El Blog de las mil cosas que uno puede hacer, pensar y sentir cuando se libera de la rutina laboral.
martes, 13 de julio de 2010
El día después del día después
Se acabó lo que se daba. Iniesta marcó con un tiro cruzado y España se alzó con el triunfo en el Mundial más mundialista. El día después fue un jolgorio, con la gente de Madrid volcada para recibir a los campeones en unos actos que el país entero pudo ver por televisión. Más parecía que veníamos de descubrir América o de ganar la batalla de las Termópilas. Algunos medios han llamado héroes a los jugadores y hazaña y gesta al hecho de ganar (jugando) un partido de fútbol. En fin, si ello nos hace felices bienvenido sean todos estos piropos. Mi nieto Javi lo pasó estupendamente bien viendo el partido a ratos perdidos y yo también que ya es bastante. Y vimos, eso sí, el gol que dividía en dos la Historia Universal, la del antes y después del minuto 116; y quedó exultante y tranquilo mi nieto, pues todo había acabado.
Y ahora en el día después del día después del partido, con los ánimos sosegados, volvemos a la rutina. Y ello me permite repasar algunas de las noticias que habían pasado casi de puntillas por mi sensibilidad adormecida. Y me encuentro nuevamente, y me solivianto, y me cabreo, con la noticia de la mujer condenada a morir lapidada en Irán. Mujer de cuarenta y pocos años acusada de adulterio. Y pienso que a pesar de los avances de la Humanidad seguimos siendo, en el fondo, unos pobres primitivos.
Te deseo un buen día.
domingo, 11 de julio de 2010
Hoy
Hoy es el gran día. Mi corazón, exultante, palpita como una papa frita. Ni siquiera el día de mi primera cita, cuando el amor principiante hacía revolotear mariposas de todos los colores ante mi vista, me sentí tan grande y tan pequeño a la vez. ¡Cómo sufro! ¡Cómo gozo! Mi cabeza es una caja de saltapericos, en mi cabeza retumban voladores, y todo me parece amarillo y rojo. ¡Qué gran suerte vivir hoy! Porque hoy, queridos míos, se juega el futuro de nosotros mismos. Seremos o no seremos, y ésta sí que es la cuestión.
Mi nieto Javi, que tiene ocho años, es un apasionado del fútbol y en estos días es el máximo forofo de la Roja. Hemos hecho apuestas antes de los dos últimos partidos, y me ha ganado, y me ha llamado al terminar los encuentros para decírmelo, al acabar los encuentros. Para hoy deseo que gane España por Javi, porque para él y para tantos niños y jóvenes) será, si tal ocurre, un día que recordarán de por vida.
Si será memorable el día de hoy, que ya ayer, en Barcelona, salieron a la calle miles y miles de manifestantes celebrando por adelantado -con los colores rojo y amarillo de su senyera- la grandeza y la unidad de España. Benditos sean.
Te deseo un buen día.
viernes, 9 de julio de 2010
Ocasión de oro
Pues no resultó tan fiero el Goliat de turno, no señor, más bien estaba mansito como un cordero en la tarde noche del miércoles. Y es que la cara del capitán de nuestro equipo de envite, Vicente, sobrio y equilibrado él y sin una mueca que lo delate, no dejaba traslucir los triunfos que guardaba entre sus cartas. Y así el partido fue transcurriendo sin grandes sobresaltos, piedra a piedra, arrallando uno, arrallando otro, hasta el momento crucial. Estábamos en el último 'chico' y a nuestro David no llegaban más que 'bichillos' con los que iba amagando sin posibilidad de hacer la señal del tres o del caballo de bastos, o del rey de la vira, ¡qué menos! o de la 'perica'. Pero en la ronda de jugadores estaba esperando su ocasión, ocasión de oro todo hay que decirlo, el imparable, el hercúleo, el indomable, el atleta, el rey del salto, nuestro admirado Carles Puyol. A él la gloria. A nosotros la alegría. ¡Qué testarazo, señor! Todavía me duele la cabeza de querer igualarlo con una pelota de trapo, de aquellas que hacía de pequeño con un calcetín. El balón entró como un trallazo y dejó boquiabierto al portero alemán. ¿No querías 'envite'? ¡Pues ahí tienes el as de oro!
Nos falta coronar la cumbre que ya está cercana. A tiro de piedra. Y lo conseguiremos que para eso en la selección nacional hay dos canarios: un tinerfeño, Pedrito, y un grancanario, Silva. ¡Ahí es ná!
