domingo, 30 de diciembre de 2007

Feliz 2008


Adivinanza:


Tres cosas tiene mi novia,

dos arriba y una abajo,

dos me tocan las cosquillas

y la otra el contrabajo.


(ver solución el año que viene)


Hola a todos. Hoy me he levantado con la poesía en alza y no teniendo otra cosa mejor que hacer que la de felicitar el nuevo año a todos mis fans y a los que no lo son puse a trabajar a mis musas y el resultado fue la cuarteta que doy por adivinanza. Como la solución ni yo mismo la sé sugiero me des alguna a través de los comentarios para elegir la más cachonda, atrevida, insinuante, etc.

De todas formas no hagas trabajar mucho a tus entendederas y confórmate con algo que sea digerible para el común de los mortales. Para ello te recomiendo te inspire en los magníficos cuentos y frases de artistas grancanarios de la talla de Manolo Vieira con su Arlesis, de Marrero, del inigualable Cho Juaa con sus dibujos y chistes, y más atrás de Pancho Guerra autor de los Cuentos Famosos de Pepe Monagas, todos ellos retratistas de costumbres y dichos de nosotros mismos.

Como no es en absoluto tesoro exclusivo de los canarios el humor y dándose éste tanto en chistes como en frases ingeniosas me vas a permitir contar algunas de las que me sé sin que ellas sean en absoluto de mi propiedad.

Empezaré por esta sentencia trucada:

"El que a buen árbol se arrima, buena siesta que se echa".
O esta otra:
"Dime con quien andas y te diré con quien caminas".
Claro que para frase aquella cortita del tiempo del KGB que decía: "CPK O CCK".
Y ¿cómo no? el nombre del ministro de economía del país asiático que era TIKITO TOITO.
Cambiando a tiempos atrás recuerdo unos caramelos que teníamos en Las Palmas cuya propaganda era "aunque usted no sea goloso coma caramelos Grosso", y que venían envueltos en unos papelitos, cada uno con una pregunta, de las que recuerdo en estos momentos dos:
¿Qué le dijo el caldero a la lumbre? ¿Qué le dijo?
¡Quita p'allá que me tiznas!
¿Qué le dijo el azúcar al café? ¿Qué le dijo?
¡Ay negrito, por ti me derrito!
Y ya para terminar el definitivo y apocalíptico axioma que nos dice:
"En este mundo de la desdicha
nadie está conforme ni con su picha"
Te deseo un buen día y que seas feliz 366 días en 2008.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Crucero







Hola a todos. Escondido entre las plantas, humilde, como queriendo pasar desapercibido, ajeno al bullicio de los vehículos que incesantemente pasan junto a su esquina, hay una cruz, regalo de la Casa de Galicia, hacedora de Cabalgatas de Reyes, enraizada en nuestra comunidad grancanaria, a la ciudad de Las Palmas en 1979. Está el Crucero en la esquina opuesta, en diagonal, a la iglesia de San Telmo. Situado sobre una plataforma con escalones se alza mostrando en su cara anterior la imagen de Jesús Crucificado, y en la posterior la de la Virgen con Jesús en brazos. Tiene grabado al pie en la piedra un escudo que supongo es de Galicia. Es un pedazo de tierra gallega, tan hermanada a nosotros, en nuestra isla.

La iglesia opuesta dedicada al beato Pedro González de Frómista, conocido como San Telmo, patrón de los navegantes y abogado contra las tormentas, data del siglo XVII, con anterior ermita en el mismo lugar del siglo XVI, y fue construida por el gremio de mareantes pues en esta zona estaba el Muelle de Las Palmas y habían astilleros. Hay que tener en cuenta de que el mar llegaba hasta la misma iglesia aunque en mis tiempos rompía contra el malecón en que finalizaba el parque. Está bellamente artesonada en madera y de las vigas cuelgan unos cinco barcos que nos recuerdan su pasado marinero. Luce bonitos cuadros con motivos religiosos y estatuas de santos y guarda para la Semana Santa la procesión de La Borrica, el domingo de Ramos, y de la Virgen de Triana, según leo en el oportuno cartel que hay cerca de la iglesia. Es armoniosa, pequeña, y en su lateral, donde la sacristía, tiene siempre un agradable balcón adornado con macetas y flores.

