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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Pa'l Pino

Hola a todos.

La virgen, virgen del Pino
La virgen la más hermosa,
La virgen que tiene un niño
con su carita de rosa.

La isla toda de Gran Canaria va pa'l Pino en estos días. Celebramos la festividad de la Madre y Patrona nuestra y por ello nos vestimos de júbilo y alborozados cantamos las coplas que oímos cantar a nuestros mayores en su honor. El sábado fue la bajada de la Virgen, hoy tiene lugar la gran ofrenda y mañana será la procesión con la sagrada imagen por las calles de la villa mariana.

Esta es la parranda
que va pa' la fiesta
en la vida he visto
parranda como ésta.

Esta es la parranda
que va pa' Teror
en la vida he visto
parranda mejor.

El lunes subí acompañado de familiares aprovechando que habría poco ajetreo en el pueblo. La gua
gua nos llevó puntualmente en un día asocadito, sin calor ni frío y con cuatro gotas que no llegaron ni a mojar las cajas de los turrones preparados para las fiestas. Nos encaminamos a la Basílica y vimos llegar a un contigente de soldados con sus mandos al frente que llegaban caminando desde Arucas. Llegaban sudorosos y con el ánimo de entrar, por patrullas, a honrar a la Virgen. También entramos nosotros y la vimos sobre su trono repujado en plata y su manto colorado. Bella. Su cara atrae por la dulzura que desprende al igual que la cara pequeñita de su Hijo. Son dos caras preciosas que apenas asoman por entre el ropaje y nos transmiten seguridad y paz.

Dile a mi amante que venga
pa'dir a verte conmigo
y me diga que me quiere
y tú sirvas de testigo.

Hoy los romeros encaminarán sus pasos hacia Teror y harán frente al sofocante calor que nos anuncian. Las canciones y los frutos de las islas serán nuestras ofrendas y a nuestra Señora elevaremos nuestras súplicas. Es la tradición la que nos empuja y es la fe la que nos mueve.

¡Ay Teror! Teror, Teror,
¡Ay Teror! qué lindo estás,
qué bonita está la Virgen
en lo alto de su altar.

¡Ay Teror! Teror, Teror,
¡Ay Teror! qué lindo eres,
claveles, rosas, jazmines
jazmines, rosas y claveles.

P.S. Con especial cariño para Chelo, que ya vino, y para cuantos viniendo o sin venir quieran conocer a mi linda isla.

Dos. Pincha en el enlace. Podrás oír al gran cantante palmero Luis Morera, con bonitas fotos de Gran Canaria, en este vídeo que encontré en la red.


martes, 16 de agosto de 2011

Petición razonable

Hola a todos.
Sufrimos o gozamos, según cada uno lo interprete, las pinturas y los escritos, los buenos dibujos o las mamarrachadas que los grafiteros de turno se empeñan en dejar por todas partes desde hace ya bastante tiempo. Si lo miramos bien los primeros en practicar el bello arte de dejar constancia de su paso por este mundo fueron nuestros antepasados europeos que en las cuevas de Aurignac, Lascaux o Altamira, por citar los sitios más emblemáticos, supieron plasmar lo que más a mano tenían ante sus ojos, y ante sus rústicas armas, y no sólo eso, seguramente, sino lo que los animales suponían para ellos en un plano más espiritual.

Pinturas en la cueva de Lascaux (Francia)

Los grafiteros de ahora que no necesitan -no necesitamos- cazar para comer tienen otros elementos con los que decorar o manchar las paredes de calles y plazas, los pedestales de las estatuas, los edificios emblemáticos y sencillas casas, los sitios más concurridos y aquellos -los menos- por donde no transita nadie. Para ellos no significa nada la gloria futura. Para ellos la gloria inmediata es lo que da validez a su arte y por ello se afanan por pintar, por dibujar, por emborronar y por escribir en cualquier superficie pública a su alcance.

Al pasar en la guagua por el barrio capitalino de Las Rehoyas (barrio de casas de cuatro pisos humildes y muy pequeñas de gente trabajadora, construidas antes de la Democracia) mis ojos no pueden dejar de mirar una esquina de una casa, situada en lo que algún capitoste llamó plaza sin acierto y con muy mala uva, para volver a leer lo que un grafitero con acierto y bondad dejó escrito:
¡¡ NO HAGAS EL LOCO ¡¡ FRENA !! Y QUIERE UN POCO DE VIDA!!
Petición razonable de alguien que quizás sabe por desgracia en propia carne de lo que está hablando. Les aseguro que es el grafiti que pondría yo, como obra de arte sabio, junto a las pinturas paleolíticas de nuestros sabios y queridos antepasados.

Te deseo un buen día.

domingo, 9 de enero de 2011

Fumar es un placer...

Hola a todos.
Hace algo más de medio siglo se proyectó en los cines de España una película, mezcla de melodrama y revista musical, protagonizada por Sara Montiel. Su título, El último cuplé. Recuerdo haberla visto en el Royal Cinema y que, tanto me gustó la diva, fui una segunda vez atraído por su belleza y por los escotes que lucía la Saritísima. No sé ahora que número pusieron los censores a la película en las hojitas que se repartían en las iglesias con la cartelera cinematográfica de la semana. En aquellos tiempos del franquismo, un beso apasionado, una escena tórrida, un escote que dejara ver las pechugas, o unas pantorrillas al aire, eran razones suficientes para clasificar una cinta con el 4 o el 4R y decir que ésta no era apta para casi nadie.

Por el contrario, a los censores no les importaba el humo del tabaco. ¡Qué va! Fumar era un placer, y además nos hacía más hombres, más guapos, más enteros. Era posible, según la propaganda de los cigarrillos que nos ponían en la gran pantalla, sentirnos, al fumar, transportados en un caballo magnífico por las praderas infinitas americanas. Porque el fumar era cosa de hombres y... de mujeres malas.

