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domingo, 4 de noviembre de 2012

El campo está muy lindo

Hola a todos.
Nos fuimos ayer de excursión al campo. A la Vega de San Mateo, a la Villa Mariana de Teror y cerquita de Valleseco. Y encontramos que el campo está muy lindo. Seguramente es que las lluvias caídas en los últimos días unidas al calor y a la humedad reinante han hecho que se forme un efecto invernadero que las plantas agradecen. Y por ello no es de extrañar que los barrancos que fuimos dejando atrás en nuestro recorrido en guagua (barranco de La Mina, barranco de Madre del Agua, y otros) nos fueran dejando su grata vestimenta con verdes de todos los matices. Luce bonito el campo. Lucen preciosos los árboles centenarios a las orillas de las carreteras, y abajo los diminutos cercados. En éstos vislumbramos papas y millos. Cercados cuidados con amor del bueno, podemos decir. Y vemos las casas. Cada vez más casas, y algunas de ellas feas a rabiar pues son "casas-garajeras" lo que es una pena, ya que rompen el encanto,  pero que, al parecer, son necesarias por la grande demografía isleña.

El campo está muy lindo. Merece la pena subir al campo.



Te deseo un buen día.

domingo, 24 de junio de 2012

Cara de piedra. Cara dura.

Hola a todos.
Me invitaron a ir a la base del Roque Nublo y no pude negarme a ello. Bien sé que las cuestas no van bien con mi corazón infartado y que la subida desde la carretera a la base se las trae. Pero la tentación era grande. Quería ver nuevamente a mi lado al gigante y tocarle con mis manos.

Comenzamos la caminata pasado el mediodía. En el cielo, de un azul intenso, ni una nube bajo la que pudiéramos escondernos del implacable sol. Los pinos sí se apiadaban de nosotros y nos daban su deliciosa sombra. Subíamos 'al golpito', sin prisa alguna, pues sabíamos que el Nublo y su amiga inseparable 'la Rana' no se moverían de lugar. Los veíamos cada vez más cercanos invitándonos a proseguir. Más a nuestra izquierda teníamos al roque que llamamos 'el Fraile' y ya no faltaba ninguno para que nos hiciesen guiños de aliento.

Estos roques están, casi, casi, en el punto geométrico central de la isla de Gran Canaria. Y casi a mayor altura. El Pico de las Nieves, al ladito, -el punto más alto- alcanza los 1949 metros de altitud. El Nublo está a 1803 sobre el nivel del mar y tiene una altura de 80 impresionantes metros. Seguimos con la subida en pendiente suave. Al poco se hace algo más empinada y le echamos valor pues ya estábamos a punto de coronar la base. Los árboles hasta entonces no nos habían abandonado protegiéndonos con su sombra.






Al acercarnos a la base la vegetación cambia y encontramos solamente pequeñas matas aclimatadas a la altura. La mayoría están canijas debido al invierno y primavera sin lluvias notables. Voy haciendo fotos a unas y otras pensando en las clases de flora y fauna canarias. Y naturalmente tomo fotos de cuanto encuentro a mi alrededor: del Nublo y de la Rana, principalmente, y del Bentaiga, y del Teide que se yergue altivo más allá del mar y de las nubes.

Nos sentamos a almorzar (pan con chorizo de Teror y queso de las Cumbres con vino de pa'fuera) a la Sombra del Nublo. El momento es idílico. El paisaje, precioso, desde la altura. Aparece un lagarto y un pajarillo que corretea junto a nosotros buscando las migas del pan que comemos. Y unas palomas. 



Llega un grupo de estudiantes -de Arafo, Tenerife- en viaje de fin de curso y sus risas y aspavientos juveniles nos contagian. De regreso vemos a nuestro alcance las rocas negras, requemadas por miles de grados de temperatura, del antiguo volcán. Una de ellas, con un agujero en lo alto, semeja una cara humana: la frente, los ojos, la nariz, la boca, el mentón... Es sin duda una cara de piedra. Una cara dura, durísima, tan dura como la cara de algún político corrupto. A fe que sí.
  

Te deseo un buen día.

lunes, 18 de abril de 2011

La burrita

Hola a todos.
Los burros esperan pacientes fuera del restaurante, a resguardo del sol bajo unos tenderetes de madera, a que algunos de los clientes se atrevan a montar en ellos para dar una vuelta por el recinto. Son burrillos mansos, siempre tranquilos, acostumbrados a la presencia humana. Comparten el lugar, que es como una pequeña granja, con un par de gallos pendencieros, unas gallinas huidizas y sus polluelos, un pavo real, dos avestruces, algunas ovejas, y algunos conejos enjaulados. Completan el cuadro dos nísperos y unos cuantos naranjos y limoneros además de variadas plantas de la zona.

