El Blog de las mil cosas que uno puede hacer, pensar y sentir cuando se libera de la rutina laboral.
miércoles, 31 de agosto de 2011
¡Un respeto...!
lunes, 29 de agosto de 2011
Un color: el rojo
miércoles, 24 de agosto de 2011
Ir de culo
viernes, 19 de agosto de 2011
Los filtros no tienen la culpa


martes, 16 de agosto de 2011
Petición razonable


domingo, 14 de agosto de 2011
De noche en Las Canteras



jueves, 11 de agosto de 2011
En horario de tarde




martes, 9 de agosto de 2011
A la hora del almuerzo



viernes, 5 de agosto de 2011
Al mediar el día


martes, 2 de agosto de 2011
A primera hora

Desde la ventana del apartamento en Las Canteras veo, en el amanecer, la Peña la Vieja que parece estar más alejada que nunca de la orilla. La marea está baja, bajísima, y me pregunto que a donde se habrá ido la masa de agua en el transcurso de la noche. Pienso en un gran desagüe en la sima del Atlántico que separa Gran Canaria de Tenerife y en un hombre enfundado en uniforme de neopreno que tiene encomendada la misión de vaciar el océano. Me sobresalto. ¿Cómo quedarán las islas unidas sin el agua? Me preocupan entonces los cangrejos y los sargos, las viejas y las salemas que viven aquí cerquita de nosotros en el mar. Y las algas y las sebas. ¿Qué será de todos ellos?
En el cielo, las nubes van cambiando de color y diviso mejor los contornos. A la izquierda las barcas de colores rojos o verdes parecen despertar del sueño nocturno. Una mujer atrevida se dirige nadando a la Peña y al llegar a ella se sube como queriendo dejar constancia de su conquista. Pasan por la avenida los primeros caminantes: unos van ligeros, a paso vivo, mientras en otros priva el paseo sosegado; de éstos han desaparecido hace tiempo el cigarrillo: ahora van provistos con auriculares que les mantienen unidos al mundo. Pasa una pareja de la Policía luciendo el uniforme intimidatorio: botas a media pierna, pantalones ajustados, camiseta y camisa, acompañado todo ello por los artilugios que la Ley les permiten para repeler lo indebido.
El sol no se decide a salir en estos días de 'panza de burro'. La arena húmeda de la marea alta de la noche y del relente no llega a recibir todavía sus beneficiosos rayos. Van llegando poco a poco los asiduos a la playa y los veraneantes ocasionales. Dejan caer un bolso o una mochila y con parsimonia extienden toallas en las que más tarde dejarán caer sus cuerpos. Algunos hay, que, optimistas, traen una sombrilla y la abren; estos últimos son en realidad los sacerdotes que con este gesto ofician al dios del día el sacrificio cotidiano para que el buen tiempo sea con nosotros.
Te deseo un buen día.
lunes, 1 de agosto de 2011
El regreso