Te deseo un buen día
lunes, 5 de julio de 2010
De corbata
¡Huy, huy, huy! Y ahora, por si fuera poco, nos toca Alemania, que ha venido al Mundial dispuesta a pegarle una paliza a todos los que se les pongan por delante. ¡Miren ustedes que meten goles, caramba! De cuatro en cuatro y tiro porque me toca. Que me tocan los cataplines y me los ponen de corbata, que no es para menos. ¡Asustaito que estoy, Jesusito de mi alma! Y menos mal que los tenemos enfrente en la semifinal, porque vaya un papelón, digo, si en la finalísima le dan por vapulear a mi David y compañeros metiéndoles una tollina con muchos goles. Claro que... con algo de suerte... nuestros muchachos consiguen darle con la honda en toda la crisma a estos goliats de pacotilla y dejarlos turulatos. ¡Qué no son cojos los nuestros, hombre, qué hay que tener confianza! Y además, Vicentito del Bosque, con su cara de buena persona él, que es capaz de engañar al enemigo más pintado, tal cual que si estuviese echando un partido de envite y tuviese el tres de basto y la perica en sus manos... Ahí los quiero ver: ¡Envío! Que dice el capitán alemán. Y Vicente que con parsimonia mira sus cartas, que se rasca el bigote, que se fija en la expresiones de los compañeros, y que, con voz suave de quien no ha roto un plato en su vida responde: ¡Quiero! Y ya está; ¡el partido es nuestro, cristiano! Y a celebrarlo, que bien que merece la pena, esta vez, para variar, con un pizco ron de la tierra.
Te deseo un buen día.
viernes, 2 de julio de 2010
Temblores
Mi cuerpo es todo temblor. Mis manos, sobre todo mis manos, tiemblan. Los dedos agitados por cientos de demonios se mueven por el teclado desobedeciendo las órdenes de escritura que parte de mi cerebro. En la pantalla aparecen letras que no he querido escribir y no aquellas que he elegido para formar las palabras. Con ímprobos esfuerzos, agarrando mi mano izquierda con la derecha, consigo al fin poner el nombre de nuestro héroe nacional: * d a v i d * . Es un nombre bíblico de un hombre, que, al igual que aquel que designó Yahveh para vencer al filisteo, ha conseguido batir sobre el terreno de lucha a cancerberos gigantes que trataban de defender sus porterías como el perro mitológico de tres cabezas defendía y guardaba la puerta de los infiernos. Mis manos tiemblan. La emoción me embarga. Mañana, nuevamente mañana, tendremos una nueva cita para con la historia. Ya veo a los públicos con sus rugientes vuvuzelas aclamando la hazaña de nuestro pequeño pastor frente al gigante Goliat de turno. ¡David ha marcado! ¡David ha conseguido otra vez la proeza!, gritarán las masas, aclamarán las radios, será noticias en las televisiones. Terminada de escribir la última palabra de esta entrada, iré a prepararme un agua de tila con manzanilla. Quiera Dios que me aquiete los nervios.
P.D. Querida Yolanda, en mi vida creo haber visto tan sólo tres partidos de fútbol en vivo y en directo. Y algunos con zapping por la tele; me aburren. No obstante sigo con entusiasmo e interés los avatares de nuestra Selección en los Mundiales, y mañana estaré posiblemente siguiendo la eliminatoria con Paraguay, con miles de aficionados, frente a una pantalla gigante que el Ayuntamiento ha instalado en el Parque de la Música de mi ciudad. Ya seguiré contando.
Te deseo un buen día.