El Burro Safari, pues a este restaurante me refiero, está allá arriba por Santa Lucía de Tirajana por donde el barrio de Tahídia. El sitio es especial para cualquier canario, y para cualquier visitante, porque para llegar a él hay que recorrer una carretera estrecha y sinuosa que va mostrando a cada curva la belleza de las altas cumbres del Sur de mi isla redonda. Cientos y cientos de plantas, pequeñas y como agarradas al suelo, ponen el contraste con el color de la tierra requemada por tantas horas de sol, y el verde, de distintas tonalidades, se une al blanco de las flores, en esta época de primavera.

Nos esperaba hoy una sorpresa en el tinglado que forman los tenderetes del restaurante. Había nacido hacía pocos días una borriquilla y estaba ella, orgullosa de la vida recién estrenada, junto a su madre mirándome con sus ojos de caramelo. Tal que Platero. La acaricié largo rato y pareciera que quería traspasarme todo su aliento. El tacto con su pelo suave era como un tranquilizador sueño.

Te deseo un buen día.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Fina lluvia

Hola a todos.
El domingo, el tiempo estaba macanudo para pasar un día de campo y, de casualidad, fue el día elegido para irnos como otras veces de excursión a Santa Cristina, lugar estupendo para un asadero. Fuimos con el Grupo de Mayores 'El Refugio'. Caía en este estupendo lugar un ligero chipichipi. Podíamos ver las nubes que venían desde lejos con el agua de la lluvia. Eran nubes vaporosas que al llegar sobre nosotros se deshilachaban dejando caer finas gotas, como de rocío. Después seguían su camino hacia las montañas regando los verdes cachos, las parcelas marrones y las casas. Las montañas quedaban envueltas por momentos en el velo misterioso de las nubes y asomaban y se escondían por entre los jirones mostrando sus cimas redondeadas. El sol quería salir con sus rayos, sin conseguirlo. Los árboles lloraban dejando resbalar de sus ramas las gotas que les sobraban.


De los fogones preparados para los asaderos se elevaba al cielo el humo, y el olor de la carne asada y de los chorizos parrilleros hacían la competencia a la paella que el veterano Richard y sus colaboradores hacían en una enorme paellera. Más tarde, sentado en una silla del pequeño bar, veía caer el día tomando un 'cortado' mientras gozaba de la grata paz del campo.

Te deseo un buen día.

lunes, 18 de octubre de 2010

De viaje

Hola a todos.
Para no perder las buenas costumbres nos vamos otra vez de viaje. Nuevamente a Zaragoza a encontrarnos con la Virgen del Pilar aunque esta vez no vamos a coincidir con las fiestas en su honor. Nos perderemos por tanto la hermosa ofrenda de flores, de gladiolos y claveles blancos sobre todo para el enorme manto y rojos para la cruz de Lorena. Pero como al mal tiempo nada mejor que poner buena cara, nos iremos a un escondido bar cercano a la Seo que descubrimos en nuestra anterior visita, en donde unas estupendas sardinas asadas, y exquisitas manos de cerdo, seguro que nos están esperando.

Esta vez tenemos la intención de ir al Monasterio de Piedra situado a unos 105 kilómetros de Zaragoza. Estoy ilusionado como un chiquillo en la víspera de Reyes pues me han hablado maravillas de este sitio con sus cascadas de agua y su Naturaleza viva. Árboles variados de ribera como el chopo, el fresno, o el nogal, y truchas que bajan o suben por el río siguiendo costumbres ancestrales para la reproducción de la especie.

Seguro que el tiempo nos va a acompañar. Frío del bueno, intenso seguramente, de ése que invita a un buen vaso de vino, a un buen abrigo y a una comida copiosa. Y además, con las lluvias caídas en los últimos días seguro es que la corriente del río Piedra, (que nace en el Sistema Ibérico y es afluente del Jalón y éste de Ebro), vendrá con caudal suficiente para que la cola de caballo luzca bonita a rabiar.

