Hola a todos.
La estatua en honor a los Muertos en la Gran Guerra está en una zona baja de Viseu. Se me antoja esta zona baja como una vaguada o una depresión originada por la erosión o por no sé qué cataclismo ocurrido hace muchísimo tiempo. Seguramente estoy equivocado y no es ni una cosa ni la otra pero para mí que si Viseu tuviese mar -que no lo tiene- esta zona baja iría a morir a su orilla habiendo nacido, eso sí, a los pies del Parque Fontelo. No tiene mar Viseu pero sí tiene río. Este no es de caudal abundante, al menos en estos meses de verano y puede que tampoco en invierno pues el canal que conduce su agua no podemos decir que sea ancho, más bien es estrecho.
Cerca de la estatua del soldado uniformado que morirá en la guerra está el Teatro Viriato. No pudimos ver su interior por estar cerrado. Al lado, un restaurante tiene en sus paredes una cantidad grande de fotografías de actores y supongo que de actrices aunque no lo recuerdo. Debe ser un local apreciado y frecuentado por los aficionados al arte de Talía y en su interior nos pareció oír comentarios sobre el éxito de la última obra representada. Más hacia abajo, siguiendo con dirección al inexistente mar, una iglesia pequeña dedicada a San José se levanta con su Cruz central y su espadaña. Un poco más lejos aun una plaza grande, en obras, nos acerca a la pequeña 'estación' del funicular -casi de juguete- que comunica con la parte alta en donde están la catedral y la iglesia de la Misericordia. El funicular consta de unos carriles por donde suben y bajan con bastante frecuencia -y gratis- los dos coches de colores amarillo el uno y rojo el otro, que están sincronizados y que se cruzan y se separan a mitad del recorrido. En él subieron, durante el "juego de ciudad", un buen grupo de los acampados del Grupo Camelot quienes, por lo que nos contaron, lo pasaron 'pipa'. Por aquí cerca está el río y una pequeña y antigua fábrica de electricidad hoy convertida en museo.
En esta plaza en obras, un poco apartada y junto a un terraplén, está el grupo escultórico dedicado a Viriato. Viriato que era héroe nacional en la España de nuestra niñez por haber peleado contra Roma, es héroe en Viseu pues en la cercana Sierra de la Estrella fue caudillo de las tropas de cabreros y de campesinos de Lusitania. Un poco más atrás de la escultura están las Cuevas de Viriato que, leemos, es una construcción defensiva octogonal recuerdo de aquellas guerras y que para nuestro desconsuelo no pudimos visitar. El grupo escultórico nos presenta a Viriato, guerrero bien plantado con escudo y lanza sobre una roca, y a cuatro correligionarios, también armados, esperando al enemigo.
Viriato tiene, sin duda, en Portugal y en especial en Viseu un lugar de honor en la Historia patria.
Te deseo un bue día.
El Blog de las mil cosas que uno puede hacer, pensar y sentir cuando se libera de la rutina laboral.
martes, 6 de agosto de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
De lobatos y pavos reales
Hola a todos.
La pequeña manada de lobatos -tan solo seis integrantes- se disponen a ir a Viseu en compañía de los viejos lobos Burbu y Bagheera. Es el domingo por la tarde y se apetece el paseo así que nos invitamos a acompañarles durante una parte del camino. Dejamos atrás la verja que está junto al comedor al aire libre y por entre los grandes árboles tomamos una vereda que nos lleva hasta el puente de madera. Este puente es pequeño y bonito y es seguro que por debajo de él en invierno pasará un pequeño arroyo de aguas limpias y frías. Llegamos a la pequeña plaza en la que hay una fuente con un chorro continuo de agua y otra fuente con nombre de santo a la que hay que acceder bajando por unos pocos escalones. Aun estamos dentro del Parque Fontelo cuando de repente aparece un bello y arrogante pavo real; luego otro, y otro y otro hasta que el número de pavos y lobatos se igualan. Estos se entusiasman y revolotean más que las aves alrededor de ellas. Parece que quisieran cogerlas para abrazarlas y llevarlas con ellos de vuelta a casa.