Hoy en día no podría rodarse El último cuplé. Está mal visto fumar y la Sara no podría cantar con su voz susurrante aquello de "Fumando espero al hombre que yo quiero, tras los cristales de alegres ventanales..." tendida en la chaisse longue, ni tampoco podría pedir a su hombre que le diera el humo de su boca..., pues al fumar ya no lo dejan ser un placer, genial ni sensual.


Son otros tiempos y el acoso al fumador va a más en beneficio de la salud de todos, nos dicen. Lo que más me jeringa es que ya no podremos ver a 'Cho Juaá' y compaña con sus sempiternos 'virginios' atravesados en los labios, acodados a la barra del cafetín, tal como nos lo presentaba nuestro querido Eduardo Millares Sall.



Te deseo un buen día.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Culturas diferentes

Hola a todos.
Día de playa. El sol alto pega de firme en una tarde sin nubes. En la avenida, un termómetro marca 31º. En la orilla un pequeño grupo formado por un niño de muy corta edad que juega con un balde y el agua, un hombre y una mujer, seguramente sus padres. Él posiblemente con bañador, no lo recuerdo. Ella, con vestido musulmán que va desde la cabeza a los tobillos. Tiene tan sólo al descubierto la cara, las manos y los pies que moja el mar. El hombre se agacha, coge agua en el cubo del niño y la derrama cariñosamente por la espalda de la mujer echándola entre la tela del vestido y el cuerpo. Trata de amortiguar el calor que a buen seguro ella está sintiendo. Junto a ellos pasan indiferentes hombres y mujeres, cada uno a lo suyo. Con el mínimo de ropa que permite nuestras costumbres. Cada vez menos tela y más carne fuera. Los hombres, ya se sabe, con los bañadores de siempre después de los sufridos Meybas de antaño. Las mujeres, a la moda. Con sus cachetes traseros al aire, y tan sólo una pequeña cinta para sujetar el penúltimo invento de ropa de baño que viste: el tanga. Culturas diferentes. ¿En dónde la verdad, si la Verdad puede ser encontrada?

Te deseo un buen día.

jueves, 16 de julio de 2009

El Carmen

Hola a todos.

El barrio de La Isleta en Las Palmas celebra hoy, como en tantos otros sitios, la festividad de la Señora del Carmelo. Antes del amanecer, a las cinco, he podido asistir a la Misa solemne en la iglesia que está bajo la advocación de la Virgen marinera y a continuación, aun con la luna enseñoreándose del cielo, he acompañado la procesión con la venerada imagen. Miles de persona, la mayoría del barrio y muchas venidas de otras partes de la ciudad, se agolpan para seguir el paso del trono -repujado en plata y llevado a hombros de los costaleros de la Cofradía de la Virgen del Carmen- que recorre las calles bajo los gritos de júbilo y los aplausos de los fieles, acompañado por la banda de jóvenes músicos y de cornetas y tambores, mientras voladores, bengalas y ruedas de fuegos de artificio llenan el aire con el ruido y el olor de la pólvora.

Te deseo un buen día.

martes, 3 de febrero de 2009

De minifaldas y otras cosas

La belleza exterior no es más que el encanto de un instante.
George Sand

Hola a todos.

Leo en la red que fue en Nueva Zelanda en 1893 en donde se aprobó el primer sufragio femenino sin restricciones, gracias al movimiento liderado por Kate Sheppard. Este derecho al voto de la mujer no llegó a España hasta 1931, en la Segunda República, y fue Clara Campoamor quien lo defendió en el Congreso oponiendo razones elocuentes en contra de quienes opinaban lo contrario, con tan peregrinos argumentos como el que dice "porque las mujeres son histéricas por naturaleza" o este otro que pedía postergarlo "hasta que las mujeres dejaran de ser retrógradas".

A estos hitos importantes en el devenir histórico del reconocimiento de la mujer en la vida política, ocurridos en años en que yo no había nacido, se unen otros más domésticos y recientes que vinieron a revolucionar sin duda el vestir de las féminas en el siglo XX, dándoles por supuesto mayor libertad y siendo unos pasos añadidos en la lucha por la igualdad de mujeres y hombres. Me refiero a tres sucesos: la creación por parte de la diseñadora de modas británica Mary Quant de la minifalda en plena revolución sexual en los 60, la llegada del bikini en 1946 de manos de Louis Reard (si bien esta prenda se conocía ya en la antigua Roma) y el uso por parte de la mujer de los pantalones.

Las dos primeras prendas, la minifalda tiene una vida digamos que poco intensa pues solamente es usada en determinadas ocasiones y no está demasiado extendida mientras que el bikini tiene un mayor número de seguidoras aunque naturalmente en ocasión y sitio de baño tanto en playas como en piscinas. Pero la vestimenta que ha arraigado con todos los honores, en horario de mañana, tarde o noche, en uso cotidiano informal o en salida a teatros y conciertos, en una variedad de confección y colores para gusto de todas las mujeres jóvenes o mayores, es el pantalón. Esta es la pieza en que no encuentro la fecha de llegada. En mi opinión llegó a España avanzados los años cincuenta siendo primero una minoría, como siempre, las atrevidas que consentían en salir con ellos a la calle con el consiguiente enfado muchas veces de sus parejas.

Con su advenimiento se acabaron las frases machistas de "¡yo soy el que llevo los pantalones!" o "¡yo, me visto por los pies!". Mucha agua ha corrido desde entonces, y aquellas jovencitas que vieron nacer esta prenda en tiempos de la inseparable falda mujeril (en aquellos tiempos para olvidar en que era necesario el velo en la cabeza y llevar los brazos cubiertos para entrar a las iglesias) son hoy abuelas o madres de familia que han adoptado como suyo este cómodo atuendo.

Pensaba yo en estas cosas a raíz de un comentario oído a la profesora de Antropología en la Universidad, que dijo en clase: "en España pasamos del refajo a la minifalda en muy poco tiempo". Razón que tiene, y quienes lo vivimos podemos dar fe de ello.


Te deseo un buen día.






jueves, 25 de diciembre de 2008

Sonrisas para una crisis

Hola a todos.

