viernes, 25 de enero de 2008

Catalina Park


Hola a todos. Orlando Hernández fue mi amigo desde niños en los Salesianos aunque de ello no tenga recuerdos claros. Sé que fuimos condiscípulos y poco más. Ya de mayores al vernos nos saludábamos efusivamente y hablábamos de los Salesianos, del tiempo y de otras cosas, pero sobre todo de lo que era su afición favorita, cuando no su pasión. Y ésta era el leer y escribir, sobre todo escribir obras de teatro, en las que, al menos en una, fui colaborador sirviéndole de apuntador en el teatro Pérez Galdós. De este autor de Agüimes pido en la biblioteca su libro Catalina Park. Sabía que lo había escrito pero hasta ahora no había sentido la necesidad de leerlo. En él con su prosa fluida nos va retratando el alma del parque más emblemático de Gran Canaria, situando el relato en los años en que el turismo masivo de nórdicos -las suecas- vino a modificar el modo de vida, paleto hasta entonces, de quienes habitábamos Las Palmas.




En este su libro, en dos párrafos como frescos de pintor de palabras, nos habla de Lolita Pluma, musa y señora indiscutible del Parque durante muchos años y de quién hoy tenemos en sitio de privilegio una estatua recordándonos su ser y su amor por los gatos. Transcribo:

"Ramalazo de luz. Rebosante de colorido, juvenil y ancestral como momia sin tiempo, pavoneándose entre las mesas, bajo los toldos del Catalina, apareció Lolita Pluma, la garbosa Gilda, que es la indiscutible Musa del Lugar. Hoy viene vestida de facisnante amarillo desde los zapatos trenzados como en miel de melocotón hasta el lazo de primosoro terciopelo que le cae en dos cintas sobre los hombros, desnudos y morenos..."

"Lolita Pluma pasa. Un arco iris de un solo color, de un arrebujo de color cada día invade desde el Parque hasta el final de Ripoche, haciendo estación a cada dos pasos en bares y esquinas, porque cuando ella se acerca todas las miradas y los requiebros la siguen, mientras que gentilmente muestra las últimas fotografías que le han publicado en la Prensa, el boceto del retrato que le ha prometido un amigo pintor, o brinda una fotografía en color de las que le han hecho los fotógrafos ambulantes y los turistas, y que ella cobrará a su justo precio. Y se venden, claro que se venden, porque llevarse un retrato de Lolita es como hacerse con uno de los souvenirs más duraderos del Catalina Park".

Este Parque de Santa Catalina está actualmente, en mi opinión, mal diseñado y peor definido. Es un retal hecho a trozos. Sigue casi igual la zona descrita por Orlando con las cafeterías, las terrazas, la peluquería, los bazares, la farmacia. En esta zona un amplio espacio habilitado para los mayores se llena diariamente de hombres que juegan partidas de domino o de ajedrez. No veo entre ellos a ninguna mujer quizá porque ellas tienen siempre ocupaciones en que entretenerse. La antigua dulcería 'La Alemana' sigue tal cual aunque ahora en lugar de dulces despachan cafés y cervezas y otras bebidas pues se ha transformado en una cafetería más con sus mesas y sillas donde pasar ratos sosegados viendo el caminar tranquilo de la gente, con alguna que otra carrera para coger la guagua. Siguen igual los quioscos y hecho de menos al pintor que veía años atrás en esta zona haciendo retratos, y lo que sí ha desaparecido es la horchatería que había en la esquina con la calle de Luis Morote, edificio hoy cerrado a cal y canto.

El resto del Parque ha quedado desarbolado. A un lado las casas diseñadas por Néstor, una para Oficina de Turismo y otra, Fataga, para venta de artesanados canarios hoy convertida en bar casi siempre sin clientes al parecer. Al otro lado un parque infantil con pavimento que no 'pega' con el resto del recinto. Y en medio un espacio de nadie dejado seguramente para eventos como el que tiene lugar en estos días de carnavales. En medio de una y otra parte del parque, como para hacer más visible la separación, un trozo de calle con adoquines queriendo recordar el pasado sirve para que las guaguas se bamboleen a su paso. Y hasta la fuente que en este lugar daba unión al conjunto fue cambiada de lugar, seguramente porque ya no hay tartanas con caballos en los alrededores a los que el murmullo del agua haría más refrescante el día.

Te deseo un buen día.

2 comentarios:

Alma Cándida dijo...

Buenas, caballero:

Lo leo con gusto, y lo enlazo en mi blog; estaba yo buscando información sobre Lolita Pluma y sobre Orlando Hernández y su obra.

Pásese si lo desea por mi blog :-)

Aquí menciono el suyo:
http://jurequenoloharia.blogspot.com/2008/07/y-3-catalina-park-vs-parque-santa.html

¡¡Salud!!

Antonio dijo...

Saludos maestro,

A lo mejor conoció usted a mi padre, Antonio López, encargado de la Tabaquería Pulido durante 49 años.

Le envío una dedicatoria (Caballeros del Parque Santa Catalina) que le hice a él y a todas las personas que lucharon en ese bendito Parque, y a las que tuve la fortuna de conocer siendo yo un cachorrillo y por las que hoy siento fuerte magua:

http://www.miplayadelascanteras.com/n_items.asp?id=8458&s=3&txt=historias&m=1

Reciba un fuerte abrazo y aquí tiene mi dirección de correo-e para lo que guste:

amlopezalonso@gmail.com

Saludos,
Antonio