miércoles, 6 de abril de 2011

Los mirlos

Hola a todos.
Tras el viaje, los mirlos, negros y de pico anaranjado, me acompañan en mis diarios paseos que doy con Pancho por los jardines Buenavista. Los veo volar en vuelos cortos de rama en rama, de árbol en árbol, y los sigo en su caminar por el césped, salto a salto, en busca de comida. Del césped suben a una rama, quedan quietos un breve espacio de tiempo, y luego vuelven a empezar con sus vuelos cortos, de rama en rama, de árbol en árbol...


Acompañan sus andanzas o su quietud con el canto. Pregunto a Pancho, sentado a mi lado en el muro de la fuente, si los escucha. Me mira mi perro mascota con sus ojos sonrientes, grandes como platos, y alza sus orejas de carlino para oír mejor los trinos alegres de nuestros compañeros. Se despereza al poco Pancho indicándome seguir el camino y entonces, de entre el follaje, unos pajarillos en bandada, mucho más chicos que los mirlos, levantan el vuelo, revolotean y van a esconderse en otro árbol asustando a las palomas del parque.


Salta entonces como con un resorte mi ágil perro y va tras de éstas no dejándolas tranquilas. Y así se cumple un día más el juego diario que pone en movimiento a los animalitos que sienten bullir su sangre con la primavera. ¡Saltar, correr, volar... vivir, su hermosa vida!

Te deseo un buen día.

3 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Me hablaron de ellos desde muy pequeñito, pero a pesar de haberlos buscado con afán, todavía no he conseguido dar vista al mirlo blanco.

Oti dijo...

En mi barrio había uno al que le daba por los conciertos nocturnos...a las tres o cuatro de la noche (según leí hace poco, se dice "de la noche", ya que la madrugada es cuando empieza a clarear, aunque yo decía "las tres de la madrugada"). Bueno, después de este rollo gramatical, decía que, de repente, dejó de despertarme. Creo que algún vecino "ojeroso" regresó a su infancia y recordó las tirachinas, o "tiraeras" en canario.
Saludos, Oti.

Chelo dijo...

Cuando salimos al campo mi hijo , que es biológo, pretende que reconozca a los pájaros por su vuelo o por su canto y el pobre no lo consigue. Menos mal que tiene mucha paciencia con su madre. Un saludo