Te deseo un buen día.

martes, 8 de junio de 2010

Calor del bueno

Hola a todos.
Calor del bueno se nos metió en las islas la semana pasada. O del malo, según se mire. Parecía como si hubiesen abierto las puertas del infierno permitiendo que ráfagas de aire caliente, como de un soplete, se pasearan por las calles. Dicen que en el Sur fue peor y lo creo porque ya se sabe que por allá abajo cuando viene el viento del Sáhara no hay quien pare ni siquiera en las playas. Gracias que duró poco y ya para el sábado había refrescado algo pues si no me da un soponcio. Porque para el sábado teníamos prevista una excursión a Santa Lucía, lugar de calor donde los haya, aunque es agradable y risueño sitio para pasar un día de asueto. Ver los palmerales en los profundos barrancos, sentir la presencia de la Naturaleza en las montañas recortadas en el azul del cielo y disfrutar del sosiego es algo que deberíamos hacer con frecuencia para renovar las pilas en el alma.


Te deseo un buen día.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Grato paseo


El Roque Nublo
Hola a todos.
Justo enfrente del Parador de la Cruz de Tejeda se inicia uno de los tantos caminos reales que recorren Gran Canaria. Lleva éste a los Llanos de la Pez, lugar frecuentado por amigos de acampadas y asaderos y situado algo más arriba de donde está el cruce de carreteras en donde se encuentra el Parador. Este camino real del que hablo es empinado y desde abajo, en su primer tramo, se ve una larga senda que sube casi recta durante un buen trecho y que luego se pierde entre los árboles y matorrales. No es apto para cardíacos, o no debiera serlo, pues yo me animé a empezarlo pese a mi infarto, pensando, eso sí, tomarme la vida con mucha calma en la subida. El día despejado y sin mucho calor ayudaba en la caminata y yendo despacito, moviendo una pierna después de pedirle permiso a la otra, fuimos ascendiendo -mi mujer y yo- disfrutando de la vista que se nos ofrecía, siempre igual pero siempre cambiante, con el Nublo y el Bentayga a nuestra derecha y el padre Teide con su pico nevado cubriéndonos las espaldas. Allá que nos pareció nos tumbamos bajo la sombra propicia de unos pinos y retamas y dimos cuenta de los bocadillos, de queso curado de la Cumbre, y de una media botella de vino que llevábamos para la ocasión.



Roque Bentayga


Andando que te andarás bordeamos, siempre en ascenso, impresionantes barrancos. El Roque Nublo estaba cada vez más cerca y podíamos apreciar el Fraile y La Rana que son su eterna compañía, recortados los tres sobre el azul luminoso del cielo. Después de un tiempo largo, muy largo, llegamos a un punto en el que el camino se hacía llano y un poco más adelante nos encontramos pasando junto al Corral de los Juncos y entonces supimos con el olor penetrantes del pinar que ya estábamos cerca de nuestro destino.



El pinar cerca del Corral de los Juncos




El regreso, después de un café que nos supo a gloria, lo hicimos por la carretera general sombreada por los árboles en la caída de la tarde. Fue un grato paseo viendo abajo a lo lejos las casas que cada vez más, ¡qué pena!, van asaltando sin pausa, en su empuje irresistible, a todo el paisaje isleño, y comprobando con placer como las plantas agradecidas, regadas por la lluvia caída en los últimos días, mostraban su belleza.

De vuelta al cruce de la Cruz de Tejeda, sentados en la terraza del restaurante El Refugio, hicimos recuento de la larga caminata y pudimos decir: ¡valió la pena!

Te deseo un buen día

martes, 9 de febrero de 2010

Puesta de sol


Hola a todos.
El sol tomaba su camino diario rumbo al descanso de la noche y dejaba tras de sí los colores que adornaban el cielo. Los amarillos y rojos, los naranjas y violetas se entremezclaban resaltando los grises de unas pocas nubes y el color pétreo de los roques. De pronto unas nubes bajas, como jirones de algodón, vinieron cabalgando a galope desde el este y se esparcieron bajando por las laderas dividiendo el paisaje en cuadros preciosos. Arriba el Roque Nublo y el Betayga que no querían dejarse atrapar. A la derecha, el cielo cambiante por segundos con todos los colores imaginables. Abajo y a la izquierda el blanco de las nubes cargadas con infinitas gotas minúsculas de agua, que no llegan a caer, y a su lado el verde de los campos que va desapareciendo.


Todo ello veíamos desde la terraza de nuestra habitación en el Parador Nacional de la Cruz de Tejeda. La habitación, amplia y bien soleada da justo a poniente y permite ver la magnificencia de la Naturaleza. En la mañana, totalmente soleada, podíamos ver las montañas que llamó Unanumo "tempestad petrificada" con los soberbios Roques luciendo en todo su esplendor. Fuera el aire es limpio y frío. Llega una excursión de estudiantes que notan el cambio de temperatura al bajar de la guagua. Nosotros que estamos aquí desde ayer lo sentimos menos y así y todo nos metemos dentro del restaurante a desayunar.