En el Parque además están dos quioscos pequeños revestido uno de azulejos, y el quiosco de la Música, igual al que había hace bastante años, pues no prosperó el diseñado por la arquitecta Pastor que propuso y medio construyó uno de estilo moderno. ¿Cómo hubiera quedado el parque con él? Imposible saberlo. Claro que bien mirado la torre Eiffel rompió moldes en París y hoy es símbolo y orgullo de Francia... También cuenta con una zona infantil con barco de madera para deleite de los pequeños. Se celebraba en el Parque, que era lugar de paseo para las parejas junto con Triana (la chacha y el militar), las fiestas de San Pedro Mártir el 29 de abril, incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla. Estas fiestas pasaron a mejor vida pues en los últimos años un grupo de personas que se oponían a las mismas se encadenaron vestidos con pieles, -cómo los antiguos canarios, decían-, y no dejaban que la procesión con el Pendón de la Conquista paseara por las calles de la Ciudad.
Te deseo un buen día.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Babuchas



Hola a todos. Allá cuando yo era un poco más joven que ahora en Schamann teníamos la iglesia de los Sagrados Corazones en la calle Pedro Infinito, donde mismo está hoy, pero con el edificio distinto ya que tenía una sola planta con la mitad del solar de iglesia y la otra mitad de patio. En ella fue donde me inicié en la Acción Católica, movimiento de la Iglesia para jóvenes y mayores, eso sí con las chicas y mujeres aparte pues ellas tenían a las Hijas de María como grupo. Pasado los años en el barrio se construyó otro sitio de culto, esta vez dedicado a Nuestra Señora de los Dolores, iglesia que rompió moldes con todas las otras que teníamos, me atrevo a decir en toda Canarias. Iglesia con la torre campanario separada del cuerpo principal y en cuyo piso bajo estaba la pila de bautismo; con una cristalera de colorines en el frontis justo al lado de unas figuras de santos verticales y de aspecto 'raro'; con un piso cuyo dibujo podría parecer olas dentro del recinto; con muros y techo simulando un acordeón; unas estatuas de santos y de María; las correspondientes cruces para el víacrucis; y en el altar mayor una obra de arte, de Santiago Arencibia, con la Venida del Espíritu Santo en apóstoles de varios metros de altura y cuerpos y caras angulosas en donde, al parecer porque el conjunto del retablo no gustó al señor Obispo, pusieron sobre madera la efigie de Jesús Crucificado.


Alrededor de esta iglesia pasé varios años de mi juventud con muchos de los que aún hoy son mis amigos; chicos y chicas que sin ser conscientes de las limitaciones de entonces lo pasábamos lo mejor posible, por ejemplo yendo al sanatorio, leprosería o asilo de ancianos a cantar y recitar poesías y haciendo meriendas para chicos necesitados. Eran tiempos en los que ir a bailar no estaba bien visto, al menos para nosotros, y en los que se decía (vaya usted a saber si era verdad) que el Obispo quería que hombres y mujeres fuéramos a playas distintas, por aquello de la promiscuidad, supongo. También era tiempo de los Cursillos de Cristiandad para mayores, y de Vida para los jóvenes. A uno de éstos asistí en el colegio Salesianos de Teror y no sé si aprendí mucho pero recuerdo haberlo pasado estupendamente.

Al calor de la Acción Católica un grupo reducido de amigos, Antonio, Emilio, Martín y yo, creamos el Club de los Babuchas, -yo el Babucha Azul-, éste de carácter urbano para reunirnos y jugar a cartas, contarnos nuestras historias y sobre todo darles el coñazo a nuestras respectivas madres que eran unas santas. Recuerdo la nochebuena (o vieja) que en casa de Emilio vomité sobre uno de sus sillones, por efecto de la bebida, y gracias sean dadas a Dios de que en aquel momento la madre no estaba porque si no me mata, y otro mediodía en casa de Antonio donde casi acabamos con la paella que tenían para el almuerzo. En fin tiempos pasados que no fueron mejores ni peores que éstos: fueron.

¡Ah!, y además en esta iglesia tal día como hoy hace unos tropecientos años nos dimos el SÍ QUIERO mi señora y yo, por lo que la misma guarda para nosotros un especial recuerdo.