Ya fuera del Parque empezamos a ver cosas interesantes de Viseu. El Portal de Fontelo, que es como un marco de piedra, es un gran pórtico que data del siglo XVI. Más adelante llegamos a un pequeño parque más interesante para los lobatos pues en el pueden -y deben- tocar las plantas que hay preparadas en cuatro parterres con las siguientes características: en un parterre plantas aromáticas, en otro plantas con flores de variados colores, en el tercero plantas de texturas distintas y en el cuarto arbustos de distintos portes. Con las plantas aromáticas, acariciándolas, pudieron los lobatos oler romero, lavanda, orégano y otras más de olores fuertes lo que les llenó de alegría. El parque aunque pequeño en lindo con una fuente que eleva hacia el cielo un único chorro de agua que luego al caer se esparce según la dirección del viento.
Seguimos con los lobatos y pasamos junto a la escultura dedicada a los Mortos da Grande Guerra y junto a la iglesia dedicada a San Antonio, patrono de Portugal. Tanto la escultura (soldado con ropa de campaña, botas y pesada capa, casco y fusil) y la iglesia, son dignas de ver. A los pibes, por supuesto, ni les iban ni les venían.
Subimos por las empinadas y estrechas callejuelas del antiguo barrio judío (Judiaira según leemos en una calle) y por aquí pudieron ver cosas más entretenidas como la Mujer de la Limpieza dentro de un escaparate y la colección de bragas que formando como una enorme pantalla cuelga entre las casas de ambos laterales de la calle por la que ascendemos. Arriba del todo, en la trasera de la catedral nos separamos. Los lobatos con sus viejos lobos siguieron su camino en busca de aventuras. Nosotros nos fuimos a lo nuestro y a seguir disfrutando de la tarde.
Te deseo un buen día.
La pequeña manada de lobatos -tan solo seis integrantes- se disponen a ir a Viseu en compañía de los viejos lobos Burbu y Bagheera. Es el domingo por la tarde y se apetece el paseo así que nos invitamos a acompañarles durante una parte del camino. Dejamos atrás la verja que está junto al comedor al aire libre y por entre los grandes árboles tomamos una vereda que nos lleva hasta el puente de madera. Este puente es pequeño y bonito y es seguro que por debajo de él en invierno pasará un pequeño arroyo de aguas limpias y frías. Llegamos a la pequeña plaza en la que hay una fuente con un chorro continuo de agua y otra fuente con nombre de santo a la que hay que acceder bajando por unos pocos escalones. Aun estamos dentro del Parque Fontelo cuando de repente aparece un bello y arrogante pavo real; luego otro, y otro y otro hasta que el número de pavos y lobatos se igualan. Estos se entusiasman y revolotean más que las aves alrededor de ellas. Parece que quisieran cogerlas para abrazarlas y llevarlas con ellos de vuelta a casa.
Ya fuera del Parque empezamos a ver cosas interesantes de Viseu. El Portal de Fontelo, que es como un marco de piedra, es un gran pórtico que data del siglo XVI. Más adelante llegamos a un pequeño parque más interesante para los lobatos pues en el pueden -y deben- tocar las plantas que hay preparadas en cuatro parterres con las siguientes características: en un parterre plantas aromáticas, en otro plantas con flores de variados colores, en el tercero plantas de texturas distintas y en el cuarto arbustos de distintos portes. Con las plantas aromáticas, acariciándolas, pudieron los lobatos oler romero, lavanda, orégano y otras más de olores fuertes lo que les llenó de alegría. El parque aunque pequeño en lindo con una fuente que eleva hacia el cielo un único chorro de agua que luego al caer se esparce según la dirección del viento.
Seguimos con los lobatos y pasamos junto a la escultura dedicada a los Mortos da Grande Guerra y junto a la iglesia dedicada a San Antonio, patrono de Portugal. Tanto la escultura (soldado con ropa de campaña, botas y pesada capa, casco y fusil) y la iglesia, son dignas de ver. A los pibes, por supuesto, ni les iban ni les venían.
