martes, 4 de diciembre de 2007

De hospitales


Hola a todos. Volví ayer al Hospital Gran Canaria Dr. Negrín porque un familiar tuvo que acudir a urgencias, afortunadamente espero que nada grave. Y recordé las veces que yo tuve que ir primero para una operación y luego por problemas de corazón. Empezó el cuento cuando me noté un bulto raro a la altura de la ingle del que me diagnosticaron hernia inguinal; tras las correspondientes visitas a los médicos, de familia y especialista, terminé en manos de la doctora Vallejo, mujer agradable, de trato afable. Recuerdo como si fuera ahora la primera cita a la que acudí. Estaba yo sentado en la sala de espera del hospital, en consultas externas, y veía pasar una y otra vez a una doctora seguida de tres jovencitas estudiantes de medicina que, ellas me perdonen, me hizo pensar en tres adorables patitos que seguían a su madre. Iban desde la sala de consulta a otra de curas por lo que pude ver. Pues bien, cuando llegó mi hora entré y allí estaban todas, la doctora y las estudiantes. La doctora al decirle a lo que iba me indicó que me descrubiera, y yo haciendo lo mismo que en anteriores visitas a los médicos fuí a bajar un poco el pantalón. La doctora fue más rápida que el viento y haciendo uso de sus mágicas manos tiró de pantalón grande y pantalón chico (calzoncillos) cayendo estos al suelo, y me dejó con las vergüenzas al aire. Mi estupor era tan mayúsculo que no tuve tiempo creo, de sentirme avergonzado por estar con mis cosas al aire delante de las niñas.

Por el infarto estuve dos veces hospitalizado con sendos cateterismos. Lamento no dejar constancia de quienes me atendieron pero si recuerdo que la doctora que me atendió en el ambulatorio, a eso de las dos de la mañana, no perdió tiempo alguno y tras ponerme una pastilla bajo la lengua me mandó volando al Negrín. Mi primera estancia en el hospital al que entré bastante 'jodido' duró unos 22 días, al parecer por la huelga de médicos que había, y la siguiente vez fue una estancia menor. Tengo que expresar mi agradecimiento a todo el personal médico y auxiliar que me atendió. El concepto que yo tenía de hospital cayó por los suelos como mis pantalones puesto que el trato fue exquisito, la comida buena y el tiempo que pasé (menos la circunstancia de no poder salir) fueron excelentes. Sin olvidar claro a todas las personas, empezando por los familiares cercanos, que me visitaron.

El pasado viernes hubo una manifestación en Las Palmas por una mejora de la calidad de la sanidad pública, a la que no pude asistir. Se trataba de protestar en esta ocasión porque el Servicio Canario de Salud va cerrando en urgencias los ambulatorios, dejando abiertos para este fin sólo unos pocos, con el consiguiente problema para los que tienen (tenemos) que acudir a este servicio. Está bien que reclamemos nuestro derecho a unas mejoras para el bien de nuestra salud, pero no olvidemos de expresar a todos los que participan en cuidar nuestra salud nuestro agradecimiento.

Te deseo un buen día.

2 comentarios:

vanitaperal dijo...

Lamento no haber podido atender bien el texto pues tanto erotismo en la foto de portada me ha sorprendido y despitado.

¡Lindos calzones! ;)

Waldo dijo...

Me reí un buen rato al llegar a la parte erótica del relato.

Supongo esos son uno de los momentos que no se olvidan.