sábado, 11 de diciembre de 2010

Vida agradable

"El valle... Aquel valle significaba mucho para Daniel, el Mochuelo.
Bien mirado, significaba todo para él. En el valle habia nacido y,
en once años, jamás franqueó la cadena de altas montañas que
lo circuían. Ni experimentó la necesidad de hacerlo siquiera".
(Miguel Delibes. El Camino).


Hola a todos.
Una buena película y una buena lectura ayudan para tener una vida agradable. Y de las dos cosas he tenido yo en la última semana. Fui al cine después de mucho tiempo a ver Entrelobos, película de la que había escuchado comentarios favorables en RNE y no quería perdérmela. El tema, basado en un hecho real, era sugerente: un niño, Marcos, que crece en el interior de Sierra Morena, provincia de Córdoba, y que durante doce años convive con lobos convirtiéndose en su líder; un argumento que me hablaba de aventuras, de animales salvajes y de paisajes grandiosos. Vi la película y me gustó la acción y me gustaron los diálogos y la interpretación del puñado de artistas, sobre todo, la del chaval -Manolillo- que hace de Marcos, y las secuencias con animales como por ejemplo la de los numerosos buitres volando en el cielo preparándose para descuatizar un cadáver que son increíblemente reales.

La buena lectura me vino de la mano de Miguel Delibes con su novela El Camino. La leí casi de un tirón. Sus capítulos, cortos y profundos, nos pone a la vista las inquietudes de un niño que tiene que ir a la ciudad a 'progresar'. El niño, Daniel, el Mochuelo, recordará en una noche su vida en el valle junto a sus amigos Roque, el Moñigo, y Germán, el Tiñoso. Y verá en esta noche en vela a las mujeres y hombres de su pequeño mundo. A la Guindilla mayor y a su gato, al que Daniel dirige los rayos del sol aumentados con una lupa causándole quemaduras; a la Guindilla menor que huyó con un hombre; a las Lepóridas; a don José, el cura, que era un gran santo; al zapatero, padre del Tiñoso; al herrero, que lo era del Moñigo; a Tomás, el Indiano, y a Pancho el Sindiós, y, cómo no, al quesero que era el padre de Daniel, el Mochuelo, y que había ahorrado para que su hijo progresara. Todos caben en el Valle. Caben la Mica, hija del Indiano, a quien admiraban en su belleza, y cabe la pequeña Mariuca-uca con su carita llena de pecas...

Te deseo un buen día.

2 comentarios:

Cuentame un cuento dijo...

Me encantó "El camino" cuando era pequeña y me sigue gustando todavía;la manera de evocar a la niñez y la adolescencia,a través de aquella España profunda.
No hay libros como los de antes,un abrazo.

Francisco Espada dijo...

"El Camino es el primer libro que leí de Miguel Delibes y me quedé enganchado para siempre. Gracias por el recuerdo.