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El Blog de las mil cosas que uno puede hacer, pensar y sentir cuando se libera de la rutina laboral.
Esta última costumbre -la de no comer carne- sigue como tradición al menos en el Viernes Santo día en que en la mayoría de las casas canarias se come pescado, y lo más probable es que el pescado se coma con un buen sancocho. En la azotea de casa de Yeya, mi suegra y bisabuela de la familia, acostumbramos a celebrar su onomástica, la Virgen de la Soledad, comiéndonos un apetitoso sancocho en el que no puede faltar por supuesto el rico cherne, las papas y la batata, el mojo picón y la pella de gofio, con unos vasos de vino. Se hace esta rica comida en Canarias como queda dicho sancochando papas, batatas y pescado y se amasa el gofio, y se sirve también si se desea una ensalada. Como no podía faltar este año el encuentro familiar con sancocho incluido, a él nos dedicamos el Viernes Santo pasado con profesionalidad de gourmets.
Tras leer hace poco "Memorias de un Noventón" de Domingo J. Navarro y en él la receta en verso de como hacer un puchero canario quedé con el regustillo de comerlo y acordamos el hacerlo en esta semana. Así que hoy nos volvimos a reunir, preparamos el rústico comedor en la azotea, Yeya se ocupó de mil amores junto a sus ayudantas de preparar el guiso, del que cuando ya estaba listo nos servimos en primer lugar una tacita de caldo con yerbahuerto como aperitivo, acompañado de chorizo y queso de oveja con pan bizcochado. El puchero canario no lleva como el sancocho pescado sino carnes de vaca y de pollo, que se trocean para ponerla en una olla grande con agua a la que se le añade batatas y papas,garbanzos, cebolla, una hoja de laurel, un poco de azafrán, y verduras en cantidad: calabaza, col, habichuelas, calabacín, piñas y zanahoria, y para terminar de dar gusto se añaden unas peras. De este rebotallo nace un suculento y aromático plato que casi no necesita del vino aunque éste también puede servirse para acompañarlo.
Lo dicho, a no perder el tiempo con comidas precocinadas ni cosas por el estilo, y rescatemos la cocina de nuestras abuelas que bien se lo merecen.
P.S. Pancho Guerra en su obra "Contribución al Léxico Popular de Gran Canaria" nos dice que el sancocho es "vianda soberana del mantel isleño, compuesta de un cherne salpreso y papas sancochadas, todo lo cual se rocía luego con mojo colorado", y del puchero que "es la comida rural o urbana de los días de fiesta grande, de la del patrono del pueblo. Se come con pan, al contrario de lo cotidiano, que se come con gofio".
Te deseo un buen día.
P.S. Para conocer más de esta grancanaria de adopción en una hermosa entrevista pincha aquí.
Te deseo un buen día.
Querido Rodolfo deseo que estos mis sentimientos te lleguen hasta el lugar de privilegio en que ya estás donde seguro no habrá de importarte mi tuteo. En el recuerdo afectuoso, hasta siempre.
Te deseo un buen día.
Nos habíamos dado cita aquí en Las Nieves para celebrar... bueno, para reunirnos la familia. Y el restaurante elegido, "Ca´mi hermano", no podía tener nombre más apropiado para ello. Nos reunimos más de cuarenta familiares, desde una pequeñina aún sin dientes de leche, hasta los mayores cercanos a las nueve decenas de años de una vida plena. Hermanos, suegra, hijos y nietos, mujer, sobrinos, cuñadas, primos, todos dispuestos a pasar un rato agradable y a divertirnos de lo lindo.¡Hasta de Tenerife vinieron al jolgorio! Gracias Luzma. Contribuyó a pasarlo bien las variados platos que nos sirvieron en plan "picoteo" donde no podían faltar nuestras queridas 'papas arrugadas', queso, mejillones, pescado empanado, pulpo y langostinos, junto a los refrescos, cerveza y vino a gusto de cada cual.
Durante la comida, y gracias al super8 y a las modernas técnicas de ordenador, fueron proyectados unos cortos de película de 'cuando éramos más jóvenes'. Películas de hace cuarenta años, cuando aún la mayoría de los presentes no habían nacido, con escenas de la familia y vistas de Las Palmas y algunas de la isla que nos permitió vernos con la 'tira' de años menos. Mi hermana tuvo la ocurrencia de regalarme un leontina, precioso reloj de bolsillo que desde ahora llevaré con orgullo como algo inapreciable. Mis sobrinos siguiendo el ejemplo de su madre me regalaron un precioso cuadro al que ya encontré sitio en casa y un libro subtitulado la "Odisea de la Antártida" donde se narra la superación del hombre, que en forma individual o en grupo, siempre se crece ante la adversidad, y en cuya primera página leo esta entrañable dedicatoria: "Lo importante del viaje no es el destino: es el trayecto. Con cariño. Agaete 1/3/08".
En resumen un día estupendo, unas horas agradables, un encuentro para repetir ¿qué más podemos pedir? Gracias a todos.
Te deseo un buen día.