domingo, 4 de abril de 2010

Desilusión

Hola a todos.
Una de las mañanas subimos por una carretera con muchas curvas dejando a un lado y a otro bastante vegetación y con la vista puesta en la nieve que asomaba en las cumbres y laderas y con un río que corría por el fondo del barranco. Nos encaminábamos a Torla que es el último pueblo antes de penetrar (por esta ruta) al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Cuenta Torla con algunas viviendas, unos hoteles, un punto de información sobre el Parque, y una explanada en donde quedan las guaguas y los coches cuando la afluencia de visitantes es tan grande que obliga a hacer el último tramo en guaguas dispuestas para ello. Llegamos contentos por visitar Ordesa de la que conservo buenos recuerdos de agradables vivencias con los que -mea culpa- había contagiado al resto del grupo. Nuestro gozo fue un pozo. Podíamos subir con nuestra guagua, nos dijeron, pero nadie nos garantizaba que pudieramos maniobrar para el regreso por la nieve que había arriba y que nadie retira por ser Parque Nacional. ¡Fuerte desilusión, caballeros y caballeras! No nos faltaba naíta más que llorar...

Buscando alternativas, nos propuso Isabel, nuestra guía, adelantar la visita al balneario de Panticosa. Y aquí sí que acertamos. El recorrido fue genial y los alrededores del balneario estaba con nieve como para casi tapar una furgoneta. Justo en este sitio hay además un pequeño lago, (un estanque diría yo), que por aquí llaman ibón al que faltaba poco para estar totalmente congelada su superficie. Nos hartamos a hacernos fotos, a caminar por la nieve con las consiguientes caídas sin importancia, a pasear por los caminos abiertos y a disfrutar con el paisaje. Nuestra desilusión se fue, como es natural, al garete.




Te deseo un buen día.

2 comentarios:

Tara dijo...

Preciosas fotos.Disfrute de todo el viaje.

Cuentame un cuento dijo...

Qué envidia me da esos viajes tan estupendos que haces y todas esas cosas que nos vas contando¡
Muchas gracias por ello.