martes, 9 de octubre de 2012

Teleféricos en Madeira

Hola a todos.
Madeira tiene dos teleféricos. Uno sube y otro baja. Bueno, no exactamente. Los dos cumplen con sus obligaciones de subir y bajar. Mas el primero sube desde casi la orilla del mar, junto al puerto en la zona de Porto Velho, hasta Monte, y el segundo baja desde Monte hasta el Jardín Botánico. Uno y otro cumplen en sus recorridos con sus obligaciones. No sólo nos acercan adonde queremos ir sino que nos muestran desde arriba (desde el aire) las cosas bonitas que vamos dejando atrás, abajo. Con el primero podemos ir viendo las casas blancas de Funchal con sus tejados rojos y alguna que otra azotea convertida en terraza con mesa y sillas para sentarse al calor de una conversación; con el segundo vemos el cauce de un barranco empinado de poco trayecto, estrecho y profundo, con espléndida vegetación.

Es de agradecer que Madeira cuente con estos dos teleféricos, porque ellos dan mayor contenido al viaje del ávido viajero que desea ver cosas y penetrar en ellas. Cosas muy lindas, insisto, como es el caso del Jardín Botánico en el que podemos admirar árboles y plantas por doquier, y que además cuenta, en su mansión principal, con una exposición permanente de los más variopintos objetos encontrados en la isla y en la cercana Porto Santo, tanto de la tierra como del mar: fósiles, conchas, piedras, peces disecados, lobos marinos...

A Monte, barrio de Funchal -que no pueblo- merece la pena subir. Tiene una iglesia digna de ser visitada y tiene los "carritos de mimbre". En estos carritos bajaban los habitantes de estas alturas cuantas cosas fueran necesarias de bajar a la capital salvando el enorme desnivel; luego subían a lomos de cabalgaduras o a hombros los tales carros vacíos otra vez hasta Monte. (También contaban con un tranvía, pero ello es otra historia). Hoy en día a quienes bajan es a los turistas que, dejando el miedo a un lado, se atreven a gozar de la experiencia: Son dos kilómetros de cuesta empinada subidos en un cómodo carromato guiados y conducidos por dos hombres -de blanco y sombrero de paja- que los sostienen con maña, cada uno con una cuerda. La adrenalina está servida. Si vienes a Madeira no te pierdas este achuchón.












Te deseo un buen día.

4 comentarios:

Chelo dijo...

Ir a Madeira es uno de esos viajes que están pendiente.

Gracias por mostránosla.

Marcos dijo...

Interesante y práctico post, para gente viajera.
Tal como iba leyendo me imaginaba dos fornidos muchachotes ...
Sois muy arriesgados, ¿no?

Felipe Tajafuerte dijo...

No sería yo quien bajase en ese cesto. A pesar del vértigo prefiero el teleférico. Un saludo desde mi mejana

Índigo dijo...

Madeira y el portugués... Esos carteles en portugués que me recuerdan parte del horizonte con el que un buen día me topé. Gracias por tus bellas palabras sobre mis fotos en el blog de Chelo. Saludos en añil.

Índigo