Subimos por las empinadas y estrechas callejuelas del antiguo barrio judío (Judiaira según leemos en una calle) y por aquí pudieron ver cosas más entretenidas como la Mujer de la Limpieza dentro de un escaparate y la colección de bragas que formando como una enorme pantalla cuelga entre las casas de ambos laterales de la calle por la que ascendemos. Arriba del todo, en la trasera de la catedral nos separamos. Los lobatos con sus viejos lobos siguieron su camino en busca de aventuras. Nosotros nos fuimos a lo nuestro y a seguir disfrutando de la tarde.
Te deseo un buen día.
jueves, 1 de agosto de 2013
El día del regreso
Hola a todos.
Desde temprano supimos que iba a ser un día de calor en Viseu. El cielo limpio de nubes, de un azul intenso, lo presagiaba. Al llegar al campamento los muchachos, que habían tenido un día anterior ajetreado y una noche larga con las ceremonias de pase de unidades y la correspondiente verbena, estaban desayunando a hora más tardía de lo habitual. Después del desayuno pudimos verlos trabajando como abejas en la colmena al toque de zafarrancho de combate: había que preparar todo para el regreso a casa pues estábamos en el día fijado para ello. Desde los más pequeños lobatos hasta los experimentados rovers cada quien se ocupaba en ir reuniendo todo lo que por una razón u otra debía volver a casa. Las cosas personales (ropas y calzados, material de limpieza, platos y tazas y cucharas de aluminio) debían de ser convenientemente colocadas en las mochilas. Los mayores ya saben de esto mucho y se esmeran en lo suyo y en enseñar a los pequeños. Las casetas iban siendo desmontadas y convenientemente preparadas para traerlas en el avión; y con las casetas todas las cosas que dan a este campamento un aire personalizado. Un aire de Grupo Scout Camelot. Las insignias, bien sean de madera o bordones, con sus correspondientes palos que las mantienen erguidas deben ser cuidadosamente embaladas.
Al trabajo de las abejas sigue el de las hormigas: las pesadas casetas preparadas y las mochilas (algunas más grandes que sus propietarios) deben ser transportadas para su agrupamiento cerca de la verja de salida, y en esta labor vemos a muchachas y muchachos, a niños y a niñas, acarreando, como si de los enanitos del bosque se trataran, las cosas de aquí para allá en una improvisada comitiva. El calor no arredra ni quita ganas al trabajo. Solo le da más valor. Como al trabajo en cocina. Nuestra cocinera Pili con sus ayudantes improvisados -scouters con muchas ganas de trabajar- se afanan para dejar las instalaciones en mejores condiciones en que las encontraron. Es una de las máximas del escultismo. Ya tiene Pili el almuerzo preparado ¡y hasta la cena! que en cada ocasión sabrán a gloria. No queda, ¡oiga!, ni rastros de las comidas después de que los voraces comensales comen no sin antes cantar en grupo aquello de "Dime cocinero que has sabido hacer, que el hambre que tengo no me deja ver, tengo preparado destinado a ti un gorro nuevo y un gran mandil..." En este día del regreso tenemos para el almuerzo spaguetis a la carbonara que vino como anillo al dedo para disipar el calor; luego, roja sandía fresquita, fresquita. De una cosa y de otra se dio buena cuenta. Como debe ser.
La tarde pasó en un soplido. Vino la noche y vino la guagua. Y vino a despedirnos Paulo Peres que es el Chef de la Junta Regional de Viseu de Escuteiros a cuyo cargo está el Centro Actividades Escutistas Viriato. Entre la llegada y este adiós, catorce días de actividades y de salidas varias de los muchachos das para mucho al igual que nuestros catorce días maravillosos pasados en Portugal; de ellos seguiremos dando cuenta.
Nos esperaban largas horas de viaje con la promesa del feliz regreso; para más tarde -durante mucho tiempo más tarde- quedarían en nuestras memorias y en nuestros corazones las vivencias del estupendo campamento disfrutado en esta encantadora localidad de Portugal llamado Viseu.
Te deseo un buen día.
