unas pocas mujeres entre las que destacan Aspasia, por ser la segunda mujer de Pericles, y la poetisa Safo. Y hay un dato, que por ser para mí curioso me ha llamado la atención pues yo suponía lo contrario: la gran cantidad de personajes que llegaban a alcanzar una edad muy avanzada.

En fin, que pienso empollarme leyendo tragedias y comedias antiguas, indagando en las guerras médicas y del Peloponeso, siguiendo las campañas de Alejandro Magno, rey de Macedonia, retrocediendo hasta la Iliada y la Odisea de Homero, y quien sabe si, los dioses lo permitan, visitando las islas Cícladas y a Atenas, Esparta y Tebas, y a Cnosos para buscar aquí el famoso Laberinto.

Te deseo un buen día