miércoles, 23 de abril de 2014

Con los bártulos preparados

Hola a todos.
Estamos ya con los bártulos preparados y las ilusiones a punto ante nuestro nuevo viaje a la Península. Esta vez nos vamos, con el IMSERSO, a Matalascañas, provincia de Huelva, al ladito mismo del Parque Nacional de Doñana. Nos llevarán -nos dicen- en excursión en jeeps por las dunas del Parque y tendremos oportunidad de ver en mayor o menor medida a los animales que en el habitan de continuo o que buscan aquí acomodo para sus migraciones. Iremos, nosotros también, como las aves, a buscar nuevos espacios.

Y estos nuevos espacios -nos dicen- los encontraremos también en el sur de Portugal, nuestro país vecino y hermano. Y en la capital onubense y en las marismas, seguro que nos saldrán al paso los pasos del Descubridor que por estos sitios (al igual que en las Canarias) estuvo. Y podremos acudir a pedir la mediación de la Blanca Paloma (tal como la ministra) para ver de arreglar el lío del desempleo que nos asusta y atenaza. Y pasearemos por la playa y podremos comer -nos dicen- lindas raciones de las buenas gambas...

Luego pasaremos por Sevilla y pasearemos también. En este caso a la sombra de la Giralda y de la Catedral y de la Torre del Oro con la brisa del Guadalquivir quitándonos el posible calor que en este tiempo no será desagradable. Y no iremos a los toros ¡No, por favor! pero sí a un tablao flamenco y presenciaremos una noche, porque así lo ha querido la suerte, el encendido del Ferial de la Feria de Sevilla que comenzará justo cuando nosotros estemos en la capital Hispalense...

Y entre paseo y paseo tendremos tiempo de compartir abrazo y copa de vino y cortado (sobre todo un fuerte abrazo) con el amigo bloguero Francisco Espada que desde su Sevilla nos obsequia cada día con una poesía hecha prosa o una prosa hecha poema en la que desgrana sus inquietudes, su filosofía y su sapiencia.

Ya tenemos los bártulos preparados... y las ilusiones a punto... y el abrazo preparado. Ya contaremos.

Te deseo un buen día.

martes, 25 de marzo de 2014

Cuando vinieron

Hola a todos.
Alguien, en algún momento, (unos dicen que Bertold Brecht, otros que Martin Niëmoller) escribió estos sangrantes versos:


  • «Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
    guardé silencio,
    porque yo no era comunista,
    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
    guardé silencio,
    porque yo no era socialdemócrata
    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
    no protesté,
    porque yo no era sindicalista,
    Cuando vinieron a por los judíos,
    no pronuncié palabra,
    porque yo no era judío,
    Cuando finalmente vinieron a por mi,
    no había nadie más que pudiera protestar.»

Hoy he recordado estos versos pues hoy la crisis ha llamado con toques estremecedores a mi puerta: un hijo mío, con mujer e hijos, ha pasado a engrosar la larga fila del paro. Y yo tendré que decir hoy, copiando al poeta: cuando echaron del trabajo al vecino, guardé silencio, porque no era cosa mía; cuando hicieron tantos eres, guardé silencio, porque a mí ya no me afectaban; cuando aprobaron la reforma laboral (que hace sangrar a tanta gente en lo más hondo del alma), guardé silencio y no grité...

Hoy no callo pero temo que ya no hay nadie que pueda entender mi grito de protesta, callado y sonrojante. Un grito más, de los muchos que resuenan a diario, que muy posiblemente no oiga nadie.

Te deseo un buen día.

martes, 11 de marzo de 2014

Agradable lectura


Hola a todos.
Leer a Chéjov por primera vez, en su obra Mi vida, Relato de un hombre de provincias, ha resultado una experiencia la mar de agradable. Podría yo poner alabanzas al relato o hacer una crítica y seguramente quedaría en el ridículo de pasarme varios pueblos o de no llegar a ninguna parte, y ustedes, en el probable caso de que conozcan la obra por haberla leído o por leerla a partir de ahora, podrían acusarme de imparcialidad. Así que me limitaré a decir que Chéjov nos pone en contacto con la gente que vive una vida sin grandes sucesos en unos sitios sin mayores alicientes. Empezando por el protagonista, Misail, a quien sus amigos llamaban Miserias:

"Cierta vez en el mercado, solo me quedaba un estornino. Me pasé largo rato intentando venderlo, y al fin conseguí colocarlo por un kópek. "'Miserias, pero menos es nada!" dije para consolarme, guardándome la moneda y desde entonces los chicos de la calle y los compañeros del colegio me pusieron el mote de Miserias."