Desde temprano supimos que iba a ser un día de calor en Viseu. El cielo limpio de nubes, de un azul intenso, lo presagiaba. Al llegar al campamento los muchachos, que habían tenido un día anterior ajetreado y una noche larga con las ceremonias de pase de unidades y la correspondiente verbena, estaban desayunando a hora más tardía de lo habitual. Después del desayuno pudimos verlos trabajando como abejas en la colmena al toque de zafarrancho de combate: había que preparar todo para el regreso a casa pues estábamos en el día fijado para ello. Desde los más pequeños lobatos hasta los experimentados rovers cada quien se ocupaba en ir reuniendo todo lo que por una razón u otra debía volver a casa. Las cosas personales (ropas y calzados, material de limpieza, platos y tazas y cucharas de aluminio) debían de ser convenientemente colocadas en las mochilas. Los mayores ya saben de esto mucho y se esmeran en lo suyo y en enseñar a los pequeños. Las casetas iban siendo desmontadas y convenientemente preparadas para traerlas en el avión; y con las casetas todas las cosas que dan a este campamento un aire personalizado. Un aire de Grupo Scout Camelot. Las insignias, bien sean de madera o bordones, con sus correspondientes palos que las mantienen erguidas deben ser cuidadosamente embaladas.
Al trabajo de las abejas sigue el de las hormigas: las pesadas casetas preparadas y las mochilas (algunas más grandes que sus propietarios) deben ser transportadas para su agrupamiento cerca de la verja de salida, y en esta labor vemos a muchachas y muchachos, a niños y a niñas, acarreando, como si de los enanitos del bosque se trataran, las cosas de aquí para allá en una improvisada comitiva. El calor no arredra ni quita ganas al trabajo. Solo le da más valor. Como al trabajo en cocina. Nuestra cocinera Pili con sus ayudantes improvisados -scouters con muchas ganas de trabajar- se afanan para dejar las instalaciones en mejores condiciones en que las encontraron. Es una de las máximas del escultismo. Ya tiene Pili el almuerzo preparado ¡y hasta la cena! que en cada ocasión sabrán a gloria. No queda, ¡oiga!, ni rastros de las comidas después de que los voraces comensales comen no sin antes cantar en grupo aquello de "Dime cocinero que has sabido hacer, que el hambre que tengo no me deja ver, tengo preparado destinado a ti un gorro nuevo y un gran mandil..." En este día del regreso tenemos para el almuerzo spaguetis a la carbonara que vino como anillo al dedo para disipar el calor; luego, roja sandía fresquita, fresquita. De una cosa y de otra se dio buena cuenta. Como debe ser.
La tarde pasó en un soplido. Vino la noche y vino la guagua. Y vino a despedirnos Paulo Peres que es el Chef de la Junta Regional de Viseu de Escuteiros a cuyo cargo está el Centro Actividades Escutistas Viriato. Entre la llegada y este adiós, catorce días de actividades y de salidas varias de los muchachos das para mucho al igual que nuestros catorce días maravillosos pasados en Portugal; de ellos seguiremos dando cuenta.
Nos esperaban largas horas de viaje con la promesa del feliz regreso; para más tarde -durante mucho tiempo más tarde- quedarían en nuestras memorias y en nuestros corazones las vivencias del estupendo campamento disfrutado en esta encantadora localidad de Portugal llamado Viseu.
Te deseo un buen día.
martes, 30 de julio de 2013
Amanecer
Hola a todos.
Llegamos al campamento en horas avanzadas de la noche. El viaje desde Canarias a Portugal había sido muy largo con muchas horas invertidas entre aeropuertos, avión y guagua. Llegamos próximo a aclarar el día. Los 'rovers' del Grupo - del Grupo Camelot- se ocuparon de montar las casetas con la desenvoltura que les da las muchas acampadas en las que han estado para que los más pequeños puedan dormir. Pili, quien se ocupará de dar de comer a los expedicionarios durante el campamento, nos esperaba junto a la cancela de entrada al Parque Fontelo. Parecía un ángel salvador que nos daba la bienvenida en sitio desconocido. Mientras los muchachos trataban de reponerse del cansancio con el sueño reparador, los mayores nos quedamos hablando. Pili nos invitó a pasar a una de las casetas con literas. Declinamos la invitación pues, próximas ya las cinco de la madrugada queríamos ver como el negro de la noche iría cambiando con la luz de la alborada previa a la salida inminente del sol. La noche de julio invitaba a estar al aire libre y la conversación a media voz invitaba al recogimiento. Por entre los grandes árboles que apuntaban sus copas al cielo fue apareciendo poco la poco el azul cada vez más celeste. Hacia donde supusimos que era el Este, ya cerca de las seis, el sol fue abandonando su cubil nocturno haciéndose presencia con un halo amarillo intenso. Nosotros seguíamos con nuestras mundanas y espirituales preocupaciones. El sol ajeno a ellas seguía elevándose hacia su cenit dando vida a humanos, animales y plantas. Más tarde se hizo de día. Aun así no se perdió el encanto del amanecer que habíamos disfrutado.