Luego nos fuimos caminando hasta el cercano pueblo de Tejeda y por el camino pudimos contemplar el bello espectáculo del Teide asomando su cima nevada en la cercana Tenerife. Hago fotos y no me canso de disparar la cámara. El Nublo, visto en medio de los árboles de la carretera, y el Bentaiga airoso, se ven distintos a cada vuelta del camino. Más abajo, cercano ya el pueblo, los almendros lucen sus flores blancas o rosadas y las casas blancas parecen guardar, celosa, a su iglesia. Arriba, entre los riscos, vemos en contraste con la negrura de las moles rocosas, lo que parece unas hilachas del agua caída días atrás en una semana loca de lluvia que llenaron las presas.

Fue un día precioso gozado segundo a segundo, como debe ser.

Te deseo un buen día.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El Hierro - Nuestra Señora de los Reyes

Hola a todos.

Tras almorzar en La Restinga volvimos a tomar la carretera hasta El Pinar y luego, en una desviación, nos encaminamos hacia la ermita de la Virgen de los Reyes. Pasamos cerca de la zona recreativa de El Morcillo sin entrar en ésta como era mi deseo. Nos adentramos por zonas de higueras y almendreros y, según nos comentó Aransa, dejamos a nuestra izquierda el Centro de Interpretación de El Julán, importante lugar arqueológico al que se accede bajando una empinada pendiente. Las nubes bajas cubren los árboles que tenemos a nuestro alrededor, en toda esta zona en la que se encuentra La Dehesa comunal. Aquí traen los pastores a sus rebaños de ovejas y aquí las juntan una vez al año para marcar a las crías con las marcas de cada propietario.



Aquí en La Dehesa es donde encontramos la blanca ermita de la Virgen. Está al lado de la carretera en un terreno prácticamente deshabitado puesto que sólo se encuentran en estos lugares la vivienda de los vigilantes. La ermita es de una gran sencillez y dentro se encuentra la imagen de la Virgen en el pequeño altar en el que podemos ver también tres esculturas pequeñas de Melchor, Gaspar y Baltasar.


La Virgen de los Reyes debe su advocación a que su talla fue encontrada un seis de enero día de los Reyes Magos. La traía un barco que se dirigía a América, posiblemente a Cuba, y que había perdido sus provisiones, cuyos marineros la cambiaron a los pastores por avituallamiento. Esto ocurría en 1546. En el año 1614 una gran sequía asoló la isla y los humildes pastores llevaron a su Virgen en procesión hasta la capital en una rogativa para que lloviera, lluvia que cayó con intensidad en toda la isla. Por tal motivo prometieron bajar cada cuatro años la imagen desde su ermita en lo que es una manifestación de fervor religioso y de folclore de todo un pueblo.


Ya de regreso, dejamos atrás el faro de Orchilla que está justo al lado de donde según Ptolomeo estaba el meridiano cero, y las retorcidas sabinas que se inclinan por el viento. Y las lavas y el malpaís, y el recuerdo.

Te deseo un buen día.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El Hierro - Las cumbres

Hola a todos.
La pared casi vertical que cierra El Golfo y atenaza las nubes hacia el este da la impresión vista desde abajo que no permite el trazado de una carretera. Sin embargo trabajando en las montaña y dejándola casi invisible el hombre ha podido hacer un acceso para llegar a las cumbres. Acceso que era el único hasta hace bien poco en que se abrió el túnel de más de dos kilómetros que hace la conexión entre Valverde y Frontera rápida y cómoda.

Subimos en la guagua y lo primero con que nos encontramos fue con el campanario de Joapira que se halla en una loma perfectamente visible desde cualquier punto del valle. El campanario está separado de la iglesia y en la punta más alta de la loma -nos dice Aransa- porque así el tañido de sus campanas podía oírse mejor para anunciar cualquier cosa que fuese necesario: las celebraciones religiosas, las festivas, las alertas. De noche, encendido, parece un fanal que con su luz atrae todas las miradas. Más arriba pasamos por el bosque de hayas y brezos, parando en una fuente de agua fresquita al lado mismo de la carretera. Vemos las islas de Tenerife y Gomera antes de llegar al mirador de Jinama desde el que tenemos a la vista, una vez más, el magnífico espectáculo de El Golfo y en donde nos topamos con un pequeño rebaño de ovejas.