Te deseo un buen día.

martes, 25 de diciembre de 2007

Una vela por África


Hola a todos. Ayer en Nochebuena se celebró en la Plaza Santa Ana de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el ya tradicional concierto que el grupo Mestisay viene ofreciendo desde hace, al parecer, ocho años. Tenía éste como artista invitado a José Antonio Ramos, excelente timplista de vocación, y al grupo Cabaret del Capitán Varela que ayudó a que la velada fuese de lo más agradable. Como nota discordante diré que estaba anunciado para la una de la madrugada y empezó media hora más tarde, lo que es una falta de consideración para quienes estábamos allí a la hora prevista, sobre todo por el frío, pero que se perdona por la fecha.

No soy crítico literario ni musical y por tanto no puedo entrar a fondo a considerar la actuación. Quizá por estar en Navidad esperaba yo un concierto navideño con villancicos y salí sólo medianamente satisfecho. Tampoco me pareció ver al público demasiado entusiasmado, pienso que porque a lo mejor, después de la cena más o menos abundante y el cava, el cuerpo no estaba para muchos aplausos. Eso sí la plaza estaba bastante llena con muchas personas de pie en los laterales. Este año el concierto tenía un noble fin añadido: su lema, 'Una vela por África' trataba, más que de recaudar fondos con la venta de una vela a cada persona o pareja (por la cantidad que quisieran dar), el concienciar sobre el problema que está viviendo este continente tan cercano a nosotros los canarios que obliga a una emigración de su juventud como estamos viendo. Este fin fue posible por la colaboración de la Cruz Roja y era bonito el ver tantas velas encendidas. La música que empezó siendo electrónica con inclusión del timple y que fue virando a otra más acorde con nuestra tradición como son los boleros y chachachás terminó, al menos para nosotros, pues nos marchamos antes de finalizar el espectáculo, con un dúo entre José Antonio Ramos y el maestro Totoyo Millares esta vez con timples de los de siempre y canciones canarias.

Mientras escuchaba las interpretaciones de músicos y cantantes me sumergía yo en pensamientos sobre lo que tenía alrededor. Así veía el cielo, al comienzo sin una sola nube sobre la plaza y la luna llena en todo su esplendor y algunas brillantes estrellas, y que cuando nos íbamos tenía un precioso encaje de nubes blancas que poco a poco iban juntándose sobre nuestras cabezas. También me entusiasmaba viendo los arabescos que las luces del escenario, girando y girando, iban formando en la fachada de la catedral dando a ésta un aspecto de bordado canario que permitía ver mejor el rosetón grande que luce en el centro. Igualmente me preguntaba, como otras tantas veces, cómo será el jardín del palacio del Obispado pues al pasar por la calle Obispo Codina, y ver el muro que separa al jardín de la calle me intriga y me dan ganas de conocerlo. ¿Me atreveré a pedir permiso para visitarlo, y en tal caso, me lo concederán?

Foto de la Fedac


Te deseo un buen día.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Enredadera imposible

Hola a todos y Feliz Navidad.

¡Piedras! ¡Venga, más piedras!. Mi hermana y su marido Pepe tenían en el barrio de Marzagán un solar de unos 1800 m2, aprendiz de finca, al que estuvimos yendo durante unos años, tanto mi hermana con su prole como yo con la mía. Nos reuníamos allí las dos familias, y algunas otras en ocasiones, casi todos los domingos. Íbamos, por nosotros los mayores, pero sobre todo por los críos. Éstos, en mayor medida los más pequeños, lo pasaban genial jugando lo indecible en un terreno sin peligros, columpiándose en las higueras, construyendo en una de ellas con cuatro tabla una especie de choza, deslizándose sobre lo que encontraran a mano por la pendiente, poniéndose bacinilla en la cabeza... Los mayores nos ocupábamos, unos de plantar y atender las labores que lleva el campo, otras (las mujeres, como siempre) de alegar mientras preparaban algo de comida y de enyesque, y yo, que tenía al parecer ínfulas de maestro mayor de obra me atareaba en hacer muros. Y así gritaba aquello de ¡piedras, más piedras! a los chiquillos que iban esquilmando primero nuestro solar y después los de los alrededores. Cualquiera que oyera esta imperiosa orden domingo a domingo podría pensar que yo trataba de terminar la inacabada catedral de Las Palmas.