martes, 29 de junio de 2010
Encuentro decisivo
A menos de dos horas de empezar el partido estoy con una hormiguilla en el cuerpo que no me deja vivir. ¡Válgame Dios! ¿Y sin perdemos, quién velará por nosotros? El honor está en juego. El futuro es menos seguro en estos momentos cruciales. La escuadra está preparada con su capitán al frente y todos preparados para resistir hasta el fin. ¿Qué digo resistir? Atacar es la palabra. Ir a por todas y perecer en el intento si ello fuera necesario. Nuestro sistema de juego no admite dudas: somos doblemente eficaces. La duda trata de penetrar en mi cabeza como una barrena y la alejo como si fuera el peor de los males. ¿Y si ellos son más de once... pongamos... quince o dieciséis en el campo, es un suponer? ¿Cómo conseguiremos contener sus pases, su penetración por las bandas, sus centros al área chica? Nuestros chicos son fogosos y corren como gamos por el césped; me recuerdan a los galgos que corrían tras la liebre; pero, ¿y si ellos corren más? Sufro. Me aterra el partido y no sé si podré aguantarlo al completo. Noventa minutos que pueden ser eternos con los añadidos de siempre. Mi corazón golpea fuertemente en la caja que lo aprisiona. ¿Resistirá? Ya se acerca la hora. Los minutos pasan lentamente en el reloj del ordenador mientras la vida parece haberse parado. Todo está a punto. El sacrificio tendrá lugar, y cumpliendo con el rito la pelota entrará en una, o tal vez en las dos, porterías. Que Dios ayude al árbitro.
Voy en busca de un buen whisky. Te deseo un buen día.
jueves, 20 de mayo de 2010
A vueltas con lo mismo
Cumplí como los buenos y me pasé ante el aparato de televisión absorto viendo la final de la Copa del Rey de fútbol. Dos equipos, Sevilla y Atlético de Madrid, disputaron con brío el partido y ganó el uno y perdió el otro como es de rigor en cada final. No puedo decir que me aburriera aunque debo aclarar que el deporte del balompié no es mi fuerte. El Camp Nou donde se celebraba el duelo estaba lleno hasta la bandera o al menos eso parecía. Miles de personas se encontraban disfrutando en directo de un espectáculo que sin duda recordarán y que les dará motivo de comentarios y regocijos por un tiempo. Según los cronistas había en las gradas algo así como 45.000 seguidores de los madrileños y 35.000 de los andaluces. Ochenta mil almas. Ochenta mil cuerpos. Es de suponer que cada uno con sus preocupaciones y sus desvelos. Muchos, ¿cuántos?, con sus problemas para llegar a fin de mes. O al menos eso es lo que se desprende de las estadísticas que marcan con números fríos la cantidad de parados: más de cuatro millones y medio. ¿Hay tantos parados como dicen las estadísticas? ¿nos engañan los números? No quisiera ni por un momento frivolizar con este tema. Habrá, mejor dicho hay, personas que lo están pasando mal. Muy mal. El Gobierno se las ve y se las desea para sacarnos del atolladero. Nos asustan tiempos venideros peores y se nos congela el ánimo al congelarnos las pensiones. Me pregunto, y no hallo respuesta, si la presencia de tantos sevillistas y colchoneros luciendo sus camisetas y sus banderas en el estadio es señal de recuperación económica, o si por el contrario es señal de que no estamos cuerdos.
Te deseo un buen día.
martes, 18 de mayo de 2010
¡Qué pena!
Me llegaron de buena tinta las ilusionantes nuevas. Había terminado la liga de fútbol profesional y el FC Barcelona y el Real Madrid podían gozar un año más de los primeros puestos de la tabla clasificatoria. Además habían conseguido retos impensables hasta hace poco en puntos y en goles. Estupendos atletas, nacionales unos, foráneos otros, habían conseguido poner el listón tan alto que eran aclamados en el mundo entero. Pero, ay!, de repente llegó a mí una reflexión que fue entrando en mi cabeza como una barrena y que me llenó de turbación y bajona. Vi clarito, para mi tormento, que estos deportistas de élite, dedicados al noble oficio del entretenimiento, no eran, no son, funcionarios ni jubilados. Yentonces vislumbré su drama. Ellos, tan famosos y envidiados, no podían ayudar al Estado con una rebaja en sus salarios del cinco por ciento ni congelando las pensiones. Lloré, lo confieso. No me avergüenzo por ello. Lloré pensando en que la celebración por sus triunfos y sus gestas iban a estar empañadas por la tristeza, y me dije, muy calladito, sólo para mí, que la vida es injusta con aquellos a quienes los dioses del Olimpo señalan y escogen de entre los mortales.