La ruta nos lleva, ya por tierra de pinos, hasta el Mirador de las Playas en donde, a través de las ramas y de las nubes bajas, pudimos ver el Parador Nacional allá abajo junto al mar. Y a continuación nos vamos hasta el tercer municipio de la isla, de reciente constitución, que es El Pinar. La isla es tan pequeña que los trayectos en guagua son en verdad muy cortos. En El Pinar hacemos tiempo y reponemos fuerzas en los bares 'Chachi' y 'El Mentidero' que están en el centro del pueblo.
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Y para finalizar el paseo de la mañana nos vamos por campos de lava hasta La Restinga, idóneo lugar costero, de gran pujanza en los últimos años debido a la transparencia de sus aguas, para el submarinismo. Las aguas transparentes, los tubos volcánicos bajo el mar y la reserva marina hace que este sitio sea considerado como de los mejores para fotografía submarina.


Para la tarde quedaba el regreso, pero ello me da para otra entrada.

Te deseo un buen día.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El Hierro - El lagartario

Hola a todos.
Frontera es el segundo municipio de El Hierro y sus casas se desparraman por el Golfo. Es un pueblo distinto a Valverde por su configuración y al parecer más comercial y con más vida como lo atestigua el número de apartamentos y de tiendas que ofrece. La riqueza le viene de la agricultura. Nos cuenta Aransa, nuestra guía, como anécdota, que un grupo importante de agricultores de La Palma compró hace algún tiempo gran cantidad de terrenos de lava en la zona baja del valle, la recubrió de tierra fértil, y plantó plataneras. El negocio se les fue al traste debido a los fuertes vientos, huracanados una o dos veces al año, que azota esta parte de la isla y que echaba por tierra las débiles matas. Los terrenos volvieron a los herreños y éstos cambiaron de producción plantando frutas tropicales, exquisitos mangos y piñas, que crecen en matas más pequeñas que no oponen resistencia al vendaval.
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Si vienes al Hierro no dejes de visitar el lagartario y el Ecomuseo de Guinea. De verdad que yo esperaba poder pasear junto a los lagartos tumbados al sol en su habitat natural, pero tuve que conformarme con verlos tras unos cristales. De todas formas vale la pena. El lagartario está destinado a ser un sitio para preservar de la extinción a los lagartos gigantes del Hierro. En la visita nos informan sobre estos animales y los vemos en sus terrarios donde viven y se reproducen. El poblado de Guinea es un conjunto de casas, a modo de museo, que muestran al visitante los muebles y enseres de los antepasados en los siglos que van desde el XVI hasta principios del XX.
Si sigues hasta la costa podrás ver el hotel más pequeño del mundo, inscrito así en el libro Guinnes de los Records, y desde aquí apreciar de cerca la belleza de los Roques de Salmor.


Te deseo un buen día.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El Hierro - El mirador de La Peña

Hola a todos.

En la zona norte del Hierro se concentra la mayor parte de la población herreña. En el norte está Valverde que es la capital de la isla. Es un pueblo atractivo con una bonita iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, una plaza dividida en varios tramos debido a la pendiente tan pronunciada, un Ayuntamiento que merece ser visitado para disfrutar de unas pinturas en el techo del salón de sesiones y una calle principal que los días laborales tiene movimiento de personas y coches y que los domingos queda totalmente vacía. Hecho de menos en Valverde al menos una terraza donde sentarse a ver pasar la vida. No hay ninguna seguramente por aquello de las nubes bajas que me dicen que tienen siempre y que nosotros no pudimos comprobar porque tuvimos tiempo soleado y tan sólo nos llovió un día. Lo que sí hay son suficientes cafeterías-restaurantes como para matar el rato charlando con los amigos a resguardo, y para tomar un delicioso batido de piña tropical.



Carretera adelante están los pueblos de El Mocanal, Erese y Guarazoca que con sus casas dan vida al paisaje. Hasta Guarazoca subimos el domingo a la tarde para seguir contemplando la procesión de la Virgen de La Peña, barrio que está ladera arriba en la montaña. La procesión resultaba simpática. Una pequeña talla de la Virgen era transportada a hombros y el grupo de tocadores y bailarines la acompañaba bailando sin descanso al ritmo de tambores y chácaras. Volvimos caminando hasta Valverde en un recorrido de ocho kilómetros deteniéndonos cada poco para gozar del cambiante atardecer con puesta de sol incluida por el sitio en que el astro rey se oculta más tarde en toda Europa.