Te deseo un buen día.
Llegamos al campamento en horas avanzadas de la noche. El viaje desde Canarias a Portugal había sido muy largo con muchas horas invertidas entre aeropuertos, avión y guagua. Llegamos próximo a aclarar el día. Los 'rovers' del Grupo - del Grupo Camelot- se ocuparon de montar las casetas con la desenvoltura que les da las muchas acampadas en las que han estado para que los más pequeños puedan dormir. Pili, quien se ocupará de dar de comer a los expedicionarios durante el campamento, nos esperaba junto a la cancela de entrada al Parque Fontelo. Parecía un ángel salvador que nos daba la bienvenida en sitio desconocido. Mientras los muchachos trataban de reponerse del cansancio con el sueño reparador, los mayores nos quedamos hablando. Pili nos invitó a pasar a una de las casetas con literas. Declinamos la invitación pues, próximas ya las cinco de la madrugada queríamos ver como el negro de la noche iría cambiando con la luz de la alborada previa a la salida inminente del sol. La noche de julio invitaba a estar al aire libre y la conversación a media voz invitaba al recogimiento. Por entre los grandes árboles que apuntaban sus copas al cielo fue apareciendo poco la poco el azul cada vez más celeste. Hacia donde supusimos que era el Este, ya cerca de las seis, el sol fue abandonando su cubil nocturno haciéndose presencia con un halo amarillo intenso. Nosotros seguíamos con nuestras mundanas y espirituales preocupaciones. El sol ajeno a ellas seguía elevándose hacia su cenit dando vida a humanos, animales y plantas. Más tarde se hizo de día. Aun así no se perdió el encanto del amanecer que habíamos disfrutado.
Te deseo un buen día.
domingo, 14 de julio de 2013
La pandilla
Hola a todos.
En la Plaza de Santa Ana, en Las Palmas, corretean sin moverse una pandilla de amigos. Desde hace mucho tiempo. Son ocho y son perros. Sus nombres: "Bentayga, el fuerte; Aterura, la humilde; Tenoyo, el noble; Tindaya, la fidelísima; Mogano, el bondadoso; Doramas, el longevo; Tirajano, el justo, y Faycán, el esforzado". En un libro que he sacado del baúl de los tesoros, otra pandilla de amigos perrunos, descendientes lejanos de aquellos, corretean y se mueven, aman y se emocionan, disfrutan y padecen, por entre las páginas que leo. Descendientes lejanos son, al menos el último que da título al precioso cuento: "Faycán" que narra en primera persona las "memorias de un perro vagabundo". Cuento, novela o fábula lleva estas memorias la cadencia de la poesía en su prosa. La cadencia de la poesía de las vidas juguetonas que estos perros viven en los márgenes del Barranco Guiniguada, cuando el barranco era poesía antes de ser tapado por el cemento...
Cuenta Faycán y nos dice: "Respondo por el nombre de Faycán. Tengo una estatura más que mediana y ostento una hermosa mancha negra en la parte derecha del lomo. Como ya apunté antes, soy el vivo retrato de mi madre. Mi madre hace mucho tiempo que murió." (...) "El barranco fue siempre el lugar preferible para mis correrías y las de mis compañeros. Una de nuestras mayores alegrías era cuando llegaba el torrente, barranco abajo, a morir al mar. Aunque esto nos impedía por algún tiempo retozar por sus márgenes y dar caza a los estúpidos gatos, salíamos compensados con el botín y la diversión."
