lunes, 3 de octubre de 2011

El Bar Perico

Hola a todos.
Entré hoy en el Bar Perico a tomar un cortado. Entré a tomar el cortado, claro está, y porque la curiosidad me empujaba pues hacía tiempo que deseaba conocerlo. Me encontré en un bar espacioso con dos puertas a la calle, de poco fondo, con un par de mesas y sillas en uno de sus lados. Me dirigí al hombre que despachaba tras la barra, más joven que yo, y que me atendía: -¿Jefe, puede decirme desde cuándo está aquí el bar?- Me miró como sopesando la respuesta: 'No sé. Puede que desde setenta, ochenta años', me contestó. Al rato vuelvo a preguntarle: ¿Y, conoce usted la canción esa que dice "Vete al Bar Perico, si quieres tomar café; vete al Bar Perico, si quieres pasarlo bien..."?

La canción por la que pregunto la tatareo algunas veces pues no en vano la oí cantar en muchas ocasiones en los bailes a los que acudía en tiempos ya desgraciadamente lejanos. Es canción pegadiza, fácil de cantar, de letra muy sencilla y música de ésas que mueven los pies hasta del más torpe de los bailarines y que además se podía (y se puede aun) oír en los pasacalles de las fiestas de pueblos y barrios, con o sin papagüevos.


El bar, por otra parte, es una historia viva de la Historia chica de Las Palmas. Está situado -de siempre- en la Portadilla de San José que era entrada a uno de los más emblemáticos barrios de la ciudad al tiempo que era salida de la carretera que nos comunicaba con el Sur de la isla. El hombre del bar me apuntó setenta u ochenta años. Yo para mí, prefiero pensar que el bar hace que está aquí mucho más tiempo: quizás tenga los años de la catedral o de la fuente del Espíritu Santo. No sé. Por su interior habrán pasado generaciones de parroquianos. Junto a su barra se habrá discutido por las peleas de gallos y en ellas se habrá arropado al partido de San José que en sus tiempos tuvo los mejores gallos de pelea de la isla; se habrá hablado de fútbol y celebrado las victorias del equipo del barrio: el Sporting San José; se habrá planeado fiestas, formado parejas, hecho amistades para siempre, despedido entierros y se habrá despachado muchos cafés y muchos rones.

En el bar hay unas cuantas fotografías para la nostalgia. No muchas pero bien apañaditas. Fotos del Puente de Piedra con una camioneta antigua circulando por encima, por ejemplo. O de chicas en la fuente cogiendo agua en los cántaros. Junto a ellas, en tamaño mediano, tres fotos que a los de fuera no dirán nada pero que a los de aquí, a los nostálgicos como yo al menos, nos llenan de añoranza: Las tres fotos, en negro o en sepia, son de tres personajes de esa Historia pequeña -pequeñísima- de la ciudad: Andrés el Ratón, Lolita Pluma y Pepe Cañadulce, por este orden. Los tres, personajes queridos por el pueblo, nos llevan con sus figuras, con sus caras y con sus ojos a una época distinta, más entrañable, más única. De pueblo grande que quiso convertirse en ciudad y que conserva en sus rincones y bares -como este Bar Perico- la esencia y el recuerdo de esta gente entrañable que ya no está con nosotros.

Te deseo un buen día.

1 comentario:

pancho dijo...

Amigo: Muy bonita su descripción del Bar Perico y lo que significa y significó sentimentalmente esa zona de la Portadilla y su entorno. Yo tengo la misma percepción del lugar. En mi caso, transité la zona un poco más arriba, en el barrio de San Juan, donde estaba la sede del Club Luz y Progreso, dirigido por la familia Placeres y los partidos de fútbol en el Barranco Guiniguada. ¡Aquellos equipos: Santo Domingo, Paquetes Vila, Polonia.....!
Saludos