Aunque no era para tanto. Casi todos los domingos llevaba en mi coche, ¡magnifico Volswagen!, un día un saco de cemento y otro media docena de bloques que compraba en Schamann. Con ellos hicimos también un pequeño aseo y un cuartito donde guardábamos la carretilla, el sacho, el rastrillo y otras cosas; pero el trabajo mayor de mampostería lo hizo un señor que vivía en los alrededores, Juan Luis, que nos acondicionó una cocina, un cuarto y una habitación separada del resto, y casi en el centro del solar, para cuyo techo aprovechó un palo de esos de la luz con que hacer la techumbre de tejas, y en cuyo interior cabían dos camas. Recuerdo un cuadro horrible que pinté por aquel entonces que según la posición en que se pusiera parecía una gorra de béisbol o un gato. También construí un mural con conchas cogidas en la playa que era la envidia de algunos y motivo de broma de casi todos.


Mi cuñado, hombre que venía de familia de gente de campo, de p'arriba de San Mateo, tenía una afición por la plantación digna de elogio y por hacer barbacoas usando en vez de carbón lo que encontrara a mano. Se ocupaba de plantar papas y millos, recoger cuando llegaba la época los higos y brevas, de regar, de hacer surcos, de sulfatar y de todo lo necesario para hacer que el solar floreciera. También mis sobrinos, sobre todo Luz Mari y Pedro Juan, se afanaban en tener sus pequeños huertitos de habichuelas, tomates y otras hortalizas. Mi cuñado plantó una palmera canaria que con los años pasó a ser un hermoso ejemplar. El mayor chasco nos lo llevamos cuando compramos unos pocos árboles frutales en Santa Brígida que tenían sus raíces envueltas en bolsas de plástico y... ¡las plantamos sin quitarles ni romperles las bolsas! con lo que, lo que iba a ser un rincón arbolado, no llegó a nada pues los pobres árboles fueron muriendo asfixiados sin poder desarrollarse. Otra cosa que llegó a ser ocupación mía fue la de hacer una enlatada, entre el cuartillo de aperos y el aljibe, para lo que empleaba tubos de uralita en hacer las columnas, en la que tenía puesta mis esperanzas de ver una hermosa enredadera de papel que habíamos plantado. No fue posible, la enredadera cada vez más mustia fue sólo eso: una enredadera imposible.



Ah, y recordar como en el camino de vuelta a casa nos parábamos en la calle Venegas, ya en Las Palmas, en los Alicantinos, a tomarnos cada uno un sabroso cucurucho de helado.



Te deseo un buen día y una mejor Nochebuena.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Villancicos


Hola a todos. Ayer me tocó la lotería aunque el sorteo se celebra hoy, pues fui al colegio de mis dos nietillos varones (la niña está en otro colegio distinto) a ver la fiesta de Navidad. Hay que ver a los pequeños cantores, desde los tres añitos hasta los once, afanándose por cantar bien lo que sus maestros le han enseñado para esta ocasión. De infantil y primaria es el colegio y no sé donde había más emoción: en los niños y niñas mientras cantan, mientras esperan o alborotan, en sus profesores y profesoras o entre los padres, madres, abuelas y abuelos que formábamos su entusiasmado público. Cantaron como los niños saben hacer villancicos tradicionales y otros villancicos canarios, no sé si con letra preparada para la ocasión. Además una de las clases nos sorprendió con un simpático belén viviente que, en el escenario, con altura de pocos centímetros pues todos ellos eran pequeñines, nos mostraban a San José con barba y todo, a la Virgen, a los pastorcitos y a los ángeles con sus alitas, y cómo no a los Reyes Magos, ofreciendo Reyes y pastores sus ofrendas al Niño.








Me veo, mientras escucho, en los Salesianos. Me oigo a mí mismo cantando villancicos en el coro de la iglesia ' ¡... ha nacido el Redentor, venid y adoremos, venid y adoremos, venid y adoremos al Niño Dios...!' Un Rey me da el regalo que es un juego de carpintero: un martillo, unas tenazas, un pequeño serrucho... Es a mi parecer el mejor regalo que recibo de los Magos. Mi ilusión es enorme, sólo rota más tarde porque del juguete nunca más sé; desaparece y no vuelvo a verlo. Lo que sí veo es el salón de actos que tiene el colegio donde hacemos teatro y vemos cine, con películas de Rintintín, el perro que se las sabe todas y Rex el caballo que es su compañero; entre los dos salvan siempre al protagonista, al muchacho, de las emboscadas que sus enemigos los malos le hacen. También películas del Gordo y el Flaco que nos hacen desternillar de risa. En este salón de actos también actúa la banda de música del colegio y me veo tocando el saxofón mientras mi hermano Perico, mayor que yo unos años, toca el bombo. Incluso me llego a ver cuando con la banda vamos a tocar en procesiones de Semana Santa y de María Auxiliadora.