Cuenta Faycán y nos habla del Puente de Piedra y del Puente de Palo y del Risco. A este subía Catalejo -el de mejor vista de la pandilla- a intentar ver si las nubes negras en las Cumbres iban a descargar agua suficiente para hacer correr el barranco. En la pandilla estaban, además de Faycán y Catalejo, Rebenque con un rabo tan largo que era el que les servía como unidad de medida ("aquel chico llega la piedra a unos treinta largos de Rebenque", decían), Caifás, Marquesa, Linda y Nerón. También estaba Cicerón que era viejo y era sabio por ello, y Chicharro, que vino desde otra isla, encima de una casa que se movía por el agua...
Y nos cuenta Faycán de sus amores: "Marquesa y yo, después del paseo, decidimos pasar la noche bajo el Puente de Palo, agazapados tras unos matorrales que olían deliciosamente. Algunas moscas, confundiendo la estridente luz que cernía la luna, zumbaban suavemente en aquella engañosa aurora. Marquesa se tiende junto a mí, que oigo perfectamente los latidos de su corazón. (...) Algunos gatos se escurren rozándonos. (...) Por encima del puente un hombre y una mujer pasan con sus antenas enlazadas. En una piedra, se han posado dos moscas que hace un rato, por el aire, formaban una sola."
Este libro, este tesoro que he rescatado, fue escrito en la primera mitad del siglo XX por un admirador ferviente de nuestra tierra canaria. Novela, cuento, fábula perruna y poesía. Todo en uno. Su autor: Víctor Doreste. A el nuestro agradecimiento.
P.D. Nos vamos a Viseu, Portugal. Ya te contaremos.
Te invito a escuchar por lo pronto la canción de Néstor Álamo, "Mariquilla la Perrera".
Te deseo un buen día.
En la Plaza de Santa Ana, en Las Palmas, corretean sin moverse una pandilla de amigos. Desde hace mucho tiempo. Son ocho y son perros. Sus nombres: "Bentayga, el fuerte; Aterura, la humilde; Tenoyo, el noble; Tindaya, la fidelísima; Mogano, el bondadoso; Doramas, el longevo; Tirajano, el justo, y Faycán, el esforzado". En un libro que he sacado del baúl de los tesoros, otra pandilla de amigos perrunos, descendientes lejanos de aquellos, corretean y se mueven, aman y se emocionan, disfrutan y padecen, por entre las páginas que leo. Descendientes lejanos son, al menos el último que da título al precioso cuento: "Faycán" que narra en primera persona las "memorias de un perro vagabundo". Cuento, novela o fábula lleva estas memorias la cadencia de la poesía en su prosa. La cadencia de la poesía de las vidas juguetonas que estos perros viven en los márgenes del Barranco Guiniguada, cuando el barranco era poesía antes de ser tapado por el cemento...
Cuenta Faycán y nos dice: "Respondo por el nombre de Faycán. Tengo una estatura más que mediana y ostento una hermosa mancha negra en la parte derecha del lomo. Como ya apunté antes, soy el vivo retrato de mi madre. Mi madre hace mucho tiempo que murió." (...) "El barranco fue siempre el lugar preferible para mis correrías y las de mis compañeros. Una de nuestras mayores alegrías era cuando llegaba el torrente, barranco abajo, a morir al mar. Aunque esto nos impedía por algún tiempo retozar por sus márgenes y dar caza a los estúpidos gatos, salíamos compensados con el botín y la diversión."
Cuenta Faycán y nos habla del Puente de Piedra y del Puente de Palo y del Risco. A este subía Catalejo -el de mejor vista de la pandilla- a intentar ver si las nubes negras en las Cumbres iban a descargar agua suficiente para hacer correr el barranco. En la pandilla estaban, además de Faycán y Catalejo, Rebenque con un rabo tan largo que era el que les servía como unidad de medida ("aquel chico llega la piedra a unos treinta largos de Rebenque", decían), Caifás, Marquesa, Linda y Nerón. También estaba Cicerón que era viejo y era sabio por ello, y Chicharro, que vino desde otra isla, encima de una casa que se movía por el agua...