La Peña le da nombre al mirador que diseñó el genial artista lanzaroteño César Manrique. Está situado en un sitio inmejorable para gozar de la vista de El Golfo con el municipio de Frontera y sus barrios. Los Roques del Salmor quedan a nuestros pies y en el otro extremo la Punta de Arenas Blancas. El mar a un lado, las montañas al otro. El valle impresiona y da idea de la fuerza de la Naturaleza que lo parió con un cataclismo. Leo en un pequeño libro que compré titulado "El Hierro en su mano" lo siguiente:




"Al crecer sucesivamente en altura (por erupciones volcánicas submarinas) la isla se volvió inestable, produciéndose el derrumbamiento hacia el mar en dos puntos claramente diferenciados: Uno, el que se produjo en la parte Norte y que dio lugar al actual Valle del Golfo. Este vasto anfiteatro alcanza 25 kilómetros de longitud y 15 de anchura, y una altura de 1501 metros. Este gran escarpe es consecuencia del hundimiento y posterior deslizamiento del terreno. Esta descomunal masa de tierra desplomada avanzó sobre el océano formando una profunda bahía cerrada por paredes de una verticalidad asombrosa."

Te deseo un buen día.

domingo, 25 de octubre de 2009

El Hierro - Zona Este

Hola a todos.

Al llegar al aeropuerto del Hierro se puede sentir la tranquilidad que nos aguarda. En la pista tan sólo un avión, el nuestro que acaba de aterrizar, y que saldrá en pocos minutos en su viaje de regreso. La terminal es un encanto, bastante grande y muy bien equipada para lo pequeña que es la isla. Afuera, algunos coches particulares, unos pocos taxis, y la guagua que nos llevará en nuestro recorrido por la isla junto al grupo de mayores del que formamos parte. Nos viene a dar la bienvenida nuestra guía local, Aranza, y junto a la guagua queda el chófer, Pedro, que diligentemente nos quita las maletas de las manos para colocarlas en el departamento correspondiente. El aeropuerto está junto al mar y la presencia de éste, con su olor a yodo inconfundible y sus aguas calmas, verdes o azules, nos acompañará por muy adentro que estemos en la isla.

Para empezar recorremos los puntos más cercanos conocidos como La Caleta y El Tamaduste. En La Caleta, lugar con poquitas casas, hay unas piscinas excelentes con agua salada y unas escaleras para poder descender si se desea darse un baño directamente en la mar. En Tamaduste, pequeño pueblo de vacaciones en el que venían a hospedarse los maestros que venían de otras islas durante el curso escolar y que es aprovechado por los herreños de la capital como lugar de veraneo, el mar penetra en una preciosa entrada y en él se mueven apaciblemente unas pocas barcas.


Por esta parte, muy cerca con dirección sur, podemos encontrar el puerto de La Estaca, Timirijaque (unas pocas casas junto al mar), y más abajo, aislado y besando las olas el Parador Nacional. En medio, un estupendo túnel de 950 metros, las playas, y el Roque de la Bonanza. La zona parece deshabitada. De vez en cuando pasa un coche con el ronroneo del motor que al pronto queda lejos y tan sólo se escucha el rumor del agua rompiendo contra las piedras. Esto, si como nosotros te aventuras a venir en la guagua pública, quedarte a medio camino y luego ir despacito recreándote en los veroles, cardones, tuneras y demás plantas de la zona costera mientras localizas el sitio idóneo para fotografiar con éxito el Roque de la Bonanza.


De la orilla del mar hasta las cumbres, una cuarta. Aquí se pasa de cero a seiscientos o más metros, en nada. Arriba los pinares; abajo el Parador. Alrededor, el silencio y la tranquilidad. Al parador nos vinimos a pasar unas horas con la intención de almorzar y nos permitieron estar y bañarnos en la piscina. Es sitio ideal para dejar atrás el estrés y las preocupaciones. Tanto que, mientras almorzábamos en la terraza con vistas al mar, unos delfines -no menos de treinta- pasaron majestuosos bien cerquita de la orilla.


P.S. Junto sin querer las impresiones del viaje en grupo y de cuando ya estábamos solos. Espero no liarme y no confundirte con ello; no es mi intención.

Te deseo un buen día.

viernes, 23 de octubre de 2009

El Hierro - Regreso

Hola a todos.