Como todo buen español que se precie participo anualmente en el rito de la lotería de Navidad. No me escapo porque tengo el virus inoculado a través de las participaciones o del décimo comprado durante tantísimos años en el trabajo. Resulta difícil ir contracorriente y creo que si esta lotería dejara de jugarse un año estaríamos todos como locos, como cucas volonas, revoloteando alrededor de la nada. Nunca me ha dado un premio la lotería, quizá algún reintegro para terminar perdiendo su importe en el siguiente sorteo. Nunca una satisfacción... hasta hoy. En plena crisis me ha tocado el gordo de la alegría. Porque de verdad que sonreí y luego reí abiertamente con esta tira de MONTECRUZ que vi en el periódico La Provincia Diario de Las Palmas, que me atrevo a reproducir. Ese Vete pal Carajo es el grito de todos aquellos que no salimos nunca por la tele brindando por nuestra mala suerte. Es la cara oculta de esa felicidad que no nos ha llegado nunca con el dichoso sorteo.




En fin, a volver a intentarlo con el "Niño", y que la suerte nos sea propicia.

Te deseo un buen día. Feliz Navidad.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Gangocheras

Hola a todos.

Gilberto Alemán es un tinerfeño nacido en La Laguna y que cuenta algunos años más de los que yo tengo. Estudió periodismo en Madrid y ha ejercido esta profesión pasando por casi todos los puestos de los periódicos; leo que en el Diario de Avisos tiene una columna diaria que lleva por título El Granero y que en ella cuenta a sus lectores vivencias con recuerdos de cosas que están camino del olvido. Supongo que seguramente Gilberto Alemán centre su escritos en hechos y gentes de su patria chica, Tenerife, y a lo mejor -así lo deseo- también cuente algo de las otras islas de Canarias.

He podido leer su libro titulado Lecheras, gangocheras y vendedoras; lo pedí en la biblioteca tras saber de él porque la palabra gangocheras llamó mi atención al leerla por primera vez ya que me era totalmente desconocida. En este su pequeño libro, 64 páginas con 59 fotografías antiguas en blanco y negro, nos va trasmitiendo sus saberes y sus indagaciones sobre las mujeres que bajaban desde el campo para traer la leche y otros productos de la huerta a la ciudad, las que vendían el pescado por las calles o las que traían manojitos de tea o carbón del monte o yerbas aromáticas para un salmorejo. Hace una semblanza Gilberto de las tiendas del Santa Cruz de entonces con referencias a la Recova vieja (plaza de mercado) y a la nueva que lleva el nombre de Nuestra Señora de África. Se acuerda de los carritos que habían en las esquinas en los que se podían comprar "cigarrillos, golosinas, bocadillos de 'chorizo de perro' aspirinas y hasta algo de grifa si cuajaba". Y de los indios, "que no son indios, que son hindúes, que abren bazares en los que no falta el marfil o la seda".



Se extiende al hablar de las lecheras que salían de madrugada, (y descalzas muchas de ellas) cargadas con cestos en la cabeza para traer la leche a la venta, y de la implacable lucha de éstas con los guardias que velaban porque no estuviese la sabrosa leche adulterada con agua. Y habla de las gangocheras y vendedoras ambulantes. De las primeras dice que son las compradoras, las intermediarias entre el productor y el consumidor y que una vez en la ciudades iban unas anunciando su mercancía a grito pelado y otras tocando de puerta en puerta en las casas de sus clientes.
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Leo en internet: "Caminan adelante y descalzas estas gangocheras, subían hasta La Orotava y pueblos del Valle, donde cambiaban el pescado por productos de la Tierra"; "no hacían su entrada en los pueblos sin antes ponerse el calzado que llevaban en la cesta, el cual se volvían a quitar en cuanto iniciaban el regreso al Puerto. Los zapatos son pues, un simple adorno, el corretear descalzas desde niñas, les dotaba de unas plantas de los pies lo suficientemente encallecidas para poder desafiar todos los pedregales".
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Las vendedoras ambulantes, familiares o vecinas de pescadores y agricultores, traían el pescado, el carbón de las montañas o las hortalizas y frutas a las casas en unos años en que la falta de congeladores hacía necesario el abastecimiento diario de los alimentos.


P.S. Para ver otras láminas de la indumentaria de Tenerife, de Alfred Diston, y textos del etnógrafo don Juan de la Cruz Rodriguez, pincha aquí.

Te deseo un buen día. Feliz Navidad.

martes, 20 de mayo de 2008

Los santos

Hola a todos. Leí hace poco en una revista o periódico una entrevista que hacían a alguien de la iglesia católica en la que hablaba del nuevo modelo de financiación acordado entre el Estado español y la Iglesia, en el que los fieles tienen que 'mojarse' más para el sostenimiento del clero y de los edificios eclesiásticos. Insistía el entrevistado en la necesidad de que los fieles marquen con una X la casilla correspondiente en la declaración de la renta, para que un porcentaje de lo que pagamos a Hacienda vaya a la Iglesia. Daba, entre otras razones, su opinión de que las catedrales, iglesias y ermitas en todo el territorio nacional son un legado de nuestros antepasados, que debemos cuidar y preservar por su carácter cultural además de religioso. Además de las edificaciones hay que considerar también los cuadros, esculturas y demás ornamentos que se conservan de gran valor histórico. Supongo que este razonamiento es suficiente para muchos a la hora de hacer la declaración, pues no creo que nadie quiera que catedrales como la de Santiago, León o Burgos, o la nuestra de Las Palmas caigan por abandono.

Manifestaba el entrevistado que el sueldo de un cura es de seiscientos euros al mes, y que esta cantidad podía ser aumentada dependiendo del número de misas que oficiara. Esto último me pareció una barbaridad (sin conocer los detalles, claro) porque, para un ministro del Señor lo máximo sería decir la Misa, o sea, la Eucaristía. Dejo en el aire la duda de que yo al leer entendiera mal la precisión y que a lo mejor quiso decir otra cosa.