Junto a Miserias vemos a su padre y a su hermana, al ingeniero y a su hija, al pintor de brocha gorda, y también a las señoritas del salón de espectáculos de la localidad...

 "Formaban la familia la madre, una dama alta y flaca, delicada, que llevaba el pelo corto, chaqueta corta y falda lisa a la inglesa, y tres hijas a las que no se llamaba por su nombre sino sencillamente la mayor, la mediana y la menor."

Otros pocos personajes individuales entran y salen. Cada uno con sus problemas, sus vicios, sus virtudes, y sus sueños (si pudiéramos creer que tienen alguno). Pero el personaje colectivo de los mujiks es el que más me ha gustado:

"¿Creen que los mujiks son personas? Pues no, no lo son; son, y perdonen la expresión, unos animales, unos charlatanes. ¿Qué vida lleva el mujik? A el denle de comer y de beber, que el puchero le cueste cuanto menos y que en la taberna pueda empinar cuanto más el codo..."

Misail casó con Masha, la hija del arquitecto, y a su alrededor la vida seguía su curso.

Te deseo un buen día.

domingo, 2 de marzo de 2014

Tambores de guerra

Se cumplen en este años 2014 los cien años del inicio de una guerra que asoló a Europa, la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial, y hoy volvemos a escuchar tambores de guerra en el viejo continente. (Tambores que se suman a otros que resuenan insistentemente en otros lugares más o menos cercanos a nosotros). Ucrania y Rusia están abocadas a vérselas en los terribles campos de batalla si la providencia (que en estos casos parece estar ausente) no lo remedia.

¡Y nosotros celebrando los carnavales!  Dirán ustedes que a santo de qué vengo yo a mezclar una cosa con la otra. Es que... me justificaré... siempre he sentido estupor al leer en novelas y ver en películas como la gente se divertía en salas de fiesta, y otros lugares, ignorando la masacre que se cernía sobre Europa y el mundo durante la Primera y, sobre todo, durante la Segunda Guerra Mundial que ha sido más recreada. Era yo más joven naturalmente y no sabía de los entresijos de la naturaleza humana. No es que ahora sepa mucho. No señor. Pero algunas costras tengo ya conmigo debido a la edad que me ha hecho un tanto inmune.

Hablando de Rusia y de novelas les diré que en estos días leo una obra (que no llega a novela pues queda tan solo en relato) del autor ruso Anton Chéjov. Su título: Mi vida (Relato de un hombre de provincias). Aun he avanzado poco en su lectura pero es lo suficiente para saber que en ella Chéjov retrata a los pobres rusos de su época con sus calamidades y sus miserias morales y materiales. Lo que narra (sacado de la realidad que el veía) tenía lugar a finales del siglo diecinueve. De entonces acá ha llovido mucho pero me temo que los hombres sigamos siendo tan testarudos como entonces. Tanto como para tener que presenciar el lío monumental que puede armarse entre ucranianos y rusos, lío que puede extenderse por el resto de Europa.

Te deso un buen día. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Soledad y lágrimas

Señora, os juro que hablo sin arte.
Que está loco es cierto; es cierto que es lástima
y es lástima que sea cierto... ¡Que torpe figura!
Polonio
 Hamlet 
William Shakespeare

Hola a todos.
La comparecencia de doña Cristina ante el juez Castro como imputada me ha dejado un malcuerpo. Me ha quedado como un malestar angustioso y una curiosidad molesta. Pienso en los protagonistas y siento como un cosquilleo de angustia en lo que podría ser soledad del juez y asisto al nacimiento de las posibles lágrimas de la infanta. El juez no está solo; las infantas no lloran. El juez tiene un equipo que trabaja con el para tratar de esclarecer este desagradable caso y la infanta llorará -si llora- solo para ella. Solo que yo, aun sabiéndolo, no me resisto a sufrir por la soledad de aquel y me angustio al preguntarme si ante su padre, el rey, al darle cuenta de su declaración, lloró la infanta. El juez tiene un equipo que le ayuda pero la última palabra, de momento, es la suya; tendrá que decidir en su soledad sobre el futuro inmediato de doña Cristina y se me antoja que en ello, sufrirá. Y ella, la infanta, amarrará los machos, si le es posible, y no llorará pues ello no es cosa de la realeza.