Y nos cuenta Faycán de sus amores: "Marquesa y yo, después del paseo, decidimos pasar la noche bajo el Puente de Palo, agazapados tras unos matorrales que olían deliciosamente. Algunas moscas, confundiendo la estridente luz que cernía la luna, zumbaban suavemente en aquella engañosa aurora. Marquesa se tiende junto a mí, que oigo perfectamente los latidos de su corazón. (...) Algunos gatos se escurren rozándonos. (...) Por encima del puente un hombre y una mujer pasan con sus antenas enlazadas. En una piedra, se han posado dos moscas que hace un rato, por el aire, formaban una sola."
Este libro, este tesoro que he rescatado, fue escrito en la primera mitad del siglo XX por un admirador ferviente de nuestra tierra canaria. Novela, cuento, fábula perruna y poesía. Todo en uno. Su autor: Víctor Doreste. A el nuestro agradecimiento.
P.D. Nos vamos a Viseu, Portugal. Ya te contaremos.
Te invito a escuchar por lo pronto la canción de Néstor Álamo, "Mariquilla la Perrera".
Te deseo un buen día.
sábado, 6 de julio de 2013
Non Trubada
Hola a todos.
En esta semana se ha celebrado en Las Palmas la Escuela de Verano de Canarias en la que han participado más de un centenar de maestros. Esta Escuela de este año 2013 es la número XXII que se celebra (la primera nació en el año 1978) y como las anteriores ha sido organizada por los maestros de la escuela pública y destinada a estos y a cualquier otra persona interesada en aquellas cosas, talleres, comunicaciones, debates, que en la Escuela de Verano tengan lugar.
Tuve la oportunidad de participar este año de dos formas: de una parte como 'alumno' en los talleres (un total de seis horas) dedicados a la Literatura Canaria en las escuelas, y de otra, como ponente junto a un compañero mío de los Programas Formativos Especiales de la Universidad, para hablar de nuestras experiencias en éstos.
Fue una semana plena muy bien aprovechada en un ambiente serio y festivo a la vez. Con algunas lagunas que se corregirán de seguro en próximas ediciones pero con cosas muy buenas para la mayoría. Entre estas están los actos de la Conferencia inaugural, que tuvo lugar el martes, muy ameno e instructivo, y el de la Clausura, el viernes, en el que se mascaba el sentimiento de las cosas bien hechas por un colectivo que lucha -como siempre, diría yo- en estos tiempos difíciles para la Educación en España.
Cerró el acto de Clausura un grupo de música canaria que ha conseguido llevar la música popular tradicional a unos buenos niveles de música selecta. Me refiero a Non Trubada que con sus siete componentes y con sus instrumentos varios nos deleitó con un repertorio de obras con las que nos quisieron llevar por todas las islas del Archipiélago Canario. En esto coincidieron, en mi opinión, con lo que hicieron -más bien con lo que hacen- los maestros en estas Escuelas de Verano. Estos, los maestros, y ellos, los músicos, hacen simple y llanamente Región. Lo que no es poco en un territorio en donde todos vivimos a-isla-dos.
Espero que la música de los vídeos sean de tu agrado. Te deseo, con su escucha, que tengas un buen día.
En esta semana se ha celebrado en Las Palmas la Escuela de Verano de Canarias en la que han participado más de un centenar de maestros. Esta Escuela de este año 2013 es la número XXII que se celebra (la primera nació en el año 1978) y como las anteriores ha sido organizada por los maestros de la escuela pública y destinada a estos y a cualquier otra persona interesada en aquellas cosas, talleres, comunicaciones, debates, que en la Escuela de Verano tengan lugar.
Tuve la oportunidad de participar este año de dos formas: de una parte como 'alumno' en los talleres (un total de seis horas) dedicados a la Literatura Canaria en las escuelas, y de otra, como ponente junto a un compañero mío de los Programas Formativos Especiales de la Universidad, para hablar de nuestras experiencias en éstos.
Fue una semana plena muy bien aprovechada en un ambiente serio y festivo a la vez. Con algunas lagunas que se corregirán de seguro en próximas ediciones pero con cosas muy buenas para la mayoría. Entre estas están los actos de la Conferencia inaugural, que tuvo lugar el martes, muy ameno e instructivo, y el de la Clausura, el viernes, en el que se mascaba el sentimiento de las cosas bien hechas por un colectivo que lucha -como siempre, diría yo- en estos tiempos difíciles para la Educación en España.