El tema me trae a la memoria el recuerdo de una costumbre que teníamos cuando yo era pequeño o jovencillo. Resulta que había algunas personas que tenían en su poder una pequeña estatua de santo, o de la Virgen María, metida en una urna con cristal en la parte delantera y unas pequeñas puertas de madera y una abertura a modo de hucha. Esta urna, con santo o Virgen, iba de casa en casa como en peregrinación, permaneciendo en cada vivienda uno o dos días. El ama de casa encendía algunas lamparitas de aceite pidiendo por la familia, y ponía en la abertura algunas monedas. Hoy cabe preguntarnos ¿era piedad lo que impulsaba al poseedor de la urna a llevarla de casa en casa, o era una forma de hacerse con unas pesetillas? De cualquier forma a las gentes sencillas de entonces les hacía mucho bien esta mudanza.

Te deseo un buen día.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Mayo florido

Hola a todos. Teníamos en Las Palmas la bonita costumbre de engalanar las fachadas de las casas al llegar el mes de mayo con una cruz de flores, seguramente, porque el día tres de este mes se celebra la Exaltación de la Santa Cruz y era la forma en que el pueblo le rendía homenaje. Esta costumbre, como otras, con el paso de los años ha ido desapareciendo y no sé si, en algún barrio o en los campos, alguna hacendosa ama de casa conserva la tradición. Las cruces no eran grandes y con unas pocas flores, siemprevivas, lluvias, geranios, quedaban preciosas; flores que teníamos en los patios o azoteas, mimadas por nosotros mismos, humildes y hogareñas.


Mayo es el mes de las flores, y a pesar de que el tiempo parece estar medio loco con tanto cambio que le achacan, la primavera deja sentir sus quereres y brotan de los capullos los sépalos y pétalos de cientos de colores. Basta dar una vuelta por las calles con jardines o ir a los parques debidamente cuidados. En los de Doramas, Santa Catalina y en el del Castillo de la Luz, las rosaledas destacan por su intensidad de vivos colores y cada rosa se afana por ser la más bonita. Si vas con detenimiento y además llevas la cámara de fotos puedes encontrarte con no saber a cual de ellas retratar o mirar.


En racimos o solitaria, en parejas o en grupos de flor hecha y de capullo a punto de reventar, la rosa es la reina de las flores pero no es la única cautivadora. Las calas y las azucenas, los claveles, las margaritas, las espinas del Señor, la bandera española, todas, juegan con mil colores, de blanco unas, de rojo o amarillo otras, de dos o más colores variados éstas, de granate aquéllas.





Ayer, festividad de Fátima, estuve en una iglesia que tenía jarrones de azucenas y calas en el altar mayor y junto a la Virgen. Hermosos ramos, para honrar a Dios y a su Madre, que destacaban entre los cirios y las luces encendidas, acompañaban a los rezos de los fieles.


También las floristerías lucen con fuerza en estos días; lirios, gerveras, orquídeas, sterlizias, anturios, rosas, claveles... Todo un conjunto de ramos luciendo a la espera de quien quiera llevarlas a casa. La pena, es que para adornar nuestras viviendas haya que cortarlas, pero así son las cosas; creo que fue a Valle Inclán a quien preguntaron en una ocasión si no le gustaba las flores, pues no veían ninguna en su casa; respondió el escritor más o menos así: "Si, me gustan mucho al igual que los niños; pero a éstos tampoco les corto la cabeza..."


Te deseo un buen día.

jueves, 10 de abril de 2008

Discos dedicados

Ansiedad, de tenerte en mis brazos
Musitando... palabras de amor
Ansiedad, de tener tus encantos
Y en la boca, volverte a besar
.
Tal vez estés llorando mis pensamientos
Mis lágrimas son perlas que caen al mar
Y el eco adormecido, de este lamento
Hace que estés presente en mi soñar
.
Quizás estés llorando al recordarme
Y estreches mi retrato con frenesí
Y hasta tu oído llegue la melodía salvaje
del eco de la pena de estar sin ti.




Hola a todos. En algún momento apareció en casa un aparato de radio. Antes ni eso teníamos. La televisión llegaría mucho después y durante un tiempo la radio era la reina indiscutible de las ondas. Teníamos en la isla EAJ50 Radio Las Palmas y creo recordar que fue la única emisora durante unos años, con sus estudios instalados en uno de los edificios más altos de la calle de Triana. Posteriormente se instalaría Radio Atlántico que no recuerdo bien si era emisora del Movimiento, en la entonces calle General Franco, hoy avenida Primero de Mayo. Más tarde Radio ECCA inició su andadura con un ambicioso plan para alfabetizar a una parte importante de la población necesitada de estudios, emitiendo clases de enseñanza general básica y con un plantel de profesores-tutores que atendían al intercambio y a la corrección de los ejercicios. También teníamos Radio Club Tenerife y Radio Juventud de la isla hermana que se oían mucho más que las grancanarias en sitios como la Aldea por aquello de la cercanía.


Leo en la red y transcribo:


Los discos pequeños poseen un indudable componente nostálgico. Fueron los primeros referentes modernos de la generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial.
...
Con la popularización del long play, los discos pequeños dejaron de ocupar el lugar central en las discotecas juveniles, hasta que desaparecieron a comienzos de los años 70.




Para mí que era al revés, que primero fueron los discos grandes como tapas de caldero y luego los pequeños. Debo estar equivocado al igual que no recuerdo bien aquello de 45 rpm y 90 rpm (revoluciones por minuto). Lo cierto es que durante una época la radio nos acompañó con el Parte Nacional, obligatorio parte hablado a las nueve de la noche con las noticias que el Régimen obligaba o permitía emitir, con la retrasmisión de los partidos de fútbol, con las radionovelas que mantenían en vilo a las amas de casa, con los Desfiles de Variedades desde el cine Avellaneda con Lea Zafrani o Félix de Granada y las poesías de Antonio Martín y otros artistas locales, y con la música folklórica de entonces y la canaria de siempre.