Son ellos, infanta y juez, dos personajes de un drama. Como los dramas escritos por el gran William Shakespeare.

Te deseo un buen día.  

lunes, 3 de febrero de 2014

Almendros

Hola a todos.
Tejeda y Valsequillo son dos pueblos del interior de Gran Canaria que en estos días invernales se visten de flor. Tejeda y Valsequillo están por ello de fiestas e invitan a propios y a extraños a gozar de temperaturas frías con lo mejor del calor de la almendra. Tejeda y Valsequillo desean que celebremos con ellos las fiestas del Almendro en Flor.

Están estos dos pueblos en zonas por donde los almendros hace tiempo enraizaron y se multiplicaron y por ello al llegar estas fechas las laderas se visten de blanco y de rosa. Son pueblos agraciados por la lotería de la flor. Estuvimos ayer en Tejeda, al pie del Roque Bentaiga. Y volvimos a gustar del paisaje verde en tierras que en meses de estío son secarrales de piedras volcánicas. Ayer estuvimos nuevamente acompañados por el canto del paisaje canario sorprendente y cautivador. Y disfrutamos además con el calor de las gentes en un día frío en el que las previsiones anunciaban lluvia y que se portó de lo mejor. Frío del bueno y nada de lluvia pues seguramente los angelitos del cielo dejaron las ganas de regarnos para mejor ocasión.

Te invito a ver los almendros en flor. Y el calor de las gentes. Para ello comparto contigo las fotografías tomadas ayer por este modesto autor.











Te deseo un buen día.

viernes, 24 de enero de 2014

En el Sur

Hola a todos.
En el Sur de la Isla los barrancos son distintos. Son como una piel arrugada y seca. Los arbustos y matorrales parecen vivir de prestado. La falta de agua, el exceso de sol, resquebraja las piedras que terminan siendo cantos rodados -teniques, callaos- en el fondo del barranco. En medio de las grietas crecen beroles y tabaibas. Las palmeras se enseñorean del paisaje y el silencio es inmenso. Y cuando la lluvia llega después de años de sequía los barrancos escupen con fuerza las aguas achocolatadas al mar si antes éstas no encuentran presas amorosas que las recojan en sus senos.

En uno de los barrancos, cercano a la internacional playa de Maspalomas, el Hombre ha unido su bien hacer a lo hecho por la Naturaleza y ha logrado unir las plantas autóctonas con otras traídas de diferentes lugares. El resultado es un vergel que bien merece una visita. Me refiero a los Palmitos Park, oasis impensable hace años en estos secarrales (como amablemente alguien de la vecina isla dice con hiel que somos en ésta). Pero los Palmitos Park es algo más que flora. Es también fauna. Y si la fauna del lugar es pobre en especies la fauna del parque es amplia porque han conseguido un estupendo zoo con animales diversos e interesantes y muchos de ellos de gran vistosidad.

Así tenemos las coloridas mariposas y los dulces delfines; el mono y el orangután, acróbatas; los papagayos, personajes de circo; las aves rapaces; los flamencos de bellos colores; los perros del desierto, pequeños iconos colocados en fila de cara al sol de la tarde; unos marsupiales primos hermanos de los canguros... y en una galería perfectamente preparada, a ambos lados, cientos de peces de mar y de agua dulce de formas y colores insospechados.

No lo dudes, si estás en Gran Canaria acude a este sitio para disfrutar de él. Si no, cuando vengas, tenlo presente en las preferencias que traigas en tu agenda de viaje: seguro que te gustará.














Te deseo un buen día.