Aún tengo en mi boca la sal del agua de las piscinas naturales del Pozo de las Calcosas y en mis retinas la bruma blanca que se extiende contra las montañas del Golfo y que propicia la lluvia horizontal que da vida a las fayas, el brezal y los pinos; conservo todavía, como si lo tuviera frente a mí, el color negro de las coladas y malpaises de lava que se extienden por la carretera negra que, en zigzag y en pendiente, nos lleva desde lo alto hasta la costa por en medio de precipicios; puedo sentir en mis labios la dulzura de la leche de oveja recién ordeñada, tibia y aromática; oigo las esquilas de los animales y sigo las cabriolas del perro pastor herreño que ayuda a la recogida del ganado; bebo con fruición el vino blanco seco de Villa Frontera, bien frío, que acompaña al puchero canario, exquisito de verduras y papas, carnes y garbanzos que me sirvieron justo ayer en el restaurante Casa Bilbo en Tigaday; sigo moviendo los pies, en un andar pausado aunque no cansino, subiendo y bajando las pendientes y las interminables escaleras de Valverde, en donde estuvimos perfectamente alojados en el hotel Boomerang; siento con fuerza en el corazón el ritmo de los tambores y de las chácaras de un pequeño grupo de bailadores que llevan a su patrona en procesión por el Mocanal y Guarazoca en la fiesta de la Virgen de la Peña: pequeño ejemplo de la fe de toda una isla que cada cuatro años hace de la bajada de la Virgen de los Reyes, desde su ermita allá por la dehesa comunal, una manifestación cariñosa donde la venerada imagen se da y se recibe, y que dura no menos de doce horas para un recorrido de tan sólo treinta kilómetros...

Pero vayamos por parte (como dicen que dijo el descuartizador de Londres). Nos fuimos al Hierro, la más pequeña de las siete islas grandes de Canarias, en excursión de pocos días con el Club de Mayores 'El Refugio'. Pero como quiera que nosotros, mi mujer y yo, no compartimos la opinión de que esta isla -El Hierro- se ve en tan sólo tres días, acudimos pertrechados para estar la semana bien completita. Así que guardo mis impresiones para contarlas con detenimiento en las próximas entradas. Que seguramente, tú, querido lector, convendrás conmigo, merecen la pena el compartirlas.
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Te deseo un buen día.

jueves, 8 de octubre de 2009

De excursión

Hola a todos.
El domingo estuvimos de excursión. Fuimos con el Club de Mayores 'El refugio' y como otras veces volvimos a Santa Cristina. Es éste un sitio superagradable, bien situado, cerca de las cumbres de la isla aunque más bien en las medianías. Por su orientación al norte recibe los beneficios de los vientos alisios que dan a la zona suficiente vegetación. El día estuvo genial con varias horas de sol que invitaba a permanecer bajo la sombra de los árboles, luego oscureció con nubes bajas que presagiaban una ligera lluvia que no llegó a caer, para luego volver el astro rey. El lugar, que depende del Cabildo, está bien acondicionado para pasar una jornada de asueto pues cuenta con barbacoas, mesas y bancos en los que preparar unas chuletadas o una paella -de lo que se ocupan los amigos cocineros- mientras el resto dejan transcurrir el tiempo charlando, jugando a las cartas o al bingo. Para los menores y los deportistas existe un espacio abierto que les vale para emular a los Etoo, Iniesta y Javi o los ídolos de cada cual del balónpie, y para los senderistas nada mejor que darse una vuelta por los alrededores, despacito, aprovechando el olor de los eucaliptos para llenar los pulmones con savia nueva.

El domingo no hubo chuletada, pero eso sí, la paella con mariscos y muslitos de pollo estaba riquísima. De ello doy fe.




Te deseo un buen día.

viernes, 19 de junio de 2009

La Palma - Nacientes de Marcos y Cordero

Hola a todos:

Si te vienes a La Palma y quieres hacer una excursión de la que luego puedas vanagloriarte; si al terminar no te importa pensar que lo que acabas de hacer es una locura con mayúscula; si quieres pasar por una docena de túneles o pequeñas galerías con el murmullo del agua al lado, con linterna para ver donde pisas y medio agachado para no darte coscorrones continuamente en la cabeza; si quieres bajar por un profundo barranco saltando durante un largo trecho por grandes piedras del fondo como si fueses una cabra; si te gusta contemplar la naturaleza pasando por en medio de pinos y de laurisilva y de monte bajo, entonces, vente a los nacientes de Marcos y de Cordero.