Uno de los espacios radiofónicos que más oyentes alcanzó fue el llamado Discos Dedicados. Lo emitía Radio Atlántico (y supongo que las demás emisoras también) en horas de la noche cuando la gente se preparaba para descansar. En este espacio se dedicaban discos por todo: por boda, por nacimiento, por la primera comunión, por el cumpleaños, por sacar el carnet de conducir, por aprobar un examen... Ocasiones había que tardaba más las dedicatorias que la canción dedicada. Las canciones eran variadas predominando las de los cantantes de moda que gozaban del favor del público. Supongo que Manolo Escobar con 'Mi carro me lo robaron', el Dúo Dinámico con 'Quisiera Ser' , Lola Flores y su 'Pena Penita Pena', los Beatles con el 'Sargento Pepper's', y Elvis con el Rock'n'Roll estarían en la lista de los favoritos; pero siempre que pienso en los discos dedicados me viene a la mente un cantante que fue un revulsivo por su peculiar forma de cantar en español, melosa y sugestiva, y por las letras de sus canciones. Me refiero a Nat King Cole una de cuyas melodías se dijo que se intentó suprimir de las emisiones. Era la titulada Ansiedad.



Otras canciones que podíamos escuchar a este cantante fueron:


Aquellos ojos verdes
¡Ay Cosita Linda, Mamá!
El Bodeguero
Perfidia
Quizás, quizás, quizás
Yo vendo unos ojos negros
Cachito Cachito, Cachito mio...



Te deseo un buen día.

martes, 8 de abril de 2008

De la tángara a la petanca

Hola a todos. Estoy por creer que la petanca nació de la tángara. Estoy seguro que en aquellos lejanos tiempos de mi juventud algún turista galo venido a Canarias nos vio jugando y llevó a su tierra el germen del juego. Claro que como los franceses son muy suyos nuestro turista no sólo cambió el nombre de este nuevo deporte sino que hasta las lajas que nosotros lanzábamos las convirtió en bolas metálicas de más de medio kilo. Y por si fuera poco la piedra que poníamos de pie y que teníamos que derribar la sustituyeron por un pequeño boliche de madera que sirve de referencia para los lanzamientos.


Se contentan los jugadores actuales con ir sumando puntos, mientras que en la tángara se jugaba a las perras; ya ves que nosotros éramos más peseteros. El juego era sencillo y para gente habilidosa: se ponía de pie la piedra, algo así como una cuarta de largo, y encima cada jugador colocaba las perras gordas o las pesetas acordadas, (una perra gorda era diez céntimos de la peseta); se hacía, frente a la piedra y a distancia prudencial, una raya en el suelo y hacia aquí tiraba cada uno su teje para ver el orden de salida en el juego; y luego mirando a la piedra levantada y a las apetecibles monedas encima cada uno lanzaba. La piedra, tocada por las lajas, terminaba por caer y desparramaba a su alrededor las perras o pesetas que cada quien cogía según que estuviese más cerca del teje suyo que del de los demás.



En el parque Buenavista cada tarde de lunes a viernes se reune un buen número de aficionados y aficionadas a la petanca quienes pasan al aire libre alrededor de tres horas yendo y viniendo mientras afinan la puntería para acercar su bola al boliche, o para alejar la de un contrincante con un certero disparo. Es como un paseo continuado que se da en un recorrido de unos veinte metros que es, a ojo de buen cubero, la distancia del campo, mientras conversan los jugadores entre sí o con los amigos que apostados ven las jugadas. Debe ser un juego o deporte interesante por la afición que despierta habiendo Federación de jugadores de Petanca y competiciones varias.





La tángara es a la petanca lo que la lotería es al bingo. En las casas terreras de Schamann no era raro ver a grupos de mujeres con los cartones de lotería en el suelo marcando los números que alguien cantaba. Era una lotería de andar por casa sin grandes pretensiones ni locales acondicionados para ella. No sé si se jugaba o no a las perras pero las posibles pérdidas si las habían no eran motivo de desesperación, y para las ganancias las buenas gentes contaban más bien con los sorteos de los ciegos y los cupones de las carreras de galgos. Recuerdo eso sí que en la ladera de Schamann, por donde subía y bajaba la guagua, medio escondidos entre los matos se reunían hombres y mujeres a jugar a la lotería, posiblemente con dinero por medio.



Te deseo un buen día.

sábado, 29 de marzo de 2008

Comidas de aúpa

Recetario de cocina saludable de Radio Ecca:



"... ponga agua fría en un caldero y añada, por este orden,
las batatas, las papas y el pescado; ponga el caldero al fuego
y cuando las papas estén cocidas, se escurre el agua
reservándola para amasar la pella de gofio..."



Hola a todos. Recuerdo que en el principio de la Cuaresma o por ahí en los Salesianos ponían un catafalco en la iglesia al pie del altar de María Auxiliadora que la verdad no sé si impresionaba o causaba curiosidad al niño que yo era. En la Semana Santa se acostumbraba a cubrir las imágenes con unos paños de color morado, y lo que era más sorprendente es que a los críos nos tenían dos o tres días sin casi poder hablar, jugando a los boliches en el patio y no al fútbol o a otros juegos de correr y gritar, y además, para llamarnos, en lugar de la campana de siempre hacían sonar una carraca que es algo que da vueltas al final de un palo y produce ruidos sordos. Se acostumbraba en estos años suprimir la carne en las comidas durante estos períodos de Cuaresma hasta el Domingo de Resurrección, supongo que un par de días a la semana, salvo que pudieras hacerte con la bula pagando el óbolo correspondiente.