La primera vez que comí "moros y cristianos", o sea judías negras y arroz blanco, fue cuando entronizaron la imagen de la Virgen en lo alto del frontis del colegio. Los curas hicieron la correspondiente fiesta en los jardines que estaban en la parte delantera del mismo y que hoy están desaparecidos por la construcción de un parking. ¿Por qué juegan con nuestros recuerdos? Recuerdos que van hacia los dos patios que tenía el colegio y que supongo sigan estando, uno de cemento para los más pequeños y otro de tierra donde se jugaba al fútbol, justo donde empezaban las clases de sastrería, encuadernación, imprenta, carpintería... Y ¿como no? recuerdo el patio interior con columnas y plantas donde en una imagen de la virgen, hecha de azulejos, rezaba:




Madre mía Auxiliadora,
amparadme en este día,
sed mi luz, mi norte y guía
en cada momento y hora.


Así me salvo de fijo
aunque al mundo no le cuadre,
recuerda que eres mi Madre
que yo sabré ser tu hijo.

Fotos obtenidas en FEDAC

¿No es un gran misterio la memoria?

Que tengas un buen día.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

De La Laja al Muelle (1)




Hola a todos. 'Golisniando' en el baúl de los recuerdos en la FEDAC tropiezo con esta bella foto coloreada, fechada en 1905, del túnel de La Laja. En ella podemos ver la masa de piedra que sobresale del mar y sube hacia la montaña, que a mí siempre ha llamado la atención y que hoy en día está en buena parte desaparecida con las sucesivas obras que transformaron el estrecho ojo de túnel que se ve, en la autovía del Sur hacia Las Palmas. La parte izquierda de la foto, metida en el mar, se ha transformado en un mirador a nivel de carretera, y ésta que se ve estrecha y con paso de personas y animales, ha sido sustituida por la autovía de tres carriles en cada dirección para lo que fue necesario ganarle terrenos al mar, y abrir nuevo túnel dirección sur. Lo que también está distinto es la vista del mar quizá porque el día que obtuvieron la foto había marea alta: no se aprecia la actual playa de La Laja espectáculo digno de ver sobre todo en la bajamar con cientos de gaviotas en ella.


Viendo dicha imagen, algo distinta a la actual, me vino a la mente un deseo largamente acariciado, ir a este punto y recorrer desde aquí hasta el Puerto, si las fuerzas lo permiten, la larga avenida que junto al mar discurre por esta zona al este de Las Palmas. Para hacerlo realidad nos vamos mi mujer y yo hacia la playa llegando hasta la llamada Torre del Viento donde tenemos previsto iniciar el paseo. Esta torre, perdonada de la piqueta, es lo que queda de una casa que fue derruida por las obras de la autovía. Desde aquí y después de hacer unas fotos nos encaminamos en dirección a Las Palmas, con el mar a nuestra derecha y las laderas y casas al otro lado. El día sin ese color diáfano habitual en Canarias no se presta mucho a las fotografías y algunas salen obscuras. El mar está en calma con un color azul y blanco de las olas al romper que a veces se torna gris al igual que las nubes pues el día amenaza lluvia. El camino es ligero y se camina bien pues es llano. La mañana es agradable. A nuestra izquierda vemos los diferentes barrios del Cono Sur de la Capital y además varios edificios de la Universidad y los hospitales Materno e Insular.


Al poco llegamos al barrio marinero de San Cristóbal con el castillo de igual nombre y varios bares y restaurante pues es éste un sitio frecuentado por la gente del país para comer pescado y marisco frescos. Aprovecho para hacer fotos al castillo y en ese momento vemos un arco iris más bien pequeño que pienso quiere dar la bienvenida al invierno que comienza mañana. Seguimos nuestro paseo fotográfico y aprovechamos los barcos anclados cerca del puerto y unos óptimis con sus velas blancas para fotografiarlos. También a la escultura Lady Harimaguada del escultor canario Martín Chirino que en esta zona hermosea la avenida. Por último llegamos a lo que era desembocadura del barrando Guiniguada junto al Teatro Pérez Galdós, y dejando la parte que queda del paseo para otro día, nos volvemos a casa.



Te deseo un buen día.