Para hacer el recorrido nos fuimos en primer lugar, en guagua, al pueblo cumbrero de Sauces y desde aquí nos trasladamos en taxi hasta Los Tilos. Desde este bello lugar y después de una espera para que llegaran otros excursionistas nos llevaron en un 4X4, en un recorrido de 50 minutos de ascensión por una empinada y sinuosa carretera -al final una pista de tierra en la que el vehículo daba tumbos- hasta la Casa del Monte, sitio desde donde debíamos empezar la pateada.
El camino hasta los nacientes está muy bien señalizado y al poco nos encontramos con la primera galería (y para no ser muy prolijo diré que con las restantes una detrás de otra), y empezó la aventura. Alguna galerías son cortas y altas. Otras más largas -la mayor de 300 metros- y tan bajas en algunos tramos que llevas el peligro de dejarte los cuernos en ellas. Haría falta un buen casco de minero o en su defecto un buen cachorro, porque claro, si inclinas la linterna para ver el piso, el techo se queda a oscuras. Nada grave, desde luego. En una de ellas, si no vas protegido por un chubasquero o al menos por una bolsa de plástico, te mojas irremediablemente. Y aún llevándolo, el agua que se filtra de la montaña, te da la sensación fresca de una buena ducha...


Nada de ello recuerdas cuando llegas al naciente de Marcos porque el espectáculo bien que merece la pena. Brota el agua con fuerza de la ladera y se precipita por la acequia que la conduce no sabemos a donde. El color blanco de la espuma que produce el agua contrasta con el color ocre de la tierra y el verde de la vegetación, y la sensación al beber el agua fresquita es irrepetible.

Menos caudal brota del naciente de Cordero, al que llegamos después de una subida de un centenar de metros, pero el sitio es igualmente hermoso y acogedor. Aprovechamos aquí para reponer fuerzas con un buen bocadillo y fruta, y comenzamos el descenso del barranco. Puedes ir de prisa si te lo permite el cuerpo o despacio si la cámara fotográfica quiere saltar sola para captar bellas instantáneas. Quitando el trecho en que las piedras dificulta el paseo, éste resulta reconfortante. No obstante, se debe ir en un pequeño grupo -nunca solo a mi entender- porque si ocurriera un accidente no sabes cuando vendrán a sacarte, y además, en estos parajes no hay cobertura para el teléfono móvil.


Mucho me temo que no habré dado con la tecla exacta para describir la bondad de lo que hemos visto y lo lamento. Quizás sea porque la belleza de la Naturaleza necesita mejor pluma que la mía.

Te deseo un buen día.

jueves, 28 de mayo de 2009

La Palma 5 - El cielo

Hola a todos.

Tuvimos la suerte de cara y nos permitieron la entrada al edificio en donde se encuentra el telescopio Isaac Newton Nos atendió amablemente uno de los astrónomos y, de forma amena y asequible para los profanos que éramos en la materia, nos fue indicando detalles de este imponente telescopio, que se mueve con la suavidad y precisión de un reloj de pulsera, y del resto de las instalaciones. Si no recuerdo mal son catorce los observatorios instalados aquí. Miran al cielo y permiten estudiar estrellas, galaxias, constelaciones, novas y supernovas y descubrir planetas y nuevos astros.

Copio acerca del Gran Telescopio Canarias (GTC), inaugurado hace poco, los siguiente:

"El GTC podrá llegar a "ver" los objetos más distantes y los más débiles de nuestro Universo. Entendemos esto como un viaje en el tiempo: la luz que se recibe de los objetos más alejados del Universo empezó su viaje hace unos 15.000 millones de años, por lo que se podrá obtener respuesta a muchas preguntas sobre la creación del Universo conocido".

"Con el GTC se distinguirán sistemas planetarios en estrellas de nuestros alrededores, se podrá conocer la materia oscura, descubrir, oculto tras las densas nubes moleculares, el "nacimiento" de estrellas, "ver" las galaxias más alejadas y los cuásares, estudiar más a fondo las características de algunos agujeros negros y su evolución, o saber cuáles son los componentes químicos creados tras el "Big Bang". Hallar planetas similares al nuestro en otras estrellas es una de las metas emblemáticas del GTC".

En fin, todo un lujo para una isla que gracias a su cielo limpio permite no menos de cien proyectos cada año a los que vienen alrededor de 600 astrónomos de Europa, Estados Unidos, Méjico y otros países, hombres y mujeres, que gozan de este lugar, junto al Roque de los Muchachos, ideal para perderse por los espacios siderales.

Parte trasera de los observatorios solares.
El Isaac Newton.
Interior. Gira con suavidad extrema.

Fotografía de la Nebulosa de la Roseta.

Roque de los Muchachos.


Instalaciones varias.

Te deseo un buen día.