Esta última costumbre -la de no comer carne- sigue como tradición al menos en el Viernes Santo día en que en la mayoría de las casas canarias se come pescado, y lo más probable es que el pescado se coma con un buen sancocho. En la azotea de casa de Yeya, mi suegra y bisabuela de la familia, acostumbramos a celebrar su onomástica, la Virgen de la Soledad, comiéndonos un apetitoso sancocho en el que no puede faltar por supuesto el rico cherne, las papas y la batata, el mojo picón y la pella de gofio, con unos vasos de vino. Se hace esta rica comida en Canarias como queda dicho sancochando papas, batatas y pescado y se amasa el gofio, y se sirve también si se desea una ensalada. Como no podía faltar este año el encuentro familiar con sancocho incluido, a él nos dedicamos el Viernes Santo pasado con profesionalidad de gourmets.





Tras leer hace poco "Memorias de un Noventón" de Domingo J. Navarro y en él la receta en verso de como hacer un puchero canario quedé con el regustillo de comerlo y acordamos el hacerlo en esta semana. Así que hoy nos volvimos a reunir, preparamos el rústico comedor en la azotea, Yeya se ocupó de mil amores junto a sus ayudantas de preparar el guiso, del que cuando ya estaba listo nos servimos en primer lugar una tacita de caldo con yerbahuerto como aperitivo, acompañado de chorizo y queso de oveja con pan bizcochado. El puchero canario no lleva como el sancocho pescado sino carnes de vaca y de pollo, que se trocean para ponerla en una olla grande con agua a la que se le añade batatas y papas,garbanzos, cebolla, una hoja de laurel, un poco de azafrán, y verduras en cantidad: calabaza, col, habichuelas, calabacín, piñas y zanahoria, y para terminar de dar gusto se añaden unas peras. De este rebotallo nace un suculento y aromático plato que casi no necesita del vino aunque éste también puede servirse para acompañarlo.




Lo dicho, a no perder el tiempo con comidas precocinadas ni cosas por el estilo, y rescatemos la cocina de nuestras abuelas que bien se lo merecen.

P.S. Pancho Guerra en su obra "Contribución al Léxico Popular de Gran Canaria" nos dice que el sancocho es "vianda soberana del mantel isleño, compuesta de un cherne salpreso y papas sancochadas, todo lo cual se rocía luego con mojo colorado", y del puchero que "es la comida rural o urbana de los días de fiesta grande, de la del patrono del pueblo. Se come con pan, al contrario de lo cotidiano, que se come con gofio".

Te deseo un buen día.

viernes, 29 de febrero de 2008

Propaganda electoral


Hola a todos. Si una imagen vale más que mil palabras, una viñeta vale más que mil imágenes. Al menos es lo que vale la que hace unos días apareció en Canarias7 firmada por J.Morgan. ¡Vaya con este señor que ha penetrado en mi cabeza y me ha copiado el pensamiento! Coincido plenamente tanto en que la campaña electoral dura cuatro años, en que tienen quince días para comernos el 'coco', como en que tardan tres años para quitar los carteles de las farolas. Y está bien que puntualice porque otros carteles no los quita ni el viento ni el sol ni el agua y tenemos que tragarnoslos a perpetuidad. Bueno, tampoco es para estar en contra de la costumbre porque de verdad que las fotografías de candidatas y candidatos ayudan a levantar la moral, tan arregladitos y arregladitas, tan guapos y guapas, y tan sonrientes, que yo, que soy mal pensado, llego a creer que cuando se hacen la foto tienen un único pensamiento: "Vótame, que si salgo elegido me garantizo el sueldo los próximos cuatro añitos".


En otros tiempos, cuando la Democracia era un sueño, no habían elecciones, o casi. Estaban las elecciones de representantes en el llamado Sindicato Vertical (sindicato donde convivían patronos y trabajadores juntitos), y hasta hubieron otras elecciones que no puedo precisar si eran para el Ayuntamiento. Esta representación se hacía por tercios: tercio familiar, tercio sindical, y tercio de no se qué. Se votaba sólo para el tercio familiar y los demás representantes se cubrían a dedo. Recuerdo el eslogan de un candidato que decía: "Armando Molina va sólo", y a saber qué quería decir con este mensaje. Más o menos lo que ocurre en la actualidad donde los candidatos, siguiendo las consignas de sus partidos se supone, nos endilgan unas frases tratando de llevar nuestro voto a su huerto o a nosotros, como ovejas, a su redil.
¿Cumplen los candidatos honradamente lo que prometen? ¿Prometen los partidos con la verdad lo que piensan hacer? Difícil es saberlo pero más vale Democracia en mano que Dictadura volando. Que cada cual vote tratando de no equivocarse y que la suerte nos acompañe en la elección.
Te deseo un buen día.

viernes, 8 de febrero de 2008

Lecturas de ayer

Hola a todos. De la biblioteca provincial, la del Hoyo, he traído para leer el libro Tirma de Juan del Río Ayala escritor nacido en Las Palmas en 1904. Estoy en un tercio de la lectura de esta obra que no es muy extensa y ya me hago una idea de que es un canto al vencido, o sea a nuestros aborígenes, y todo lo contrario al castellano invasor. Está escrita en versos y preparada según veo para ser representada en teatro. En el año 1954 Silvana Panpanini actriz italiana y otros actores y actrices de España e Italia vinieron a Gran Canaria para rodar la película del mismo título, que no gustó en absoluto, ni en su estreno en el Festival de San Sebastián, ni al público en general y que no se mantuvo en cartel más de dos semanas. Referido a la película leo que "del tema en sí hay bien poco que decir. No queda apenas nada del bello poema de Juan del Río Ayala. (Porque) exigencias cinematográficas en su mayor parte incomprensibles, lo dejaron convertido en una historia de amor sin nervio (...) apoyada en el más imprescindible andamiaje histórico y dramático".