Cerró el acto de Clausura un grupo de música canaria que ha conseguido llevar la música popular tradicional a unos buenos niveles de música selecta. Me refiero a Non Trubada que con sus siete componentes y con sus instrumentos varios nos deleitó con un repertorio de obras con las que nos quisieron llevar por todas las islas del Archipiélago Canario. En esto coincidieron, en mi opinión, con lo que hicieron -más bien con lo que hacen- los maestros en estas Escuelas de Verano. Estos, los maestros, y ellos, los músicos, hacen simple y llanamente Región. Lo que no es poco en un territorio en donde todos vivimos a-isla-dos.
En una entrevista en el periódico digital canarias7.es encontré esta contestación a una pregunta. Me ha parecido que no era mala idea el dársela a conocer a ustedes:
R: Siempre nos apasionó la mitología y el nombre de Non Trubada hace referencia a la mitológica isla de San Borondón, la "no encontrada". Te recomiendo el libro "Canarias en la Mitología", editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria. Entendemos San Borondón como una isla que sirve de nexo de unión entre el resto del Archipiélago.
jueves, 27 de junio de 2013
Emerita
Hola a todos.
Al siguiente día de llegar a Trujillo en donde dejamos los bártulos nos llevaron a la ciudad de Mérida como primera excursión en el viaje. Se cumplía con ello la mitad de un sueño que acariciábamos: ver el Teatro Romano y asistir en el a una representación de Medea y a cualquier otra obra de los clásicos. Al ir, vimos cumplido el deseo de pisar y pasear por el Teatro y de sentarnos en sus gradas; para mejor ocasión dejamos el beber de las palabras de los autores grecorromanos. Todo se andará, si Dios quiere.
La curiosidad iba más aprisa que la guagua y a través de las ventanillas buscábamos vestigios de la Colonia Iulia Augusta Emerita que nosotros íbamos a hollar dos mil años después. Tuvimos que esperar. Pero valió la pena pues al poco de apearnos llegamos al Arco de Trajano. Hermoso Arco, bien robusto en el que tuvimos la osadía de poner nuestras manos.

Al siguiente día de llegar a Trujillo en donde dejamos los bártulos nos llevaron a la ciudad de Mérida como primera excursión en el viaje. Se cumplía con ello la mitad de un sueño que acariciábamos: ver el Teatro Romano y asistir en el a una representación de Medea y a cualquier otra obra de los clásicos. Al ir, vimos cumplido el deseo de pisar y pasear por el Teatro y de sentarnos en sus gradas; para mejor ocasión dejamos el beber de las palabras de los autores grecorromanos. Todo se andará, si Dios quiere.
La curiosidad iba más aprisa que la guagua y a través de las ventanillas buscábamos vestigios de la Colonia Iulia Augusta Emerita que nosotros íbamos a hollar dos mil años después. Tuvimos que esperar. Pero valió la pena pues al poco de apearnos llegamos al Arco de Trajano. Hermoso Arco, bien robusto en el que tuvimos la osadía de poner nuestras manos.
El paseo nos llevó a continuación hacia El Templo de Diana que pudimos admirar en toda su majestuosidad, y al Pórtico del Foro. De ambos hicimos las correspondientes fotografías dejando constancia de nuestra presencia para la posteridad.
Pasamos por delante del Museo Romano, cerrado por ser lunes, lo que nos dejó amaguado. Magua que pronto desapareció pues de inmediato llegamos al espectacular sitio en donde se encuentran el Anfiteatro y el Teatro. ¿Qué decir? Podríamos decir muchas cosas vanas y podríamos intentar describir lo que se ofreció ante nosotros. Quizás sea preferible decir simplemente: gracias. Gracias por poder contemplar estos monumentos. Creemos que esta sola palabra es suficiente para darles idea de nuestra grandísima alegría.
Con esta entrada, última de las dedicadas al viaje por tierras cacereñas y visita a Mérida, te deseo, como siempre, un buen día.
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