Te deseo un buen día.
jueves, 20 de agosto de 2009
Latok II
La primera noticia sobre el accidente sufrido por el escalador Oscar Pérez la escuché en RNE. Me enteré que estaba solo en una montaña de Paquistán, Latok II, de seis mil y pico metros de altura en donde lo había dejado su compañero Álvaro Novellón para ir en busca de ayuda. Supe que se estaba organizando un grupo de escaladores que con ayuda del ejército pakistaní intentarían acudir contrarreloj en auxilio del accidentado. Día a día los medios de comunicación daban cuenta puntual de los avances, de las dificultades, y sobre todo del afán de los implicados en intentar lo que parecía una proeza imposible. Supongo que hasta los más descreídos rezaban a Dios porque la aventura tuviera un final feliz. Pues un hombre, desconocido para la mayoría, estaba en una situación muy difícil. Estaba solo y herido y podía morir solo colgado de la montaña.
A mí, la posibilidad de que Oscar muriera solo, era la que más me angustiaba. Todos hemos de morir pues tenemos el privilegio de la vida, pero supongo que todos queremos tener para nuestros últimos instantes la compañía de otro ser humano. En el caso de Oscar desgraciadamente no pudo culminarse el rescate. Las condiciones atmosférica y la consideración del peligro cierto que podían correr los rescatadores (además de la certidumbre que después de diez días dificilmente se encontraría al joven vivo en las condiciones en que estaba), aconsejaron no seguir en su búsqueda.
Seguro que Oscar estaría preparado para estos lances del arriesgado deporte que practicaba. Quiero creer que recibió la muerte sin angustia pensando en sus familiares y amigos y encomendándose a Dios. Deseo pensar que murió como el deportista que era atacando la hazaña más noble de su joven vida: la de su muerte allá arriba cerca de la cumbre que intentaba con su compañero conquistar. Descanse en paz.
Te deseo un buen día.
jueves, 2 de julio de 2009
Edurne
ulo porque hace unos meses oí en RNE hablar de Edurne Pasabán, de la que hasta entonces no había oído ni palabra, y de la gesta deportiva que estaba intentando. Entonces me enteré que esta señora ha dedicado muchos años de su vida a la alta montaña y que su intención es alcanzar la cúspide de todos los catorce ochomiles. Sabrás que los ochomiles son las montañas independientes que como el Everest superan los ocho mil metros de altura. Pues bien, Edurne conquistó en mayo de este año la que para ella hace el número doce de sus conquistas, la Kangchenjunga (en las fotos), y ya está con el proyecto para el otoño de intentar la 12+1.+(150+x+111).jpg)
domingo, 29 de junio de 2008
¡Campeooones, campeooones! ¡Oé, oé, oé!
.jpg)
Desde dos horas antes del encuentro la terraza de las cervecerías en la Plazuela estaban llenas, como llenos estarían todos los lugares en donde se pudiera seguir el partido. Los jóvenes volvían a ser los protagonistas fuera del terreno de juego y todo valía para llevar los colores de España. Banderas, gorros, pañuelos y pinturas en la cara. La alegría era común en los rostros y el ambiente era festivo. Los gritos de ¡A por ellos! ¡Podemos! ¡España! y ¡Oé, oé, oé! resonaban con la bulla de algo parecido al yenbé (un instrumento turco, me dijeron), y las bocinas y otros cacharros. En la mesa cercana a nosotros, un pequeño grupo de mujeres intercalaba los ¡Ay! y ¡Huy! a los gritos de ánimo cada vez que los alemanes se acercaban a nuestra portería.
.jpg)
En el minuto 33 Fernando Torres consigue el gol que da el triunfo a España y todo el mundo salta poniéndose en pie. Desde este momento y hasta el final hay un claro ganador sobre el campo aunque el miedo anda suelto por si el diablo la hace. Al final se hace justicia y la Selección Española puede alzar la copa ganada en memorables encuentros. Y así podré contar a mis nietos como una Escuadra Invencible a las órdenes de Luis Aragonés consiguió después de tanto tiempo el soñado triunfo.
Te deseo un buen día.
jueves, 26 de junio de 2008
Escuadra Invencible
A los noventa minutos se añadieron treinta de prórroga de juego intenso, y al final, la tanda de penalties con "San Ike" haciendo nuevamente su papel de salvador dio la victoria a España. Se había roto el maleficio que hacía que no se pasara de cuartos de final, y la gente respiró tranquila. En diez minutos empieza el partido entre España y Rusia. Y en este punto recuerdo cuando España ganó la final de la Eurocopa precisamente contra Rusia (o la URSS) con un gol de Marcelino que estuvieron nombrándolo por activa y por pasiva durante mucho, mucho tiempo. ¿Pasaremos hoy a la final? Dentro de poco lo sabremos.
Te deseo un buen día.