Silvana Panpanini en el papel de Guayarmina



Casas baratas

Al tomar prestado este libro desenrollo del ovillo de la memoria las lecturas que teníamos en Las Palmas, al menos los de pocos teneres que diría Pepe Monagas; estaba para el uso del gran público "El Caso" periódico semanal de noticias truculentas; el "Marca" para los aficionados al fútbol; "La Codorniz", de Álvaro de la Iglesia, revista satírica que se permitía el lujo de meterse con el poder establecido (porque a lo mejor tenían cuña); el "TBO" y otros cuentos de humor y de hazañas bélicas y de super héroes: "Pedro Alcázar y Pedrín" "El Capitán Trueno" "Supermán". En el terreno de la novela popular habían dos géneros indiscutibles con dos autores de renombre. Corín Tellado era la autora preferida de las novelas de amor de las que debió escribir cientos con una imaginación desbordante para tejer historias, que siempre eran seguramente las mismas y siempre distintas, porque estuvo muchos años con una obra por semana y eso a pesar de la censura. Marcial Lafuente Estefanía era el rey de las novelas del Oeste americano con peleas entre indios y vaqueros, o entre éstos entre sí, peleándose siempre por las tierras, las cabezas de ganado, o por el predominio de ganaderos sobre ovejeros; de este autor recuerdo la novelilla (llamarla novela me parece mucho) titulada "Quince días de vacaciones" en la que narra las juergas de un grupo de cowboys que van de vacaciones y están esos días sin pegar ni un sólo tiro.

Teníamos en las Casas Baratas de Schamann, además de la Plaza del Mercado, un grupo de tienditas en los que había barberías, tiendas de comestíbles -como la de Angelito con las libretas para ir apuntando las deudas que se pagaban a fin de mes y que cuando se acababan los ingresos en las familias se acababa el fíao- en las que se compraba mantequilla a granel envuelta en papel de envolver y arenques ahumados que se excibían en barricas, y algunos bazares en los que se vendían de todo: brillantina, colonias, hilos y agujas de coser, regalos varios y demás menudencias. A uno de estos bazares -el de Amparito- iba yo, por encargo de mi hermana Mary a alquilar novelas de Corín Tellado y otras veces de las del Oeste para mí, porque Amparito tenía un sistema que funcionaba a las mil maravillas: se cambiaba una novela por otra, al precio de media peseta, con lo que estos "librillos" transmisores de 'cultura' iban rotando de mano en mano hasta que de tantos cambios ya quedaban en desuso.

Después vendrían otros libros y otros gustos pero eso ya es otra historia.

Te deseo un buen día.

miércoles, 9 de enero de 2008

Los gatitos




Hola a todos. A mitad de la calle Doctor Chil junto a la iglesia de San Francisco de Borja, y frente al Museo Diocesano, en una casa del antiguo barrio de Vegueta, con muros anchos, techos altos, grandes habitaciones y patio central estuvo durante un tiempo el Seminario de la Diócesis Canariensis. Luego y debido al número grande de seminaristas el obispo Monseñor Pildain se propuso la construcción de un nuevo edificio, que a la postre fueron varios, en Tafira Baja. Recuerdo que para obtener algunos fondos que ayudaran a la construcción se hicieron durante un tiempo cuestaciones en las iglesias para que los fieles contribuyeran con su óbolo a tal proyecto. Supongo que hubo dinero de otros patrocinadores pues con lo que podían donar los pobres de entonces no hubiera sido suficiente para el pago de solares, materiales y mano de obra.




Se pudo ver al fin, entre palmeras y otros árboles, dos espléndidos edificios que servían de aulas y dormitorios separados por uno más pequeño que era la iglesia. La constante deserción de alumnos para el seminario y el ansia de universidad que teníamos los grancanarios, terminaron por hacer que estos edificios fueran el embrión de los que hoy afortunadamente tenemos para Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Así la participación del pueblo con sus humildes limosnas revirtieron en hacer lo que el mismo pueblo quería, y que se consiguió -todo hay que decirlo- pese a la oposición de una parte importante de prensa y de próceres de la isla hermana de Tenerife, que pensaban que un adelanto en la educación superior de aquí iba en detrimento de la Universidad de La Laguna de allá.

Y hablando de seminaristas recuerdo la estampa urbana que éstos protagonizaban al ir de paseo, o a jugar a fútbol, por calles y plazas de Las Palmas. Iban de dos en dos en filas, bajo la atenta mirada de un profesor, vestidos con lo que era uniforme del clero, o sea con la sotana. Era ésta de color negro, larga del cuello a los pies, con botones a todo lo largo, que con el tiempo sería sustituida poco a poco por el clerigman, que era más apropiado según los progresistas pues constaba de pantalón, chaqueta con crucesita pequeña en el ojal y un alzacuello de color blanco, para resaltar su condición de sacerdote.

Pues bien, paseando los seminaristas de dos en dos como queda dicho, con tal sotana y color, la gente cuando los veía decían "ahí vienen los gatitos" en alusión cariñosa a todos ellos.

Te deseo un buen día.

viernes, 4 de enero de 2008

De coletas, piercing y otras cosas


Hola a todos. "¡Esta juventud no es como la de antes!" Es la frase que se escucha desde que Caín y Abel vinieron a ocupar el puesto de sus padres. Ya entonces Adán y Eva que vieron como sus hijos se dedicaron uno al pastoreo y el otro a la agricultura, en lugar de darse la gran vida, pensaron que sus vástagos no eran como ellos. Y tenían razón, cada nueva hornada de adolescentes y jóvenes se parecen a las de sus padres como un huevo a una castaña.Y no es que sean mejores ni peores. Es sencillamente que son distintos porque distintas son sus circunstancias.

Por ejemplo, ¿cuándo ha tenido una juventud como la actual tantos cacharros electrónicos? ¿cuándo tantas posibilidades de viajar? ¿cuándo han salido de paseo de medianoche para el día? Es una juventud que goza de más privilegios que sus antecesores porque, aunque la vida está 'jodida' en términos generales, puede gozar de un mayor nivel de preparación, tiene unas distintas relaciones sexuales con otras perspectivas en cuanto al matrimonio, y la permisividad de que disfruta es mayor que en cualquier otro momento. Y eso a pesar de que algunos representantes de la Iglesia pongan el grito en el cielo. Tienen los jóvenes eso sí un verdadero problema a la hora de encontrar trabajo y dejar la casa de los padres, pero estas circunstancias incluso les sirven para ser diferentes. Claro que no se puede generalizar y hoy como ayer hay casos y casos.

Pero hay algo que de alguna forma unifica siempre a los jóvenes. Y en esto tampoco escapamos los mayores. Es la indumentaria y sus complementos. Recuerdo en mi época cuando las pobres mujeres, sobre todo las más metiditas en carnes, tenían que disimular su figura con la faja. Y como tenían que usar zagalejos para no transparentar nada. Y recuerdo cuando empezaron ellas a usar pantalones y a salir con éstos a la calle. ¡Qué escándalo! Los de siempre gritaban en contra de tales usos depravados. Hoy en día van por la calle las jovencitas con pantalones tan cortos, tan cortos, que dejan fuera, a la vista, carne y ropa íntima sin que ello rasgue ninguna vestidura. Y sus mamás y abuelas usan el pantalón sin miedo alguno a que les consideren bichos raros. Y tal ocurre también con los varones. Yo, sin ir más lejos y por un pique con mi nietillo me he dejado una coleta, y me iba a poner un piercing en la oreja cosa que no pudo ser por mi medicación. Pero todo se andará. Y que no se extrañe nadie si imitando a quienes me van diciendo por la calle que el elixir de la eterna juventud está en inhibirse, en pasar de etiquetas, de miedos al que dirán, de qué pensarán de mí, termino con un hermoso tatuaje o con el pelo teñido a la última moda: rojizo, de colorines, con mechas...

Te deseo un buen día.

viernes, 7 de diciembre de 2007

De cocinillas y otras cosas







Hola a todos. Casi a mitad del siglo pasado, en 1955, entré a trabajar en la distribuidora de butano. Dos años antes esta empresa había iniciado la comercialización de este gas en Canarias, los primeros según tengo entendido de España. Antes de eso ¿cómo se cocinaba? ¿Cómo se las arreglaba nuestras madres y hermanas para hacer deliciosos pucheros, potages, sancochos, frituras y demás? Había cocinas de carbón o leña, en las casas de gente rica supongo que perfectamente equipadas, pero al menos en casa del pobre la reina era las cocinillas. Eran éstas unos artilugios que en mi opinión tenían un aspecto elegante. Con tres patas algo curvas que sujetaban la parte inferior, un recipiente como si fuera una fiambrera cerrada, con dos agujeros, uno con tapa de rosca para introducir el petróleo, y otro para el fuelle que permitía dar la presión necesaria para que el combustible subiera hasta el quemador colocado en la parte central, y en la parte alta las patas dobladas y preparadas para sostener los calderos o sartenes. La llegada de la que años después sería popular bombona fue todo un acontecimiento. Poco a poco, casa a casa, iba llegando la noticia de una 'cocina a gas' que no ahumaba, no tiznaba de ollín, no había que destupir cada poco, no había que llevar, como si al médico se tratara, a casa del latonero... Además las cocinillas presentaban el peligro de que al derramarse el petróleo podía ocasionar fuego en la casa. Recuerdo como a mi madre, un día, se le inflamó y ardió algo que tenía en la pared de la cocina, entonces sin los azulejos tan bonitos de ahora. El destupidor era un trozo de lata con un corto hilo de alambre en la punta que costaba Dios y ayuda meter en el pitorro. Y la 'tierra sol' era lo que se empleaba para quitar el tizne de los cacharros de cocina.


Si la bombona vino a liberar a nuestras abuelas y madres en el arte de cocinar (en algunos años llegó hasta el último pago del último barrio del último pueblo de cada isla), la lavadora automática vino a liberarla de lavar en las piletas, o en las acequias en los campos, frotando la ropa, en ocasiones bastante sucia sobre todo los calcetines y el "mono" del obrero, a mano y con jabón en pastilla de nombre 'Lagarto' o 'Suasto?'. Nada de suavizante, jabón en polvo o líquido que "lava más blanco lave como lave". No señor, ¡habia que sudar hasta el delantal y el zagalejo!.

Las planchas eran otra cosa: teníamos la plancha normal y el hierro. La normal con un diseño parecido a un barco cortado a la mitad, donde la parte delantera era la proa, y la parte de atrás parecida a lo que tienen los modernos ferrys para entrar los coches que servía, por una abertura al efecto, para dar aire con que mantener las brazas encendidas. Porque en su barriga había que poner carbón, encenderlo y mimarlo. Mi madre que enviudó joven y tuvo que trabajar como una leona para sacar adelante a sus cinco cachorros, cinco pequeños que cabíamos en una cereta como le oí decir muchas veces, sabía mucho de lavar y de planchar. Y nosotros en ocasiones ayudabamos según nuestras fuerzas abanicando la plancha o llevándola a la esquina de Paquito, nuestro vecino, para que el viento lo hiciera por nosotros. Esta plancha en su parte alta tenía como una chimenea curva además del asa, normalmente de madera para que no quemara, por donde agarrarla. La verdad es que el conjunto no era nada feo pese al color negro de su armazón. El hierro era el hijo pequeño de la plancha: no tenía barriga y por tanto no necesitaba carbón y se calentaba ¿cómo no? en la cocinilla.


Los jóvenes y menos jovenes de hoy, con tanto aparato digitalizado, donde la vitro ha venido a hacerle competencia al butano, con tanto ordenador, mp3, aparatos y juguetes; donde según he oído o leído, no sé, existen casas con baño en las que quien utiliza el retrete sale con el trasero limpio y seco, no pueden hacerse una idea cabal de como trabajaron sus mayores hace medio siglo. Además, y como nota marginal, hay que decir que en las casas había quinqué para alumbrarnos cuando se 'iba' la luz, bacinilla donde mear, pila con culantrillo y talla donde caía el agua para beber, la pera donde se ponía agua y sal para dar una lavativa a los que estaban 'tupíos', molinillo para moler el café que se compraba en grano y sin tostar y otras tantas cosas que eran el ajuar de las mujeres de entonces, auténticas heroinas de la posguerra.

(Fotos obtenidas de http://www.fedac.org/)


Te deseo un buen día.